213º Divorcio... y los tres hijos ¿con quien?
Un matrimonio, tras doce años de peleas se iba definitivamente a pique. Las violentas disputas que sostenían los esposos dieron lugar a que se entablara el pleito de disolución. Naturalmente cada cual quería quedarse con los hijos, que eran tres. Después de oír ambas partes, el juez dictó una inesperada sentencia. “Ambos quieren mucho a sus hijos. Pero, ¿cómo se pueden dividir en partes iguales si son tres? Voy a darles un consejo: váyanse a casa, tengan otro hijo; luego vuelvan y ya resolveremos el problema”. Al año siguiente llamaron al juez para que fuera de padrino al cuarto hijo... de la pareja reconciliada.
A veces el egoísmo de los padres los hace ciegos tanto que no se dan cuenta de la repercusión negativa que tienen en sus hijos sus discusiones y peleas. Los que más sufren de la separación de los padres son los hijos, que se quedan desamparados por la falta de amor y unidad de los padres. Los hijos nacen como fruto del amor y se apoyan en este amor que le ha dado la vida. Cuando los padres se separan, les parece que se desmorona su mundo, que se abre la tierra bajo los pies, que todo tambalea y flotan en el aire.
Con eso no se quiere afirmar que cualquier convivencia de los esposos sea positiva. Es también trágico vivir entre continuas peleas y conflictos. Pero, que la separación sea un menor mal, esto no significa que es un bien.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.