Análisis de la situación de salud
María del Carmen Amaro (Cuba), Facultad de Ciencias Médicas General Calixto García
Bienestar › Atención de la salud
Definición. El análisis de la situación de salud (ASIS) es el proceso mediante el cual los diferentes sectores de la propia comunidad, de manera mancomunada y liderada por el sector salud, identifican, desde su percepción, los principales problemas o riesgos que afectan su situación de salud y emprenden acciones responsables y sostenibles para su transformación positiva (Sansó Soberats, 2003). Desde 1994, Bergonzoli retomó el enfoque sistémico y lanzó su propuesta del análisis de la situación de salud, sustentado en la definición de salud como producto social. Desde entonces se definen mejor los objetivos y propósitos que se persiguen con su realización, y se aboga por una mayor participación de la población en el proceso de identificación de problemas, propuesta de soluciones y ejecución de acciones. En nuestros días, la literatura referida a la atención primaria de salud (APS) otorga una importancia estratégica al análisis de la situación de salud y considera a este como el instrumento capaz de facilitar el conocimiento de los problemas de salud de las comunidades y las intervenciones necesarias para su solución al nivel de los sistemas locales de salud (Silos).
Identificación de problemas. La participación activa de la población en el análisis de la situación de salud debe involucrar como actor principal a la comunidad, la cual tiene la responsabilidad de determinar, dentro de las alternativas disponibles, cuáles problemas están en condiciones de solucionar con éxito. Para ello es imprescindible comenzar por la identificación del problema. Es importante precisar que problema es un estado de insatisfacción de personas o grupos ante hechos reales, presentes o anticipados, que no permiten llegar a un fin o meta. Está fundamentado en experiencias, conocimientos y expectativas. Es una situación de incompatibilidad de objetivos, conocimientos y emociones, dentro o entre personas o grupos que conducen a una interacción antagónica y de oposición (necesidades, obstáculos,
conflictos, aspiraciones, valores, daños y riesgos). La identificación del problema comprende tres pasos. El primero de ellos es la aceptación del problema. Cada miembro de la población de un sector atendido por el médico y la enfermera de la familia tiene un espacio direccional, es decir, la delimitación de las fronteras entre lo que un actor califica como problema y lo que considera realidades inevitables. Si un actor social incorpora un problema a su espacio direccional, lo convierte en demanda social y, por ende, está dispuesto a la acción; en tanto que si lo considera una situación inevitable, lo acepta con disgusto, pero no lucha por resolverlo. La negación del problema lleva a la inacción. El consenso positivo en cuanto a la identificación de un problema es movilizador de acciones concertadas para enfrentarlo. El segundo paso es la definición del problema, lo cual implica enunciar el problema y describirlo en cuanto a la dimensión y el valor que tiene para los diferentes actores sociales. La percepción de los problemas es diferente en cada persona, de manera que es difícil un acuerdo unánime en su calificación. El tercer paso es la explicación del problema, la cual se realiza mediante el análisis de los antecedentes, la situación actual, los escenarios futuros y las circunstancias. En este paso debe responderse a la pregunta ¿por qué se produjo y qué consecuencias puede traer?, lo cual permitirá diferenciar las causas de los efectos. La base para la explicación del problema está en las estimaciones cuantitativas (indicadores) y cualitativas (valoración de la comunidad) que influirán en la determinación del riesgo actual y en la predicción del futuro.
Observación e interacción. El análisis de la situación de salud, además del aspecto médico y social tiene un carácter histórico, pues se refiere a un espacio y un tiempo determinados; pero también posee un carácter ético, dado en su propia esencia, en su condición de investigación clínica, epidemiológica y social. Para diagnosticar es preciso indagar, explorar, investigar. Cuando se trata de un diagnóstico clínico, hecho a una persona en particular, la entrevista médica y el examen físico del paciente son las técnicas de investigación que primero se utilizan y ello obliga a establecer una determinada relación médico-paciente. Pero para que pueda establecerse esta relación existe la premisa de aceptación, por ambas partes, de iniciar esta relación. En ella cobra especial importancia la capacidad de observación y de escucha del médico. Pero cuando se trata de hacer un diagnóstico de salud a una familia o a una comunidad la interacción del médico con los sujetos que atraen su atención se vuelve mucho más compleja. La capacidad de observación trasciende su habitual entrenamiento para los cambios biológicos, para centrarse más en
los cambios psicológicos y sociales de los grupos poblaciones que atiende. Aquí no solo tiene que desarrollar más la observación, sino también la capacidad de escuchar y de callar los múltiples problemas que afectan la intimidad de las familias. En esta interacción, en no pocos casos, las personas que forman parte de esas familias y comunidades no tienen la percepción de que su estado de salud pueda estar afectado; en otros, no están suficientemente informados acerca de cómo puede influir, en el mantenimiento de la salud y la prevención de enfermedades, adoptar estilos de vida saludables.
Cuestiones éticas. Existen muchas cuestiones, desde el prisma de la ética, en el análisis de la situación de salud. Un aspecto muy importante está relacionado con el propio proyecto del diseño, donde no es posible escribir “material” y método, puesto que la investigación pretende estudiar a “sujetos”. Otro elemento de gran relevancia es el cumplimiento de los principios éticos que se exige en toda investigación en la que están involucrados seres humanos: a) Explicitar el propósito beneficente de la investigación, identificando los problemas de salud de las personas, familias y comunidad, así como los factores de riesgo de enfermar, de modo que pueda realizarse la búsqueda oportuna de las mejores alternativas para su solución. b) Garantizar la calidad de los medios para lograr el fin propuesto: además de la aplicación de técnicas cuantitativas, utilizar técnicas cualitativas de carácter participativo desde el momento mismo de la etapa de identificación de los problemas de salud, pasando por el establecimiento de prioridades hasta llegar a la búsqueda de las alternativas de solución. c) Evaluar los riesgos de las consecuencias inmediatas y mediatas de la aplicación de la investigación relacionados con el descubrimiento de nuevas necesidades de salud en su concepto más amplio, en no pocos casos en los que todavía el sistema nacional de salud o la sociedad en su conjunto estén en condiciones de aportar las soluciones adecuadas, creando con ello nuevas expectativas sin posibilidades inmediatas de satisfacción para las personas, familias y comunidades. d) Ofrecer toda la información requerida sobre el propósito de la investigación, sus riesgos y beneficios: explicar que la identificación de los problemas de salud y los factores de riesgo de enfermar pueden contribuir a mayores preocupaciones de las personas frente a la posibilidad de nuevos peligros, pero también permite que las personas enfermas comiencen de inmediato el tratamiento adecuado para curarse o rehabilitarse, según sea el caso; o modificar estilos de vida nocivos a la salud para prevenir enfermedades y fomentar la salud, en otros. e) Obtener el consentimiento de las personas involucradas para incluirlas en la investigación tomando en cuenta
que en el estado de salud no solo intervienen aspectos de carácter objetivo, tanto en los planos biológico, psicológico y social, sino también en el plano subjetivo, relacionado con la forma de percepción individual y grupal acerca del fenómeno salud-enfermedad, prever que muchas personas no desean saber mucho acerca de su verdadero estado de salud por miedo al futuro; mientras que otras no acuden al médico porque no se les ha ayudado a modificar su percepción acerca de su real estado de salud y con ello no han podido identificar sus verdaderos problemas de salud, de manera que a todas hay que acercarse, explicarles y solicitarles su inclusión voluntaria. f) Respetar el derecho a la no discriminación en la inclusión y/o exclusión de la muestra: en los estudios en los que se utilice una muestra poblacional, en el caso del ASIS se dan estos casos en grupos poblacionales de riesgo, respetar el derecho de inclusión a todos aquellos que estén comprendidos en las características del grupo a estudiar, así como no excluir a nadie que no desee voluntariamente ser excluido. g) Respetar el derecho al anonimato y a la confidencialidad de los resultados: respetar el derecho a que los resultados que se publiquen no permitan la identificación de las personas, la familia o la comunidad que no desee ser identificada, así como guardar el secreto relacionado con información concerniente a la vida íntima personal o familiar.
Referencias M. C. Amaro Cano, “La ética del análisis de la situación de salud”, en G. Toledo Curbelo, Salud pública, La Habana, Ecimed, 2005. - R. Borroto Chao, M. Liz Álvarez, “Diagnóstico comunitario de la situación de salud”, Revista Cubana de Medicina General Integral, Vol. 12, N.º 3, 1996. - S. Martínez Calvo, H. Gómez de Haz, “Análisis de la situación de salud”, en Comunidad. Temas de medicina general integral, La Habana, Editorial Ciencias Médicas, 2001, t. 1, pp. 281-286. - A. Ochoa Alonso, L. Selva Suárez y E. Rodríguez Pupo, “El análisis de la situación de salud. Una vía para el perfeccionamiento de la atención primaria”, en Revista Cubana de Medicina General Integral, 1996, Vol. 12, N.º 4. - F. Sansó Soberats, “Análisis de la situación de salud en Cuba”, en Revista Cubana de Salud Pública, Vol. 29, N.º 3, Jul.-Sep., 2003.
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