VISITA AD LÍMINA
Designa la visita que cada obispo hace periódicamente a la Santa Sede. Se hace cada cinco años. La visita Ad Límina es, ante todo, una peregrinación a las tumbas de los apóstoles san Pedro y san Pablo. Permite reforzar los lazos con la Santa Sede y las diócesis. En el transcurso de la visita, los obispos se encuentran con el Papa y los responsables de los dicasterios y congregaciones.
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