Nuestra Señora de los Dolores
Esta advocación contempla a María en el sufrimiento que acompañó su vida junto a Cristo, de modo especial al pie de la cruz. La piedad cristiana resumió ese dolor en siete momentos, los llamados siete dolores, que van desde la profecía de Simeón en el templo hasta la sepultura de Jesús. La imagen la presenta con el corazón atravesado por espadas.
La devoción se desarrolló sobre todo a partir de la Baja Edad Media, impulsada por los servitas y por la meditación de la Pasión. El Stabat Mater, himno que canta a la Madre de pie junto al madero, dio voz poética a este sentimiento y se incorporó a la liturgia. La compasión de María se entendió como participación íntima en la obra redentora de su Hijo.
La fiesta del 15 de septiembre quedó fijada al día siguiente de la Exaltación de la Santa Cruz, subrayando el vínculo entre el sacrificio de Cristo y el dolor de su Madre. En muchos lugares se celebra también el Viernes de Dolores, antes de la Semana Santa, como pórtico de la conmemoración de la Pasión.
En la cultura hispana la Dolorosa y la Soledad ocupan un lugar central en las procesiones de Semana Santa. Tallas de gran expresividad, con el rostro surcado de lágrimas y el manto bordado, recorren las calles entre cantos y silencio. En Guatemala y en toda Centroamérica estas imágenes concentran una devoción intensa durante la Cuaresma.
Ubicación: Devoción universal de la Iglesia · Festividad: 15 de septiembre
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.