Calixto II
Guido de Borgoña, elegido en 1119, puso fin a la larga querella de las investiduras con el Concordato de Worms (1122), acuerdo con el emperador Enrique V que distinguió la investidura espiritual de los obispos, reservada a la Iglesia, de la temporal; fue confirmado por el I Concilio de Letrán (1123), primer concilio ecuménico celebrado en Occidente. Reafirmó la libertad de la Iglesia frente al poder civil. Murió en 1124.
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