117º ¿Hay que envidiar a los animales porque no saben que van a morir?
El poeta italiano G. Leopardi envidiaba a las ovejas que pastaban tranquilas todo el día, porque no sufrían ningún aburrimiento ni se cansaban de caminar, comer y dormir; no se preguntaban nunca del por qué de la vida, del sufrimiento, de la muerte. Infeliz en cambio es el hombre que nunca se queda satisfecho y, siempre inquieto, vive buscando el por qué de su existencia. Los animales además viven sin saber que van a morir y por el hecho de que no piensan en la muerte, en realidad no mueren. Cuando llega la hora, sin darse cuenta, vuelven a la nada. ¿Por qué el hombre es infeliz?
S. Agustín consideraba que la mejor alabanza que se podía hacer al hombre es considerarlo: "'capaz de Dios'. Capaz nada menos que de Dios, pero capaz también de un vacío que, precisamente por esa grandeza, sería casi infinito. Podemos ganar al Dios Infinito y podemos también perder un Bien Infinito.
El hombre por su inteligencia y voluntad tiende al infinito. La mente humana iluminada por la idea del ser universal, está capacitada para conocer todo lo que existe. Y la voluntad es la tendencia al ser conocido, que, por esta amplitud se llama el 'bien sin límites'. El hombre está capacitado para conocer hasta Dios que es el ser infinito. Y es por este motivo que S. Agustín sale con aquella famosa expresión: "Oh Señor, nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descansa en Ti"
Como el agua que baja de los Andes no encuentra, reposo hasta desembocar en el mar, así el alma humana no puede encontrar ninguna felicidad hasta que llegue a unirse, por el conocimiento y el amor, al mismo Dios
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