ENTREGAR
(paradidonai)
Paradidonaí: «remitir, confiar, entregar, traicionar», es utilizado 19 veces en Pablo. Puede significar «transmitir» la tradición (Rom 6,17; 1 Cor 11,2; 11,23a; 15,3a), «entregar» como sanción (Rom 1,24.26.28; 1 Cor 5,5; 1 Tim 1,20) o evocar la muerte de Jesús por medio de las formulaciones antiguas de la pasión (Rom 4,25; 8,32; 1 Cor 11,23b; Gal 2,20; Ef 5,2.25). El origen de esta expresión tiene que buscarse en Is 53,6.12 (griego). Pablo utiliza el verbo en voz activa: Dios lo entregó por todos nosotros (Rom 8,32), o en voz pasiva: Fue entregado por nuestros pecados (Rom 4,25), o a veces sin determinación: La noche en que fue entregado; se sobrentiende el complemento: por Dios, por los hombres (los sumos sacerdotes, Judas). Finalmente, se encuentra la expresión en forma reflexiva: El Hijo de Dios me amó y se entregó por mí (Gal 2,20); Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio de suave olor a Dios (Ef 5,2); Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella (Ef 5,25).
Podemos quedarnos con estos puntos:
- Dios entrega a su Hijo por todos nosotros (Rom 8,32);
- por nuestros pecados, es decir en expiación o propiciación (Rom 4,25);
- por amor a nosotros (Gal 2,20; Ef 5,2) o por la Iglesia (Ef 5,25).
En Pablo no se encuentra: entregado en manos de los hombres (Mc 9,31), ni la mención de Judas, el que lo entregó (Le 6,16).
M. C.
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