Sal 1, 1
Edad: General · Género: General (ambos) · Nivel: Indiferente · Enfoque: General · Finalidad: Estudio personal
1. Dichoso el hombre que no va a reuniones de malvados, ni sigue el camino de los pecadores ni se sienta en la junta de burlones, 2. mas le agrada la Ley del Señor y medita su Ley de noche y día. 3. Es como árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y tiene su follaje siempre verde. Todo lo que él hace le resulta. 4. No sucede así con los impíos: son como paja llevada por el viento. 5. No se mantendrán en el juicio los malvados ni en la junta de los justos los pecadores. Porque Dios cuida el camino de los justos y acaba con el sendero de los malos.
El Salmo 1, 1, escrito originalmente en hebreo, comienza con la exclamación "אַ֥שְֽׁרֵי־" (ašrê), que se traduce como "Dichoso" o "Bienaventurado". Este término no se refiere a una felicidad superficial o a la buena fortuna, sino a un estado de profunda y duradera bienaventuranza, una felicidad que proviene de Dios y que es fruto de una vida recta. El pasaje describe esta dicha a través de una triple negación que utiliza verbos de movimiento y postura: el hombre bienaventurado no "הָלַךְ" (halakh, caminar) en el consejo de los malvados, ni "עָמָ֑ד" (amad, detenerse o estar de pie) en el camino de los pecadores, ni "יָשָֽׁב" (yashav, sentarse o residir) en la asamblea de los burlones. Esta progresión de verbos ilustra una implicación creciente en el mal: desde la mera asociación (caminar), pasando por la permanencia (detenerse), hasta la plena identificación y el asentamiento (sentarse) con aquellos que se oponen a Dios. Este salmo, que sirve como prólogo a todo el Salterio y se enmarca en la tradición sapiencial, establece la dicotomía fundamental entre dos caminos de vida: el que lleva a la bienaventuranza divina a través de la rectitud y la evitación del mal, y el que conduce a la ruina. Teológicamente, invita a una constante vigilancia y discernimiento para elegir la senda de la justicia, que es la fuente de la verdadera felicidad y plenitud en Dios.
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