INTELIGENCIA
(nous, noéma)
El término nous es típicamente paulino (21 empleos entre 24 en el Nuevo Testamento). Aparece esencialmente en un contexto de exhortación. Otro término del mismo campo semántico, noéma, se utiliza en 6 ocasiones. En este caso, se trata del pensamiento, de lo que es elaborado por el nous (2 Cor 3,14; Flp 4,7) o de la intención con una connotación negativa (2 Cor 2,11; 10,5).
La cuestión que se plantea a propósito de nous es saber cómo utiliza Pablo este concepto. Sacándolo de los filósofos griegos, ¿intenta designar la parte más elevada del alma (Platón), o como capacidad de captar los principios (Aristóteles, estoicos). ¿O quizás se opone a esos filósofos griegos dando a nous un sentido distinto?
Parece ser que el nous es para Pablo un principio de discernimiento, de juicio de las situaciones concretas con las que se ve enfrentado el hombre, concepto más próximo a syneidésis (conciencia) que al nous de los filósofos griegos. Este principio puede calificarse de no apto, en el caso de los paganos, de incapaz de juzgar según Dios (Rom 1,28; Ef 4,17-19), mientras que, en el caso de los judíos, se convierte en principio de condenación, en la medida en que, prisionero de las exigencias, no puede dar la capacidad de cumplir esas exigencias (Rom 2,17-24). El nous es un principio dinámico: está llamado a renovarse en el Espíritu (Rom 1,28; 12,2) para hacer al cristiano cada vez más apto para discernir con responsabilidad el designio de Dios en las situaciones concretas de su existencia (Rom 7, 22-25; 14,5). El nous concierne también a las comunidades cuyos miembros están unidos por una misma inteligencia de las cosas (1 Cor 1,10; 2,16).
El nous paulino sigue estando en la línea helenística, en la medida en que concierne a todos los hombres. Al mismo tiempo está cargado de otras connotaciones -que no están inspiradas necesariamente en el judaismo- en la medida en que el nous designa la opción fundamental del cristiano en la decisión moral que se deja inspirar por el Espíritu. La especificidad paulina no se deja encerrar en una problemática helenística ni exclusivamente semítica.
C. R.
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