219º “No pienso más en mi ex marido”. Pero lo decía llorando.
Una amiga me contaba que su divorcio había sido una separación dolorosa. Su esposo se había enamorado de una mujer más joven y le anunció repentinamente que la dejaba para irse a vivir con ella. Se sucedieron meses de amargas disputas por la casa, el dinero y la custodia de los hijos. Ahora, al cabo de unos meses, decía que su independencia le resultaba atractiva y que se sentía feliz de estar sola. "No pienso más en él... realmente no me importa" dijo. Pero mientras lo decía, los ojos se le llenaron de lágrimas.
Esas lágrimas repentinas podrían haber pasado inadvertidas. Pero darse cuenta de que el lagrimeo de alguien significa que está triste a pesar de que dice lo contrario, es un acto de comprensión tan claro como lo es el desentrañar el sentido de las palabras de una página impresa. Uno es un acto de la mente emocional, el otro de la mente racional. En un sentimiento my real. Nosotros tenemos dos mentes, una con la que pensamos y la otra con la que sentimos.
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