Discípulo-misionero
Definición. Identidad cristiana fundamental: quien aprende continuamente de Jesucristo (discípulo) y, por la misma fuerza del encuentro con Él, se sabe enviado a anunciarlo a los demás (misionero). Los dos términos son inseparables. La actividad misionera exige una espiritualidad específica que se manifiesta ante todo viviendo con plena docilidad al Espíritu. El verdadero misionero es el santo.
Raíz doctrinal. Mc 3,14; DA 129-153; EG 119-121. El Documento de Aparecida acuñó la fórmula como horizonte de toda la Iglesia latinoamericana. Decreto Ad Gentes, n. 22-24 y Cap. 2. Redemptoris Missio, San Juan Pablo II, n. 24-30, 87-92.
En la Arquidiócesis. Categoría central del Proyecto Pastoral: forma parte del objetivo general («formar discípulos-misioneros de Jesucristo, testigos de la misericordia y colaboradores en la construcción del Reino de Dios»). Toda formación parroquial se ordena a esta doble dimensión.
No es. Cristiano de cumplimiento sacramental. El discípulo-misionero ha tenido un encuentro real con Cristo, vive en estado de misión y escucha constante del Espíritu Santo.
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