Nuestra Señora de Banneux
En 1933, pocas semanas después de los hechos de Beauraing, una niña llamada Mariette Beco dijo recibir varias apariciones de la Virgen en el jardín de su casa, en la aldea belga de Banneux. La aparición se presentó con las palabras que dieron nombre a la advocación: Yo soy la Virgen de los Pobres.
La Virgen condujo a la niña hasta un pequeño manantial y le dijo que esa fuente estaba reservada para todas las naciones y para los enfermos, lo que dio a Banneux un carácter de lugar de consuelo y de salud semejante al de otros santuarios marianos. Los mensajes pedían oración y confianza, y subrayaban la cercanía de María con los más humildes.
El obispo de Lieja reconoció oficialmente las apariciones de Banneux en 1949. El título de Virgen de los Pobres tuvo una difusión internacional notable, y se levantaron capillas dedicadas a esta advocación en numerosos países, lo que convirtió a Banneux en un foco de devoción de alcance mundial.
El santuario, sencillo y recogido, conserva el manantial al que la tradición atribuye gracias de curación. La memoria se celebra en fechas locales. Nuestra Señora de Banneux une la piedad mariana con una atención particular a los pobres y a los enfermos de todas las naciones.
Ubicación: Banneux, Bélgica · Festividad: Memoria local (apariciones de 1933)
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