204º ¿Qué te dijo el oso al oído?
Dos amigos hacían el mismo camino a través de un peligroso y oscuro bosque. De improviso un oso enorme se les paró delante amenazándolos con sus enormes garras. Uno de los dos, lleno de miedo, trepó a un árbol y se escondió entre las hojas. El otro no tuvo tiempo y dándose cuenta de que no podía escapar del oso feroz, se tiró al suelo y fingió estar muerto. Sabía, en efecto, que los osos no atacan a los muertos.
Se acercó el oso, lo olfateó, le gruñó a las orejas y con su hocico tentó de moverlo. Aquel pobre hombre contuvo la respiración y no se movió de un dedo. El oso creyó que en realidad era un cadáver y se alejó.
Cuando volvió a desaparecer entre los árboles, el otro amigo bajó del árbol en el que se había refugiado y le preguntó, chistosamente, a su amigo: ¿“Qué te dijo el oso al oído”? “Me dijo que, en adelante, no viaje nunca más con amigos que en el momento del peligro se escapan y te dejan solo”.
"El verdadero amigo se conoce en la necesidad". Así se dijo desde tiempo inmemorable. Y hoy todavía es un hecho que cuando uno no los necesita, tiene muchos amigos, mientras que se esfuman cuando los necesita. Por eso el dicho: "quién ha encontrado a un amigo ha encontrado un tesoro" vale también hoy.
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