Agnelo de Pisa, Beato
Franciscano, 13 Marzo
Agnelo de Pisa, Beato
ento a san Nicolás de Bari, a cuya intercesión atribuían el haberla tenido. La niña creció en un ambiente acogedor y muy religioso. Pero pronto quedó huérfana de padre y madre, y, a sus 18 años, emprendió una complicada y variable experiencia religiosa en la que, durante siete años, pudiera parecer que no acertaba con el destino al que Dios quería llevarla.
Siguiendo el consejo que Jesús da en el Evangelio, vendió todos sus bienes y los distribuyó entre los pobres. A continuación fue pasando de monasterio en monasterio, de institución en institución, sin encontrar sosiego. Primero estuvo en las Beguinas, de las que pasó a las Benedictinas de su pueblo natal; no colmaron éstas sus ansiedades espirituales, y entonces ingresó en las Clarisas; pero, insatisfecha de nuevo, optó por vestir el hábito de la Tercera Orden de San Francisco, en la que tampoco encontró reposo su espíritu, por lo que resolvió aislarse llevando vida solitaria, como "reclusa", en una pequeña ermita cercana a Corbie; esto, sin embargo, no era lo que Diol, dando pruebas de gran celo y de ejemplar sabiduría. Por esto en el capítulo general de 1223, San Francisco le encomendó una tarea todavía más exigente: la conquista espiritual de todo un país, Inglaterra, fundando allí una Provincia Franciscana. Fray Agnelo desembarcó en Dover con ocho compañeros, el 10 de septiembre de 1224.
Para finales de aquel año, ya había fundado dos conventos: uno en Cornhill, cerca de Londres, y el otro en Oxford. En los años siguientes las casas franciscanas se multiplicaron en Inglaterra por sobre toda previsión. Fray Agnelo comprendió la importancia de los estudios y de la enseñanza para el provenir de la Orden y de su Provincia. Oxford, donde él fundó el segundo convento, era y es todavía hoy el máximo centro universitario del país. Los Dominicos ya habían abierto allí una casa de estudios; lo mismo hicieron pocos años después los franciscanos con fray Agnelo, que invitó a enseñar teología allí al mismo canciller de la Universidad, Roberto Grossatesta. La escuela franciscana de Oxford pronto adquirió grandísima importancia, y tal siguió siendo en los siglos siguientes.
Toda la provincia franciscana de Inglaterra se hizo admirable por su virtud y su doctrina. Estos éxitos sin embargo no disminuyeron la humildad de fray Agnelo, que no se ensoberbeció ni siquiera cuando fue escogido como consejero del rey Enrique III, ni cuando fue sabio mediador en las controversias políticas y diplomáticas. Por obediencia aceptó la ordenación sacerdotal; como ministro provincial fue a Asís para el capítulo de 1230; luego volvió a Inglaterra, por petición de los obispos del país. Se estableció en el convento de Oxford, por él mismo fundado. Poco después murió, a la edad de 42 años, en Oxford, en 1236. La fama de santidad bien pronto rodeó a este inglés de Pisa, símbolo viviente de la unidad espiritual de los dos países.
Su sepulcro en la iglesia franciscana de Oxford fue destruido durante la persecución de Enrique VIII.
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