Sacerdotes y sacerdocio
La carta a los Hebreos expresa un principio religioso común a todas las religiones el sacerdote tiene la función esencial de asegurar la mediación entre Dios y los hombres. Hebr 5,1. La función sacerdotal implica relación con la esfera de lo sagrado. En la Biblia se encuentran muchas expresiones para indicar la función sacerdotal y a lo largo de la historia, desde el famoso Melquisedec hasta Cristo son muchas las formas de sacerdocio que se presentan. Gen 14,18-21; Hebr 7 Moisés y Aarón aparecen en el Éxodo con funciones sacerdotales. Ex 3 y 4.
Ellos se interesan por el pueblo ante Dios y unen a su función de promotores sociales, la función de mediación religiosa. Los primeros sacerdocios atestiguados en la Biblia son los que están unidos a los santuarios de Dan, Betel y Silo. Jue 17 a 20. Entre los profetas figuran Jeremías y Ezequiel como sacerdotes. Jer 1,1; Ez 1,3. Es muy compleja la historia del sacerdocio después de la restauración del templo al regresar de Babilonia, el pueblo hebreo En tiempos de Jesucristo el sacerdocio del templo de Jerusalén tiene una jerarquía que comprende el sumo sacerdote, el jefe de la guardia, los tesoreros y los jefes de las 24 secciones semanales. Los sacerdotes y levitas son varios miles. Las principales funciones son el servicio religioso, la enseñanza de la Ley y algunos aspectos administrativos del pueblo. En los Evangelios, Jesucristo no aparece con funciones propiamente sacerdotales. La carta a los Hebreos sí lo presenta en su condición de Sumo y Eterno Sacerdote. Hebr 4,14-16. En la Iglesia apostólica es clara la conciencia del pueblo de Dios como pueblo de reyes, profetas y sacerdotes. 1 Pe 2,4-10. La función sacerdotal en el nuevo testamento se desprende de la necesidad de ministros, es decir, servidores de la comunidad. Los mismos apóstoles se presentan como ministros y servidores. Rom 1,9; 15,16; Filp 2,17. El nuevo testamento ya presenta claramente la existencia de un ministerio jerárquico en la Comunidad que está constituido por los obispos (1 Tim 3,17; Tit 1,5-9), los presbíteros (Hech 14,23; 1 Tim 3,17-22) y diáconos (Filp 1,1; Hech 6,1-6)
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