Pío VII
Barnaba Chiaramonti, monje benedictino, fue elegido en 1800 en Venecia, en plena crisis revolucionaria. Firmó con Napoleón el Concordato de 1801, que restableció el culto católico en Francia, y acudió a París a la coronación del emperador (1804). Las relaciones se rompieron: Napoleón anexionó los Estados Pontificios y mantuvo al papa prisionero en Francia cinco años (1809-1814). Tras la caída de Napoleón, Pío VII regresó triunfalmente a Roma, restauró la Compañía de Jesús (1814) y recuperó los territorios pontificios. Murió en 1823.
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