161º ¿Cuándo va a arrancar el ten?
Una vez estaba yo sentado en un departamento del tren y un niño pequeño estaba a mi lado y comenzó a hacer preguntas y preguntas a sus padres: ¿Cuándo arrancará el tren? ¿Cuándo partiremos? ¿Falta mucho para comenzar a viajar? Yo sentí la oportunidad de jugar con él y le dije muy serio: "El tren echará a andar cuando nosotros empecemos a empujar". El niño abrió sus grandes ojos con las sorpresa: ¿De veras? ¿De veras? ¿Y si no empujamos no arranca? "No puede arrancar" le contesté; "una vez empiece, ya va por su cuenta, pero para que arranque tenemos que empujar. "Entonces vamos a empujar" insistió el niño. "Enseguida; sólo espera un poco a que suban todos los pasajeros, Ya te diré cuando hay que empezar".
Me fijé en el reloj de la estación para estar al tanto de la hora exacta; vi la luz roja cambiar a verde, oí el pitido del jefe de la estación y le grité al chico: "Es ahora. ; empuja con toda fuerza" Y, él y yo nos pusimos a empujar con todas nuestras fuerzas contra el panel del departamento hacia la máquina. El chico empujaba más y más, hasta que sus labios iniciaron una sonrisa y se le iluminó la cara. ¡El tren se movía! Muy despacio al principio y al fin a toda marcha, con los resoplidos rítmicos de la enorme locomotora.
Le felicité por lo bien que había empujado. "¡Lo conseguimos! ¿Qué te parece? Así es como se pone en marcha el tren. El chico estaba encantado. Viajaba en un tren que él mismo había ayudado a poner en marcha.
¿Se podría aplicar este juego a la colaboración del hombre con Dios? La historia humana ¿es únicamente obra de Dios? ¿Sirve para algo la actividad del hombre o, como en el cuento, es Dios que lo hace todo? La acción del hombre y la de Dios ¿se juntar de tal manera que las dos acciones se suman y el resultado depende en parte de Dios y en parte del hombre? Y si Dios lo hace todo ¿por qué Dios pide nuestra colaboración?. S. Pablo escribiendo a los corintios les decía: "No cuenta ni el que planta ni el que riega, es Dios que hace crecer. Dios nos tiene por cooperadores suyos, pero a él pertenece el campo y la construcción que son ustedes"(1Co 3:6-9)
Tenemos que concluir que este tema tan profundo no tiene solución clara y distinta. Podemos decir que el misterio consiste en que: Todo depende de Dios y también todo depende del hombre. Cómo se armonizen las dos libertades, nadie lo puede saber con claridad.
El cuento del chico que cree que el tren se mueve por su esfuerzo no sirve para iluminar el misterio de la relación entre la libertad del hombre y la voluntad de Dios. S. Agustín resumía todo eso diciendo: "Dios que te creó sin ti, no puede salvarte sin ti"
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