123º El mundo: como un tapiz que vemos al revés.
El mundo es como un gran tapiz cuya urdimbre completa sólo descubriremos al otro lado de la muerte. Tal vez este acto o gesto que pongo hoy, en el tapiz, es como un hilo que contribuye a dibujar una figura que nunca podré ver en esta vida.
Desde el punto de vista humano, tan limitado y fragmentario, se nos hace imposible abarcar con una sola mirada el magnifico plan de Dios. Vivimos un pequeño fragmento de la historia y vemos una mínima parte del mundo. No podemos de ninguna manera dar un juicio sobre el significado de los acontecimientos de nuestra vida y de la historia.
Dios en cambio, ve las cosas desde un punto de vista que abarca todo y nada escapa a su mirada infinitamente amorosa de Padre.
Podemos entonces tener confianza en Dios, tener fe absoluta que todo está sometido a su divina providencia y nada permite que no sea para bien. "Dios dispone de todas las cosas para el bien de los que lo aman" (Rom 8:28). Al final de la vida, cuando por primera vez veremos lo que Dios ha pensado y realizado a lo largo de nuestra vida, podremos admirar extasiados el verdadero sentido de todo lo que nos pasó y agradeceremos a Dios también de aquellos acontecimientos que, viviendo en el tiempo, no hemos sabido apreciar.
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