PENSAR
(hégeísthai)
Este término, poco empleado en el Nuevo Testamento (28 veces, entre ellas 11 en el corpus paulino) no se utiliza en Pablo en el sentido propio de «conducir, guiar», que es el sentido que tiene en la literatura griega. Pablo sólo se queda con el sentido figurado de «pensar, creer, considerar, opinar», que se encuentra en Platón, Filón y Flavio Josefo. Este término se refiere sobre todo a las relaciones con los demás (Flp 2,3; 1 Tes 5,13; 2 Tes 3,15; 1 Tim 6,1; etc.); se trata de apreciar a los demás, en la agapé (amor), por respeto a su dignidad de criaturas.
Sólo Flp 2,6 aplica este término a Cristo. Debido a las apariciones de este término en la Epístola a los Filipenses (6 veces), conviene preguntarse si este empleo cristológico no estará en el origen de las diferentes utilizaciones paulinas de hégeisthai. Cristo no considera su igualdad con Dios como un objeto al que aferrarse. Este elemento de la actitud de Cristo se aplica a la vida cristiana. Pablo exhorta a los cristianos a regular sus sentimientos, unos con otros, según la actitud de Cristo.
En función de esta actitud repasa el apóstol su propia historia (Flp 3,7-8): establece un paralelismo entre su origen judío, su pertenencia al pueblo elegido, percibida como un privilegio, y el rango divino de Cristo. Su opción, su adhesión a Cristo se basan en la valoración que ha hecho de lo que consideraba como una ventaja y que, a la luz de Cristo, se le presenta como una desventaja. Hégeisthai se carga de una connotación de valoración, de discernimiento, que se añade a la de respeto y estima.
C. R.
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