228º Las cuatro actitudes del budista iluminado.
"Había un discípulo del Buda que se llamaba Srona. Era un hombre joven de delicada salud y había nacido en una familia rica. Se había entregado en serio a la tarea de alcanzar la iluminación como su gran maestro: Buda, el iluminado. Y se esforzaba tanto que, según se decía, sus pies sudaban sangre. Buda sintió compasión por él y le dijo: "Srona, hijo mío, ¿no has estudiado en tu casa cómo tocar el arpa? Entonces sabrás que el arpa no puede crear música si sus cuerdas están demasiado tensas. Para hacer música, las cuerdas han de estar tensadas lo justo, ni flojas ni tensas. Esforzarse por la iluminaciones es como afinar el arpa. No se alcanza la iluminación haciéndose el perezoso, como tampoco se alcanza si se tensan demasiado las cuerdas de la mente. Hay que tener consideración en todo y actuar con sabiduría". Srona comprendió estas palabras y, al fin, logró lo que buscaba
El cristiano también puede estar de acuerdo con las actitudes de Buda. Jesús nos aconseja a hacernos como niños, sencillos y confiados en la mano de Dios. La fe ocupa un lugar intermedio entre la creencia y el fanatismo.
La creencia es una fe sin fundamento, un dejarse llevar por los sentimientos, por lo que se dice y se cree. Y el fanatismo, por el contrario, es una fe que se concentra toda en ciertas prácticas y devociones. El fanático pretende llegar a Dios con sus propios esfuerzos sin esperar que Dios se acerque y le conceda gratuitamente sus dones. La fe es confiar en Dios y sentirse seguros de su amor. Fe es no preocuparse sino de una sola cosa: buscar, conocer y realizar la voluntad de Dios.
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