María que desata los nudos
La devoción a María que desata los nudos, conocida también como la Desatanudos, tiene su origen en un cuadro barroco conservado en la iglesia de San Pedro de Perlach, en Augsburgo, Alemania. La pintura, de comienzos del siglo XVIII, muestra a la Virgen desatando pacientemente los nudos de una larga cinta, mientras la pisa la serpiente.
La imagen ilustra una idea expresada antiguamente por san Ireneo, que comparaba la desobediencia de Eva con un nudo que la obediencia de María vino a desatar. El cuadro nació para conmemorar la reconciliación de un matrimonio en crisis, de donde procede el sentido de la devoción: confiar a María las situaciones enredadas y aparentemente sin solución.
La advocación permaneció bastante local durante siglos, hasta que el futuro papa Francisco, siendo estudiante en Alemania, conoció la imagen y la difundió en Argentina. Desde allí la devoción se extendió por toda Hispanoamérica con gran rapidez, convirtiéndose en una de las más populares de las últimas décadas.
Hoy se reza la novena a María Desatanudos en numerosos países, y su imagen está presente en parroquias y hogares. La memoria se celebra el 28 de septiembre. La devoción conecta con la experiencia común de los problemas que parecen imposibles de resolver y con la confianza en la intercesión materna.
Ubicación: Augsburgo, Alemania; difundida en América · Festividad: 28 de septiembre
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