186º La oración de los hindúes que Pablo VI rezó en Bombay.
Estoy viendo a una niña de dos años a quien sostiene cariñosamente su madre mientras la anima a que repita ante mí la oración que ya ha aprendido de memoria. Noto como la criaturita cierra con fuerza los ojos para concentrarse, aprieta, en lo que puede, sus delicados puñitos y pronuncia despacio y con muchos tropezones la lección recién aprendida. La madre la ayuda y la felicita al final con maternal entusiasmo. "¿Ves qué inteligente? Ya sabe rezar. Y Dios la protegerá desde ahora como sabe proteger a los niños.
La oración, que la niña ya sabía de memoria, era nada menos que la oración más tradicional de la India, tomada de los libros sagrados, los Upánishads, la misma que en el Congreso Eucarístico Internacional en Bombay Pablo VI rezó en público.
"Oh Dios:
"De lo irreal llévame a lo real
de la falsedad llévame a la verdad;
de las tinieblas llévame a la luz;
de la muerte llévame a la inmortalidad".
Es una oración universal, profunda, abierta, concreta en la sencillez de sus palabras y el alcance de sus deseos.
El Papa pudo rezarla porque se dirige a Dios, al Dios de todos los hombres. No importa mucho el nombre que se le da a Dios, lo que cuenta es la fe y la humildad y, sobre todo, como en esta oración, el pedirle a Dios lo que es más importante para el hombre: la verdad, la luz, la inmortalidad y la liberación de todas las ilusiones.
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