Zola, Émile
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Biografía GER
Escritor francés, novelista y fundador del movimiento naturalista. N. el 12 abr. 1840 en París. Su padre, nacido en Italia, era ingeniero en el canal de Aix-en-Provence que más tarde llevaría su nombre y murió cuando Z. contaba siete años. En 1858 se trasladó con su madre a París y allí terminó sus estudios secundarios, pero la difícil situación económica familiar le obligó a buscar un empleo, primero en la Librería Hachette, donde entró como simple empaquetador y terminó siendo jefe de publicidad en 1862. Allí tuvo ocasión de conocer a importantes figuras literarias de la época, y se despertó su vocación; publicó algunos libros dentro del gusto romántico y artículos de crítica de arte, pero seducido por las doctrinas de Claude Bernard en su I ntroducción al estudio de la medicina experimental ( 1865), evolucionó rápidamente hacia la doctrina realista -Thérese Raquin (1867), Madeleine Férat (1868)- e incluso concibe la idea de una gran novela cíclica, Les Rougon-Macquart ( H istoria natural y social de una familia bajo el Segundo Imperio) , que será la ilustración de sus teorías naturalistas. En efecto, Z. se halla profundamente influido por las tesis del Dr. Lucas en su Tratado filosófico y fisiológico de la herencia natural y pretende traspasar a la creación novelesca las leyes de la herencia y de la influencia del ambiente como determinantes del comportamiento humano. A este plan de conjunto van respondiendo a partir de 1871 los distintos volúmenes de Les Rougon-Macquart, donde va presentando diversos personajes de dicha familia, distintamente condicionados por los factores antes expuestos, y que a la vez sirven de pretexto para una concienzuda descripción de los más diversos ambientes. De este modo pretende demostrar que las motivaciones humanas son el resultado de una serie de fenómenos que es preciso estudiar para llegar a un conocimiento más exacto del hombre. Su novela cíclica será una nueva Comedia humana, pero además tendrá la ambición de ser una Novela experimental.Consagración del escritor. La aparición del t. VII, L’Assommoir (La taberna), 1871, suscita violentas polémicas, ya esbozadas con obras anteriores y consagra definitivamente al escritor. A pesar de una violenta oposición, los adeptos de la nueva escuela se agrupan en torno a él; su casa de Médan, en los alrededores de París, constituye el centro de reunión de los nuevos autores que en 1880 publican Les soirées de Médan (Las veladas de Médan), conjunto de cinco cuentos que es la ilustración práctica de las teorías que el propio Z. se encargará de exponer en sus libros Le I"oman expérimental (La novela experimental) 1880, Le Naturalisme au Théátre (El naturalismo en el teatro), 1881, y Les Romanciers Naturalistes (Los novelistas naturalistas), 1881. Al mismo tiempo va dando cima, gracias a un constante trabajo y dedicación, a su gran novela que termina en 1893 con Le Docteur Pascal (El Doctor Pascal), alternando con diversas obras de teatro, algunas de ellas extraídas de sus novelas. En este momento z. tiene 53 años y va a derivar hacia un tipo de literatura menos objetiva y más polémica, por medio de la cual pretende demostrar los defectos de una sociedad que le ha reprochado las exageraciones y negras tintas de sus obras. A este propósito responden las Tres ciudades: Lourdes ( 1894 ), Roma (1896) y París (1897). Paralelamente va a adoptar una valiente actitud de compromiso político, que se materializa en las polémicas surgidas a propósito del asunto Dreyfus y en la carta titulada J’accusse publicada por el periódico " L ’ Aurore" del 13 en. 1898 y que le hace ser condenado a un año de cárcel y 3.000 francos de multa, pero al mismo tiempo es la señal del comienzo de una campaña que terminará con la revisión del proceso y la rehabilitación de Dreyfus. Sus últimas obras se inscriben dentro de esta línea socialista y humanitaria; Les Quatre Évangiles: Fecondité (1899), Travail (1901), Vérité (1903, publicada después de su muerte) y Justice (inacabada). Z., m. en París el 29 sept. 1902 y sus restos fueron trasladados al Panteón de Hombres Ilustres el 6 jun. 1908.
El realismo de Zola. La empresa de z. como novelista supone el final de una evolución comenzada por Balzac por lo que se refiere a dar testimonio de la realidad. Pero, como él mismo afirma en repetidas ocasiones, únicamente se trata de reflejar el cómo de las cosas sin preocuparse del porqué; "Quiero explicar cómo una familia, un pequeño grupo de seres, se comporta en una sociedad, dando nacimiento a diez, veinte individuos que a primera vista parecen diferentes, pero cuyo análisis muestra íntimamente ligados los unos a los otros. La herencia tiene sus leyes, como la gravedad" (Prólogo a La Fortuna de los Rougon). "He hecho simplemente, sobre dos cuerpos vivos, el trabajo que los cirujanos hacen sobre los cadáveres" (Prólogo de Thérese Raquin). En realidad, todas estas desorbitadas pretensiones científicas constituyen hoy día la parte más deleznable de la obra zoliana y le llevan, para mejor probar sus tesis, al estudio de casos demasiado excepcionales ya análisis excesivamente sumarios. Pero, por otra parte, existe una acertada tentativa de mostrar, a partir de unos determinados datos vitales, la interdependencia del hombre con su ambiente. Estas preocupaciones de tipo social -o más bien sociológico- conducen a Z. a recorrer una galería de personajes y de clases sociales que los autores anteriores -y sobre todo los hermanos Goncourt- habían reivindicado como protagonistas de la novela. En su ciclo de Los Rougon van a ir desfilando como un extraordinario documento hist6rico y sociol6gico, los ambientes más diversos -el mundo de los banqueros en L’Argent (El dinero), 1891, de los burguesés en Pot Bouille (1882); de los artistas en L’,Oeuvre (La obra), 1886; del proletariado en L’ Assommoir (La taberna); de los mineros en Germinal ( 1885); de la prostituci6n en Nana (1880), etc.-; que, juntamente con las taras familiares, constituirán el doble determinismo a que estarán sujetos todos los personajes. Paradójicamente, Z. alcanza su más alta dimensi6n no en la descripci6n de tipos individuales, sino en la pintura de multitudes -la huelga de los mineros en Germinal, la masa de los obreros en La taberna- a las que anima con un poderoso genio épico y que a partir de él podrán ser consideradas también como auténticos protagonistas de novela en las obras de Jules Romains, John Dos Passos o Jean-Paul Sartre.
Desde el punto de vista formal, Z. es ajeno a las preocupaciones estéticas de Flaubert; "si se quiere tener mi opini6n bien clara, es que hoy día se da una preponderancia exagerada a la forma" ( La novela experimental) .Todo su prop6sito consiste en dar una imagen lo más verídica posible del mundo que pretende reflejar , transcribiendo incluso literalmente su lenguaje, la cual le valió no pocos ataques, a pesar de sus protestas de realizar "un trabajo puramente filol6gico, del más vivo interés histórico y social". En definitiva, puede afirmarse que Z. -como todos los escritores que se obligan a una obra de grandes dimensiones- incurre en flagrantes desigualdades y defectos, siendo los más patentes aquellos en que más tributario se muestra de su época (la euforia naturalista, el aparato dogmático y seudocientífico de sus novelas, el descubrimiento de las basses-classes), que muchas veces sabe superar airosamente gracias a su excepcional talento. Sin embargo, también ha tenido aciertos de técnica y contenido, definitivamente incorporados a la novela posterior, sin olvidar su prefiguración del tipo de escritor comprometido, que tan valientemente encarnará en los últimos años de su vida.
FRANCISCO J. HERNÁNDEZ.
BIBL. : A. THIBAUDET, Historia de la Literatura francesa (de 1789 hasta nuestros días), Buenos Aires 1945; V ARIOS, Présence de Zola, París 1953; A. lANÓUX, Bonjour M. Zola, París 1954; M. BERNARD, Zola par luimeme, París 1959; E. ZOLA, Les Rougon- Macquart, 3 vol., París 1960-64; Id, Obras completas (en curso de publicación), 25 vol., aparecidos en 1968 20 vol. Barcelona.
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