Pobres
En la Biblia los pobres y la pobreza ocupan un lugar muy destacado. El vocabulario del antiguo testamento es muy variado y concreto indigente, mendigo, afligido, oprimidos, humillados, con una clara connotación social. De manera paradójica, en la Biblia se exalta la pobreza como una disposición en que se revelan los valores espirituales, y en el nuevo testamento se llega a declarar a los pobres herederos privilegiados del reino de Dios. El antiguo testamento presenta una evolución. La pobreza es considerada como un mal, signo del abandono de Dios. El caso se presenta con dramatismo en el libro de Job y se resuelve en una visión terrena de la felicidad Se aviva la sensibilidad hacia los indigentes y necesitados (Ex 20,15; Deut 15,1-15; Is 14,4). Los profetas con frecuencia se presentan como defensores de los pobres (Am 5,7; Jer 22, 13-17). Israel madura su convicción, según la cual, Dios escucha al indigente y lo hace su amigo. La figura del Mesías en el Siervo de Yahvé consagra como figura plenamente religiosa al despreciado y necesitado (Is 42; 49; 50; 52-53). En esa clave se entiende la figura de Jesús y su mensaje en el nuevo testamento. Mat 5,3; Luc 4,18; Sant 2,5-6. La pobreza sigue siendo algo inaceptable humanamente. Según el Evangelio, es una paradoja: quien es indigente tiene su corazón abierto al don de Dios. 2 Cor 8,9
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