102º Le dijeron a los jesuitas que los ayudaban: “Déjenos en paz”
Escribe C. Vallés: "Los jesuitas de la Universidad de San Javier nos lanzamos con la mejor voluntad del mundo a liberar a un pueblo entero de su pobreza. Nos comprometimos con toda la potencia y formación que podíamos. Para empezar decidimos, nada menos, que adoptar toda una aldea para levantarla y ayudarla económica, social e ideológicamente. ¿Y que sucedió? A los dos años de nuestro trabajo generoso e incansable, nos pidieron que nos fuéramos y los dejáramos en paz. En resumidas cuentas no necesitaban de nosotros, y nosotros les habíamos hecho más mal que bien.
Y nos preguntamos: ¿por qué fuimos a la aldea? ¿Por ellos? Parece que no. Sin darnos cuenta el móvil de nuestra iniciativa era querer aparecer en los periódicos. Pensábamos a lo bien que nos quedaríamos si en los diarios se escribiera: "La universidad de San Javier ha adoptado una comunidad; ¡Que gesto noble y digno!” El pueblo, en realidad, no necesitaba de nosotros. Empezamos a crearles unas necesidades; a armarles líos y hacerles sufrir. Antes vivían tranquilos con su cultura, sus costumbres y su miseria también a la que estaban acostumbrados. Nosotros les habíamos dado lo que a nosotros nos parecía bien. Pero llegaron al punto de pedirnos que nos marcháramos. No le hemos dado lo que ellos querían sino lo que a nosotros nos parecía bien.
Quizás habría que leer el dicho bíblico: "haz a los demás lo que quieres que los demás hagan a ti" de la siguiente manera: "Haz a los demás lo que a ellos (no a ti) les gusta, lo que a ellos y no a ti te parece bien.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.