Wiclef, John
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Biografía GER
Vida. John Wiclef ( o también Wyclif o Wycliffe) , llamado "el precursor de la Reforma luterana", n. en Hippiswell, en el condado de Yorkshire, probablemente en el año 1320. Estudió en Oxford, donde le encontramos en 1361 a la cabeza del Colegio de Balliol (Master o! Balliol). Se doctoró en Teología en 1372. Gozó de varios beneficios y prebendas eclesiásticas, aunque parece que residió en Oxford la mayor parte del tiempo. En 1361 fue nombrado cura párroco de Fillingham en Lincolnshire, en 1368 de Ludgershall en Buckinghamshire, y, finalmente en 1374 de Lutterworth en Leicestershire, puesto que ocupó hasta su muerte el 31 dic. 1384. Él es probablemente el W. que fue nombrado en 1365 Warden of Canterbury Hall (centro que fue luego incorporado al Christ Church College), y desposeído de ese cargo cuando el arzobispo Simon Langham quitó en 1371 ese colegio al clero secular, para entregarlo a los regulares; los seculares apelaron a la curia romana, pero después de tres años de litigio perdieron el pleito. En 1374 fue uno de los delegados a la comisión que se celebró en Brujas para considerar si el rey de Inglaterra estaba cumpliendo con el Estatuto de Provisores, ley inglesa de 1351 que trataba de conciliar los intereses del rey y del Papa en los nombramientos a los beneficios eclesiásticos. En esta contienda, W. tomó la parte del rey, y sostuvo que el rey recibía su poder real directamente de Cristo. Puede decirse que su aseveración de la soberanía real, su sentido de nacionalidad y su desacuerdo con la pretensión de la Iglesia a bienes y rentas fueron los principios fijos -quizá los únicos principios fijos- de toda su vida y actuación.Hasta esa comisión de 1374 sus actividades habían sido puramente académicas y filosóficas; a partir de entonces comenzó su carrera política, bajo el patronazgo de Juan de Gante (1340-99), duque de Lancaster, hijo del rey Eduardo III y hermano del "Príncipe Negro", a quien convinieron las ideas políticas de Wiclef. Sus ideas políticas, es decir, su defensa de derechos de la corona de Inglaterra frente a la Santa Sede, se fundaban en conceptos teológicos muy poco claros y que muy pronto le llevaron a ser acusado de herejía. El papa Gregorio XI publica en 1377 una carta condenando alguna de sus preposiciones (Denz.Sch. 1121-1139). El obispo de Londres le citó en la Catedral de S. Pablo para contestar a esos cargos. Un motín público interrumpió la sesión, un segundo tribunal, reunido en Lambeth, en 1378, se abstuvo de fallar, por miedo al apoyo que W. recibja de la Corte. Su pensamiento continuó desarrollándose en sentido heterodoxo, hasta que en 1382 le fue quitada la licencia de enseñar en Oxford, permitiéndosele retirarse a su parroquia de Lutterworth, donde murió en 1384. En 1415 el Conc. de Constanza condenó diversas proposiciones tomadas de sus obras (cfr. Denz.Sch. 1151-1195).
Doctrina. En el pensamiento de W ., los conceptos teológicos y políticos se entremezclan. No cabe duda de que w. fue la figura principal en los círculos académicos de su época, siendo reconocido como uno de los últimos de los escolásticos ingleses. En su primera etapa, entre 1360 y 1370, escribió sobre temas filosóficos, siguiendo S. Agustín, ocupándose mucho del tema de la predestinación. No sabía el griego, pero conoció a fondo la literatura patrística, especialmente S. Agustín y las homilías de S. Juan Crisóstomo, y sobre todo, la Biblia, a la que cita con abundancia; sus contemporáneos solían llamarle el Doctor Evangelicus.
Sus primeras obras, aunque no faltan en ellas conceptos originales, no suscitaron controversias. Es sólo cuando, como antes decíamos, intentó fundar teológicamente sus críticas de la administración de los bienes de la Iglesia y al ejercicio de los poderes papales y su apoyo a las pretensiones de la corona inglesa, cuando desembocó en las posiciones que provocaron no sólo polémicas, sino su condena. Afirma W. que la Tradición y el Magisterio eclesiástico no tienen ningún valor cognoscitivo de la Revelación independientemente de la Biblia. Al príncipio enseñó que la S. E. debe interpretarse según la enseñanza de los doctores aprobados de la Iglesia, pero pronto llegó al concepto de que: "el Espírítu Santo nos enseña el significado de las Escrituras, como Cristo reveló su sentido a los Apóstoles".Esta es la actitud del que llama "teólogo puro", mientras a los que dan énfasis a la Tradición junto a la Biblia les llama mixti theologi. "Ninguna costumbre de la Iglesia añade-, aun confirmada por los papas o admitida por los santos, debe alabarse salvo en cuanto que Jesucristo lo confirme". Todo ello le lleva, finalmente, a despreciar la pertenencia visible a la Iglesia. Para él, la Iglesia está formada por "los que se salvarán" y nada más; afirmación ésta que desemboca en la contraposición entre una iglesia visible y una iglesia invisible. Los miembros de la iglesia militante en la tierra, "no sabemos si nos salvaremos o no: no sabemos si somos miembros de la Iglesia Santa". No hay prueba cierta para distinguir los verdaderos de los falsos miembros de la Iglesia, pero podemos aplicar prudentemente un juicio moral, y confiar en que donde se ven los frutos de la gracia existe la iglesia verdadera.
Negada toda verdadera sustancia teológica a la Iglesia visible, pasa a críticarla fuertemente, acusando a la comunidad eclesial de haberse manchado gravemente. Después de los prímeros siglos de pobreza y persecución, el poder y las riquezas trajeron consigo la decadencia, afirma. Con vehemencia creciente, desarrolló una crítica violenta de los bienes eclesiásticos, que funda en una curiosa teoría sobre la propiedad. "El dominio -dice- se funda en la gracia" : todos los hombres reciben su propiedad de Dios directamente, y le deben a l?1 servicio en recompensa; los que se encuentran en estado de gracia tienen derecho a los dones materiales de Dios; pero los malos, que no pagan a Dios el servicio debido, pierden derecho a todo dominio material. Esta teoría, reconoce, no puede aplicarse con toda exactitud en este mundo caído, pero debe ser tomada como criterio orientador .
En sus primeros años, aun criticando vivamente la administración de los bienes eclesiásticos, mantuvo una actitud de respeto hacia el oficio papal en sí mismo. En los años que siguieron al Cisma de Occidente, cambio de postura y llegó a considerar el Papado como algo "maldito". Negó el episcopado, afirmando que todo sacerdote puede ordenar a otros. En sus últimos años se ocupó de la doctrina eucarística: aceptó la presencia real de Cristo bajo las especies, pero discutió las bases filosóficas de la doctrina de transustanciación. Una de las obras más conocidas de W. es la traducción al inglés de la Biblia, que él hizo llevar a cabo por algunos de sus amigos; sobre el alcance de su contribución a estas tareas hay discusiones.
Influencia. No fundó un movimiento, ni inició un cisma, pero ciertos predicadores itinerantes (Poor Preachers) se ocuparon de la difusión de sus ideas. Después de su muerte, hasta mediados del s. XV, existió en Inglaterra un movimiento reformista, los Lollards, inspirado en él, y propugnador de una doctrina que, en muchos rasgos, anticipa el protestantismo posterior, con un énfasis fuerte sobre la justicia social que a veces dio lugar a revueltas. El movimiento hussita, surgido poco después entre los bávaros, debe mucho a la influencia de W .; y las obras de Huss, muy inspiradas en la de W., influyeron a su vez en Lutero.
RONALD BARON.
BIBL. : B. LLORCA, R. GARCIA VILLOSLADA y F. I. MONTALBÁN, Historia de la Iglesia Católica, III, 2 ed. Madrid 1967; H. B. WORKMAN, ]ohn Wycliffe, 2 vol., Oxford 1926; H. BETTENSON, Documents of the Christian Church, Oxford 1967; I. GAIRDNER, Lollardy and the Reformation in England, 4 vol., Londres 1908- 13; H. A. WAKEMAN, History of the Church of England, Londres 1897; W. W. CAPES, A History of the English Church in the Fourteenth and Fifteenth Centuries, Londres 1900; S. L. OLLARD y G. GROSSE, A Dictionary of English Church History, Londres 1919; F. L. CROSS, Oxford Dictionary of the Christian Church, Oxford 1957.
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