Nuestra Señora de Lourdes
En 1858, en la gruta de Massabielle, junto a la localidad francesa de Lourdes, una joven de catorce años llamada Bernarda Soubirous dijo haber visto a una señora vestida de blanco en dieciocho ocasiones. La aparición le pidió oración y penitencia, le indicó que bebiera de un manantial que entonces brotó, y finalmente se presentó con las palabras que la identificaban como la Inmaculada Concepción.
La definición del dogma de la Inmaculada apenas cuatro años antes dio a esas palabras un eco particular, ya que Bernarda, sin formación teológica, no podía conocer su alcance. La Iglesia estudió los hechos con detenimiento y terminó reconociendo el carácter sobrenatural de las apariciones, abriendo el camino a una de las devociones marianas más sólidas de la época moderna.
Lourdes se convirtió en el gran santuario de los enfermos. El agua del manantial y los baños atraen a millones de peregrinos cada año, y la Iglesia ha reconocido oficialmente un número reducido de curaciones tras rigurosos exámenes médicos. Más allá de los milagros físicos, el lugar es conocido por el consuelo espiritual que reciben quienes acuden cargados de sufrimiento.
La procesión de las antorchas, el rezo del Rosario y la procesión eucarística marcan el ritmo de la vida del santuario. La fiesta del 11 de febrero coincide con la primera aparición y se celebra como Jornada Mundial del Enfermo. Bernarda fue canonizada y su cuerpo se conserva en Nevers, donde vivió como religiosa hasta su muerte.
Ubicación: Lourdes, Altos Pirineos, Francia · Festividad: 11 de febrero
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