Yalta, Conferencia de HIST.
Categoria:
Historia
Reunión que tuvo lugar del 4 al 11 de feb. de 1945 entre los tres dirigentes de los Estados Unidos, Rusia y Gran Bretaña: Roosevelt (v.), Stalin (v.) y Churchill (v.), respectivamente, para tratar de solucionar los problemas que se planteaban a raíz de la terminación de la II Guerra mundial (v.).A principios de 1945, Alemania comenzaba a ser invadida por los aliados. Los rusos por el este y los ingleses y americanos por el oeste. Los americanos se preparaban para cruzar el Rin y los rusos habían firmado una paz victoriosa con Finlandia, ocupado Rumania, Bulgaria, gran parte de Polonia y profundizando en Hungría, Yugoslavia y Checoslovaquia. En estas circunstancias, una conferencia entre los aliados debía encontrarse necesariamente con dificultades.La reuníón tuvo lugar en el palacio Livadia, construido por Nicolás II en 1911 a unos tres Km. de Yalta. Los americanos fueron a la conferencia con las mejores esperanzas, creyendo que iba a salir de allí un nuevo mundo de paz y libertad, cuando en realidad resultó un fracaso y una claudicación para los occidentales.Las cuestiones tratadas en la Conferencia. En la reunión se trataron cuatro puntos principales: 1) cuestiones de votación en las Naciones Unidas; 2) política hacia los gobiernos liberados en Europa oriental y política hacia el gobierno de Polonia en particular; 3) el gobierno que se iba a establecer en Alemania; 4) la entrada de Rusia en la guerra contra los japoneses. De estos puntos quizá el primero era el de menor importancia.La cuestión de Polonia fue la que llevó más tiempo. El problema sobre sus fronteras fue incluido en la Conferencia después de mucha discusión y con acuerdo, en principio, sobre la línea Curzon como frontera oriental, pero con desacuerdo sobre la frontera occidental. Roosevelt y Churchill proponían una línea a lo largó del río Oder, continuando hacia el sur por el Neisse Occidental. La decisión final fue que la delimitación definitiva de la frontera occidental de Polonia debía esperar hasta que se celebrase la Conferencia de Paz. En realidad esta Conferencia no se reunió nunca para Polonia, y los rusos hicieron su propio arreglo, estableciendo como fronteras la línea Curzon por el este y el Oder-Neisse occidental por el oeste. En cuanto al gobierno, se llegó al compromiso de que se reconocería uno provisional formado a base del que se había constituido en Lublín y del que habían formado los polacos exiliados en Londres.La división de Alemania en zonas de ocupación fue uno de los arreglos más difíciles de Yalta. En este punto salieron con ventaja los aliados occidentales, pues al darle a Rusia, sobre el mapa de la guerra de ese momento, la Alemania oriental, ellos se quedaban con el rico complejo industrial de la parte occidental. Churchill y Roosevelt persuadieron a Stalin de que permitiese a Francia una zona dé ocupación entre la americana y la británica. Stalin oponía cierta resistencia, alegando que Francia "había abierto la puerta al enemigo en 1940 y había contribuido poco a esta guerra". Por fin fue convencido y Francia obtuvo no sólo una zona de ocupación sino un puesto en la Comisión de Control Aliado.Sobre el asunto de las indemnizaciones de guerra alemanas, se acordó en Y. que se crease una comisión con las instrucciones de que "la Unión Soviética y los Estados Unidos creían que la Comisión de Indemnizaciones debía tomar como base para las discusiones la cifra de 200.000 millones de dólares y el 50% de esa cantidad debía ir a la Unión Soviética". Inglaterra se opuso a que se citasen cifras y sugirió que las instrucciones de la comisión fuesen "para destruir el potencial de guerra alemán".Pero lo que en realidad dio más importancia a la Conferencia de Y. fue la entrada de Rusia en la guerra del Lejano Oriente. Aquí fue precisamente donde se centró el nudo de la controversia. La razón por la que se concedía a la Unión Soviética la entrada en la guerra contra el Japón era, simplemente, porque los consejeros militares del presidente Roosevelt creían que sin su ayuda, la guerra en esa parte del mundo se prolongaría aún mucho tiempo. Más tarde se vio el error que se cometía, pues en realidad los aliados no conocían bien la situación del Japón y sobreestimaban sus fuerzas. En pago a este servicio de ayuda, los rusos recibirían en la región de China y del Pacífico, el territorio y los privilegios que habían poseído antes de la guerra ruso-japonesa de 1904-05 (v.): la parte meridional de la isla de Sakhalin y las islas Kuriles, concesiones de ferrocarril a través de Manchuria, y Port Arthur y Dairen.Uno de los puntos más criticados de la Conferencia fue la Declaración sobre la Europa Liberada, redactada por el Departamento de Estado norteamericano y aceptada casi en su totalidad por los demás aliados. En esta declaración se afirmaba la determinación de construir, en colaboración con las demás naciones amantes de la paz, un mundo nuevo basado en el orden, la libertad y la seguridad y bienestar del género humano. Esta utópica manifestación le concedió a la U.R.S.S. la suficiente apariencia de buena fe y autoridad ante los países del Este como para facilitarle la ocupación de los mismos.Resultado de la Conferencia. En realidad, la Conferencia de Y., más que establecer acuerdos, lo que hizo fue formalizar los hechos que ya habían sido decididos anteriormente. La entrada de Rusia en la guerra contra el Japón había sido ya anteriormente prometida por Stalin y el gobierno polaco para la posguerra fue acordado por Stalin y Churchill en Moscú (1944). También los problemas de la Europa oriental se habían establecido ya en la capital soviética. Sin embargo, los obstáculos surgidos entre los Tres Grandes no fueron zanjados en Y. y la tensión entre los occidentales por un lado y Rusia por el otro perduraban de tal manera que hubo de convocarse al poco tiempo una nueva conferencia en Potsdam (v.).R. SÁNCHEZ MANTERO.
BIBL.: J, R. DE SALIS, Historia del Mundo Contemporáneo, III, Madrid 1961; V. PALACIO ATARD, Manual de Historia Universal, IV, Madrid 1960; L. L. SNYDER, La Guerra, 1939-1945, Barcelona-México D. F. 1964; R. F. FENNo, The Yalta Conference, Boston 1955; J. L. SNELL y oTRos, The Meaning of Yalta, Baton Rouge 1956.
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