Xenofobia
Categoria:
Varios
Hostilidad, temor, odio hacia los extranjeros. Es una de las formas más antiguas del odio "al que no es nuestro prójimo". En la x. se encuentran diversas raíces: odio al que no pertenece al grupo, unido al miedo a perder lo propio por culpa de la mezcla con lo extraño. Generalmente muchos de los pueblos primitivos pretendieron excluir a los extranjeros. Así en el lenguaje de los zulús, la palabra zulú, significa lo mismo que "hombre"; el que no es zulú no es hombre; en Grecia, especialmente por parte de los espartanos, se encuentran también rasgos de la misma actitud. En un principio los romanos fueron contrarios a la extensión de la carta de ciudadano; más tarde, al dilatarse el Imperio, se atenuaron las normas discriminatorias. Desde sus comienzos, el cristianismo fue un movimiento en el que no cabía el concepto de extranjero.Las causas de la x. no son siempre las mismas. A veces surge la aversión contra el vecino despreciado cuando éste alcanza una posición mejor y más elevada. Otras veces brota donde existe una minoría que logra mejores condiciones de vida que la mayoría con la que convive, y que por ser minoría intenta afirmarse en una serie de características para poder sobrevivir, las cuales llevan poco a poco a una completa segregación. Tanto el colonialismo (v.) como los actuales movimientos de población -emigración obrera y refugiados- han sido y son fuente de x., cuya problemática está íntimamente relacionada con la de las minorías (v.) y del racismo (v.). Algunas ocupaciones coloniales sentaron las bases de una x. que persiste todavía muchos años después de la descolonización: el odio al extranjero, que hoy aparece claramente en varios países asiáticos y africanos es, en cierto modo, la rebelión del que está o estuvo oprimido, que ve que el " otró" se interpone en el camino de su propia realización. Los pueblos viejos, de arraigadas tradiciones, pueden ser también propicios a la x., cuando ven afectada la continuidad de su status: la inmigración de obreros en Europa ha puesto de relieve este hecho, ya que ha puesto de manifiesto cómo personas pertenecientes a países de larga tradición humanista como Bélgica, Francia, el Reino Unido o Suiza, se revuelven, a veces violentamente, contra la "invasión" extranjera. De todas formas, hay que reconocer, que en esos casos se da cierta resistencia a la integración tanto porparte de los autóctonos como, a veces, de los emigrantes. La x. es generalmente injusta por lo que de indiscriminado, irrazonable y generalizador contiene. Con frecuencia es un sentimiento provocado artificialmente y explotado con diversos fines. Las guerras exteriores utilizaron siempre la propaganda sin barreras contra el vecino enemigo; ésta proporciona un sedimento que permanece en el inconsciente y se transmite de generación en generación. Una educación verdaderamente humana debe intentar acabar con el odio, haciendo que el hombre supere sus tendencias egoístas, lo que requiere que se le ofrezcan metas e ideales superiores.
J. TESTA ALAVEZ.
BIBL.: F. PONCE, La sociedad sin fronteras, Madrid 1972; A. A. HXSLER, El odio en el mundo actual, Madrid 1973; UNESCO, Primera Conferencia Int. de juristas, sobre "la situación jurídica y social de los trabajadores migrantes en Europa", París enero 1974; A. MITSCHERLICH, Auf dem Weg zur vaterlosen Gesellschaft, Francfort 1966.
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