199º La silla vacía a su lado le ayudaba a rezar a Jesús presente.
Un hombre de edad se había enfermado gravemente. Su párroco fue a visitarlo en su casa. Cuando entró en la pieza del enfermo, el párroco vio una silla vacía colocada en una extraña posición, al lado de la cama sobre la que descansaba el enfermo. Le preguntó para que servía aquella silla. Y el viejo, sonriendo un poco, le contestó: “Yo me imagino que allí está sentado Jesús. Antes que usted llegara, estaba hablando con él.
Por años yo había encontrado difícil la oración; hasta que un amigo me explicó que la oración consiste en hablar con Jesús. Así que ahora me imagino que Jesús está sentado sobre aquella silla frente a mí y yo le hablo. Algunos días después, la hija del anciano señor se presentó a la casa parroquial para informar al párroco que su padre había muerto. Le dijo: “Lo había dejado solamente por unas dos horas. Cuando volví a casa y entré en el cuarto de mi papá lo encontré muerto, con la cabeza apoyada sobre la silla vacía que siempre él tenía al lado de su cama"
La fe puede convertir una silla en un signo de la presencia de Dios. Dios llena todos los vacíos. La única condición para encontrarse con Dios, es buscarlo, desearlo haciendo un vacío dentro del corazón para que Él venga.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.