224º El bien no hace ruido como un selva que crece.
Un joven monje fue a visitar a un anciano maestro. “Estoy angustiado, le dijo; los ejemplos de bien que me esfuerzo de dar, no llevan a nada; mientras que un solo acto malo crea interés, barullo y atracción.
Es natural – contestó el anciano – Un árbol que cae hace un gran ruido. Pero una selva crece en silencio y nadie lo nota.
La recta intención que nos guía en nuestras acciones es como el ojo que permite al cuerpo desplazarse sin tropezar. "Lámpara de tu cuerpo es tu ojo. Si el ojo es bueno el cuerpo ve; si el ojo es malo el cuerpo anda ciego. Pero ¿qué pasará si la luz que tienes adentro se volvió oscuridad?(Mat 6:22-23).
Hay que hacer el bien no sólo sin mirar a quién sino sin mirar tampoco a la recompensa y aprobación de los demás. "Tengan cuidado de no hacer el bien delante de la gente para que los vean; de lo contrario, el Padre que está en los cielos no les dará ningún premio. Por eso cuando des limosna no lo publiques al son de trompetas, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Yo les digo que ya recibieron su premio" (Mat 6:1-2) "No sepa la tu mano izquierda lo que hace tu derecha" (My 6: 3)
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