Homofobia
Eva Giberti (Argentina), Universidad de Buenos Aires
Género y sexualidad
Definición y concepto. La homofobia es una actitud deliberada que evidencia odio y rechazo hacia otra persona, un posicionamiento social destinado a discriminar a quienes son homosexuales (gays y lesbianas). El nombre fue creado por Weinberg en 1973 combinando las palabras griegas fobia (miedo), con el prefijo homo (igual, mismo). La describió como miedo al contacto cercano con un homosexual, como un miedo irracional de la homosexualidad de otra persona y el temor de tener deseos homosexuales en uno mismo. Su significado etimológico, “miedo a lo que es igual”, suscitó críticas ya que la connotación que le aportó
el uso moderno ha conducido a que, paradójicamente, venga a significar lo contrario. Diversos autores coinciden en lo inadecuado del término ya que este se asocia a la posible psicopatología individual de quien lo utiliza (homosexualidad reprimida o latente del propio sujeto, con neurosis o temores sexuales entre otras), cuando en realidad se trata de una actitud consciente y voluntaria destinada a la discriminación.
Cultura y homofobia. La cultura judeocristiana estableció que las relaciones sexuales entre los seres humanos debían tener la reproducción como finalidad. Las prácticas homosexuales, ajenas a la reproducción, suscitan rechazo y temor en quienes formando parte de dicha cultura mantienen sin revisar los contenidos represores y reduccionistas de la misma en lo que a sexualidad se refiere (Foucault, 1977, 1986 y 1987). Uno de los efectos de dicha cultura se expresa mediante la homofobia, que se pone de manifiesto en los discursos y en las diversas prácticas sociales mediante burlas y chistes (en particular en los medios de comunicación), en la valoración extrema de la heterosexualidad a la que se adjudica valor de normalidad con exclusión de cualquier otra forma de ejercicio de la sexualidad, y mediante distintas formas de discriminación. Cabe destacar que la homofobia fue promocionada por los médicos que contribuyeron a criminalizar y judicializar a los homosexuales, gays y lesbianas (Giberti, 2002). Diferentes culturas naturalizan la heterosexualidad como práctica “normal” y obligatoria, condicionando las actitudes y respuestas de los ciudadanos de modo tal que se gestionan ataques y exclusiones de quienes no responden a la canónica establecida como la correcta. La intolerancia ante esa diferencia y la necesidad de agredir y aniquilar a quienes se consideran al margen de las que erróneamente se evalúan como leyes naturales propicia, mediante la homofobia, la persecución, exclusión y esta forma de discriminación que puede reconocerse en distintos niveles sociales de la cotidianidad. El ejercicio de la homofobia ha generado, durante siglos y en diversos países, la persecución y muerte de aquellas personas caracterizadas como homosexuales. En la actualidad, el reconocimiento del derecho a la diferencia respecto de aquello que estadística y erróneamente se considera “normal” se asentó en las legislaciones internacionales, sostenidas por los principios que la bioética proclama. Entre las ideas que se construyen para justificar estos ataques y que se desarrollan en los imaginarios sociales, se encuentran aquellas que afirman que los homosexuales son corruptores de menores, que han introducido el sida, que poseen un carácter reactivo (fácilmente irritables, extremadamente celosos y promotores de escándalos, entre otras modalidades), que propician distintas
perversiones. Es decir, se les atribuye la suficiente acumulación de trasgresiones y ataques al orden social como para ser deslegitimados y perseguidos por las costumbres y las leyes.
Descripción y lucha contra la homofobia. Blumenfeld (1992) sistematizó cuatro niveles descriptivos: 1. La homofobia personal: es un sistema individual de creencias en virtud del cual las personas se compadecen de los grupos minoritarios debido a que consideran que estos no pueden controlar sus deseos, o en el extremo opuesto, los odian, ya que asumen que están psicológicamente trastornados, genéticamente defectuosos, que no se adaptan a la sociedad, etc. 2. La homofobia interpersonal: aquella en que el prejuicio se convierte en discriminación. Se expresa en insultos, apodos, etc., y en la oposición a que dispongan de sus derechos humanos. 3. La homofobia institucional: es aquella en la que intervienen los organismos gubernamentales, las empresas, el sistema educativo, las instituciones religiosas, etc., que discriminan de manera sistemática a las personas por su orientación sexual. 4. La homofobia cultural: la constituyen los códigos de conducta o normas sociales que “se dan por sentadas” y aportan legitimidad a la discriminación y opresión a la que los homosexuales están sometidos, incluso hasta ignorarlos como parte de la historia de la civilización. Desde la perspectiva de las prácticas homosexuales, corresponde advertir que la homofobia puede conducir a que algunos homosexuales internalicen una imagen negativa de sí mismos, asociada a sentimientos de culpa y de vergüenza. El 17 de mayo se conmemora el día en que la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1990) excluyó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales y, por extensión, se considera una fecha destinada a luchar contra la homofobia. Esta lucha, que las organizaciones defensoras de los derechos de las personas transgénero promueven, forma parte de los principios que la bioética incluye y sostiene.
Referencias W. J. Blumenfeld. Homophobia, How we all pay the price, Boston, Beacon Press, 1992. - M. Foucault. Historia de la sexualidad, México, Siglo XXI Editores; 1977, 1986 y 1987. - E. Giberti. Travestis, transgender y bioética, en L. G. Blanco (compilador), Bioética y derecho, Buenos Aires, Editorial Universidad, 2002. - G. Weinberg. Society and the Healthy Homosexual, New York, Saint Martin Press, 1973.
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