Valencia VIII. Lingüística. LIT.
Categoria:
Literatura
Delimitación geográfica, hablantes e historia. Valenciano es la denominación que recibe una de las modalidades o variantes lingüísticas romances que geográficamente se localiza en la zona costera del Levante español, abarcando una extensión muy desigual. En la provincia de Castellón, se habla valenciano en la mitad meridional, a partir de una línea que va desde Forcall, según unos, y desde Lucena del Cid, según otros, hasta Alcalá de Xivert, localidad que todavía pertenece a la otra modalidad occidental, la del leridano. A partir de esta discutida línea, la zona del valenciano se estrecha y se ensancha intermitentemente hasta los confines meridionales de Crevillente y Santa Pola, ya en Alicante, donde un pronunciado zigzagueo denuncia la precaria estabilidad lingüística de las localidades fronterizas. El valenciano cuenta, en la actualidad, con algo más de un millón y medio de hablantes.Este grupo dialectal quedó constituido, al parecer, durante la Reconquista que iniciara Jaime I en 1233 y con la que se instauró el Reino de Valencia (v. III). Si bien hubo colonización por parte de los conquistadores catalanoaragoneses, también es verdad que los pobladores mozárabes y musulmanes se mantuvieron durante siglos como entidades étnicas y lingüísticas probablemente estables. El estudio de las repoblaciones se ha tomado a menudo como base para explicar tanto las características globales del habla valenciana como los rasgos más notables de sus variantes internas. Sobre este punto, las relaciones entre aquellos pueblos distintos, portadores de lenguas diferentes, no siempre se han valorado de una manera acorde. Así, subestimando la intervención de los pueblos conquistados, se ha emitido el supuesto de que las zonas ocupadas mayoritariamente por caballeros aragoneses son las que hablan en la actualidad modalidades típicas del castellano salpicadas de aragonesismos. Por su parte, el dominio propiamente catalán vendría a coincidir, en virtud de esta hipótesis, con el que correspondió a conquista y repoblación catalana. Pero la separación entre las influencias de Aragón y de Cataluña no parece haber existido hasta el punto de justificar la distinción actual entre zonas de habla castellana y catalana en el antiguo Reino. Se ha demostrado, p. ej., que hubo una aplicación predominante de derecho aragonés en la redacción de cartas pueblas anteriores a la promulgación de los Fueros de V., incluso en localidades que ahora hablan valenciano, frente a una aplicación - esencialmente catalana en la conquista del archipiélago balear. Un factor más problemático todavía lo constituye el escaso número de cristianos repobladores (en torno a los 30.000) que vivían, alrededor de 1270, en V. junto a una gran mayoría de mozárabes y musulmanes que, al correr de los siglos, se habían nivelado lingüísticamente a través de una jerga de base neolatina. Esta lengua de los pueblos conquistados ofrecería una resistencia tal vez pequeña a la integración en favor de los conquistadores, pero ello no ocurriría sin incorporar a su vez ciertos rasgos lingüísticos, cuya identidad resulta de difícil determinación. Otros datos históricos sugieren un grado muy notable de coincidencias, no sólo étnicas sino también lingüísticas, anteriores a la romanización, entre los pobladores valencianos y;los que habitaban la extensa zona que va desde Tortosa hasta el Pirineo leridano. Esta comunidad étnica, de origen ibérico, explicaría las semejanzas de las dos modalidades del catalán occidental frente al oriental y, al mismo tiempo, las peculiaridades del valenciano, a pesar del escaso margen de tiempo que media entre la conquista de Lérida (1149) y la de Valencia (1238). Pero., en. general, las teorías pre-romanistas y las que se fundan en la romanización o en la Reconquista aún se manifiestan merecedoras de una profunda revisión a la hora de explicar por sí solas la distribución dialectal que presenta ahora el dominio catalán.Vitalidad y producción literaria. La vitalidad del valenciano no es fácil de calibrar, puesto que depende no tanto de factores geográficos como de factores socioculturales, generacionales y psicológicos. Si bien las zonas rurales y los focos intelectuales urbanos culturalmente activos marcan los índices de mayor conservación, conviene admitir, en conjunto, que la resistencia a la profunda penetración del castellano es una de las más bajas de todo el dominio. En ello influye indudablemente una actitud psicológica por la cual los hablantes valencianos no suelen sentirse lingüísticamente ligados a la lengua catalana, ni siquiera a la variante leridana, y, a la par, consideran el castellano como lengua "superior". Incluso los autores clásicos declaraban utilizar la lengua valenciana en momentos históricos en que el grado de independencia era en todo caso menor, sobre todo por la aplicación de normas cancillerescas sobre la lengua escrita en general.
La contribución valenciana a la literatura vernácula alcanza, no obstante, una importancia sin par desde los primeros siglos de la Reconquista hasta la decadencia. Autores como Arnau de Vilanova (v.), Jordi de Sant Jordi (v.), Ausiás March (v.), Jaume Roig y muchos otros pertenecen al foco valenciano, en cuyo ambiente se forman los catalanes Ramón Muntaner (v.) y Francesc Eiximenis (v.). En él se plasma asimismo el Tirant lo Blanch, una de las obras más representativas y originales del género caballeresco (v. MARTORELL, JOANOT). Con la decadencia, en torno al s. XVII y XVIII, el castellano se convierte en vehículo cultural obligado, hasta el movimiento de la Renaixença, cuando, al calor de una importante reactivación de los valores vernáculos, se vuelve de nuevo a un cultivo literario y científico en lengua valenciana, que dura hasta nuestros días, con autores como Joan Fuster (n. 1922), Miquel Tarradell, Sanchis Guarner (n. 1911), o como el cantante Raimon (Ramón Pelegero, n. 1940), en géneros más populares (v. CATALUÑA VI).Características generales y dialectos internos. Las características peculiares del valenciano, sobre todo en su diferenciación con el leridano, se basan en supuestos gramaticales relativamente secundarios. Tal vez la más extendida consista en la desinencia -e, realizada en algunas zonas como -ec, de las formas verbales de la conjugación en -ar en primera persona del presente de indicativo (jo cante, `yo canto’). Esta realización se opone a otras como -u (cat. oriental), -o (cat. occ.), -i (rosellonés), etc., pero su dominio empieza sólo en la parte más meridional de la provincia de Castellón. Mayor acomodación geográfica presenta, en cambio, el empleo de las formas verbales de imperfecto de subjuntivo derivadas del latín (CANT)AVERAM, qué da lugar a la desinencia de jo cantara frente al latín (CANT)AVISSEM, que originó las desinencias de lo cantàs y jo cantés, propias. de los otros grupos dialectales. También resulta un rasgo típicamente valenciano la pérdida de T latina en posición intervocálica, que pasa generalmente a -d- en el resto del dominio: lat. LABORATORE > llaurador, val. llauraor, ?labrador?.Algunos autores, a la vista de estos datos, más bien escasos, de diferenciación, aducen aspectos cuantitativos de estructura léxica. En este sentido, el valenciano parece ofrecer una personalidad más acusada, ya que un inventario suficientemente amplio de palabras arroja, sobre una base naturalmente latina, un porcentaje de arabismos y mozarabismos mucho más elevado que en el resto del dominio catalán, donde, en cambio, aumenta el registro de germanismos. Si no fuera por los testimonios históricos, esto sólo bastaría para demostrar que en la formación del valenciano, durante la Reconquista, hubo un grado muy sustancial de nivelación entre conquistadores y conquistados.Salvo el pequeño enclave de Tárbena y Valle de Gallinera; en la provincia de Alicante, donde perviven rasgos de mallorquín (v.) transportados en 1611 a raíz de una repoblación, los dialectos del valenciano ofrecen una distribución casi simétrica de norte a sur. Castellonense y alicantino concurren en modalidades específicas, como la distinción entre v y b, que también se encuentra esporádicamente en zonas no valencianas, y. la pronunciación africada de j intervocálica: pluja, fon. castelann. y alic. plu?a, ?lluvia?. Mayor separación acusa, en cambia, el dialecto "apitxat", localizado en el centro de la provincia de V., por cuanto confunde v y b, y presenta, como peculiaridad esencial, un ensordecimiento sistemático de las sibilantes etimológicamente sonoras: casa, fon. cat. or. Káze, "apit.". kása; pujada, fon. cat. or. pu?ade, "apit". pu?áda, ?subida?, etc.R. CERDÁ MASSÓ.
BIBL.: V. la de CATALUÑA V, y además: G. COLÓN, El valenciano, "Actas del VII Congreso Internacional de Lingüística Románica", Barcelona; M. SANCHIS GUARNER, Introducción a la historia lingüística de Valencia, Valencia 1950; ÍD, La llengua dels valencians, Valencia 1967; ÍD, Extensión y vitalidad del dialecto valenciano "apitxat", "Rev. de Filología Española" XXIII; J. FUSTER, Nosaltres, els valencians, Barcelona 1962.
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