Valencia IX. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Al S de Cataluña y al E de Castilla, y lindante, entre una y otra, con Aragón, que, coma una cuña, se acerca al litoral valenciano por tierras segorbinas, acentúa V. estas vinculaciones en el terreno histórico y artístico sobre todo por la Reconquista, en el s. XIII, hecha por catalanes y aragoneses, y la posterior asimilación castellana. El mapa de esta región, con el "recorte" brusco que el Mediterráneo hace a esta orilla peninsular, determina un adentramiento de lo valenciano, una mezcla del impulso catalán con lo aragonés sobre todo, y aun con lo de la meseta, y una configuración del arte, de la cultura toda, no de un modo determinista, pero sí lógico y considerable.En lo artístico, la riqueza pictórica rupestre de Castellón subraya ya la personalidad regional en los milenios consecutivos al Cuaternario: La Sarsa, Casulla, Valltorta, Morella de la Vella, etc., son ejemplos ilustres de lo que más de un especialista ha llamado nuestro primer "impresionismo". Al sur del reino de V., sobre todo en Alicante, la Contestania nos da, además de las piezas de arte cerámico de Mogente, las esculturas del león de Bocairente y la Dama de Elche (v.) y su mundo artístico circundante e inagotado, gran prueba de presencia y penetración de lo ibérico orientalizado. Lo artístico romano, como lo púnico, se desarrolla a lo largo de la costera Vía Augusta. Y algo parecido ocurre con lo visigodo y musulmán, que casi sólo en los llanos de V. se ensancha y expansiona. Es la gran conquista del s. XIII la que imprime un carácter más unificado a las artes, especialmente en construcciones y pinturas. La arquitectura es en el N -Castellón- versión nueva del gótico catalán, que se hace abrupta -y delicada a la vez- en Morella, y armoniosa, italianizante, con torres exentas, amplias plantas y cúpulas, en la Plana. Al transponer el límite de la actual provincia de V., se opera el fenómeno del cruce con lo castellano, en la catedral de V. y más aún en las iglesias de Requena. Al S, el gótico se mantiene tradicional en Játiva y Gandía y con influencias murcianas y manchegos en Villena, Orihuela y otros lugares, tanto en lo constructivo como en lo escultórico.Paralelamente, la pintura medieval, que ha de ser gótica en toda la región, por las fechas de su conquista, con recuerdos románicos, es un capítulo muy brillante de lo valenciano y no sólo en la cabeza del reino. Sucédele la influencia toscana, sienesa (V. SIENA, ESCUELA DE), con ecos bizantinos, para desembocar en el llamado estilo "internacional", con Pedro Nicolau, Marzal de Sax, Miguel Alcañiz y Gonzalo Peris, con Valentín Montolíu en el Maestrazgo y otros maestros anónimos por doquier que trazan bellas figuras de sensibilizada ondulación, en una gama dulce, más bien fría. La influencia flamenca, con Luis Dalmau (v.) y otros menos sumisos a lo neerlandés, como Jacomart (v.) y Reixach, constituye otro momento brillante y expansivo. Los protorrenacentistas italianos, manchegos y valencianos (V. LLANOS, FERNANDO; YÁÑEZ DE LA ALMEDINA, FERNANDO; MACIP y JUANES, JUAN DE) cerrarán el ciclo; para abrir otro Ribalta (v.), afín, sólo en parte, al tenebrismo, que lleva al barroco (V. VALENCIANA, ESCUELA).La arquitectura del Renacimiento, del barroco y del neoclásico, aparte algunos edificios propios -iglesias platerescas de Biar o de Andilla- añadirá partes o recubrirá lo anterior, según esquemas europeos, con escasas notas hispánicas, salvo la de lo escurialense, frecuente y no siempre adecuado. Los interiores (Villarreal, Vall de Uxó, Santos Juanes de V.) se decoran a lo italiano, aunque con maestría y garbo, sobre todo los techos de Palomino en el último de dichos templos y en la basílica de la Virgen de los Desamparados. Al óleo, el setabense Ribera (v.) interpreta con ventaja, y sólo a veces cediendo al tenebrismo, el influjo italiano. Espinosa (v.), de Concentaina (Alicante), y los Marchs, con algunos otros, completan la rica fase barroca en la pintura. En la escultura renacentista, obras importadas (de Donatello en Segorbe, la pila de S. María de Alicante, el S. Martín ecuestre en bronce de V., etc.) alternan con lo de Damián Forment (v.) y otros autores locales ya barrocos como, luego, Juan Muñoz, discípulo de Gregorio Hernández. Más avanzado el barroco, domina lo genovés (Ponzanelli) y, algo, lo napolitano. En lo académico y neoclásico, brillan los escultores Ignacio Vergara, gran plástico, barroco aún, fundador con su hermano José, pintor (muchas obras suyas en la iglesia de Chiva), de la Real Acad. de Bellas Artes de S. Carlos (1768); José Esteve y Manuel Tolsá (v.), de Enguera, en México; los pintores Camarón, de Segorbe, Vicente López (v.), Maella (v.) y los de flores, sobre todo Benito Espinós y otros, con miras al ornato de las florecientes sederías. En el xix, destaca un impresionismo regional, con Emilio Sala y Lorenzo Casanova, ambos de Alcoy; Estruch, de cerca de Játiva, y, en la capital, Antonio Cortina, Francisco Domingo Marqués, Ignacio Pinazo (v.), Muñoz Degrain (v.) y sobre todo Sorolla (v.), que renovó la pintura hasta límites nunca conocidos. Luego, según su estilo -Benedito, Tuset, Stolz, Mongrell- o frente a él, pintores actuales, y grupos importantes muy diversos florecen en Castellón, alrededor de J. B. Porcar, y Alicante, como, desde luego, en V., donde desde poco después de morir Sorolla (1923) se inician diversos móvimientos menos "aspectistas", más hacia la estructura, el decorativismo, la expresión u otras metas que, con sus seguidores, llenan el ámbito de la pintura valenciana moderna. Debe destacarse el gran arte de la ilustración libraria de José Segrelles (m. 1969) de Albaida, muy personal, pese a su punto de partida algo "modernista"; el decorativismo o "realismo bonito" (en rótulo de Larco) de Lahuerta, Nogales, Pedro de Valencia y otros, el impresionismo especialista, sobrio, de Lozana, Ribera Berenguer, Michávila y Cámara; y las tendencias avanzadas e informalistas de los más jóvenes, algunos de cotización universal: Genovés, Ventó, Mocupó, etc. En Alicante, florece desde 1945 un grupo importante, con valores lejanamente dependientes del impresionismo -Pérez Pizarro, Perergil, y otros más avanzados: Xavier Soler, Baeza, Santana-. El escultor Mariano Benlliure (v.) llena durante casi un siglo, con su obra, de signo impresionista, las plazas, jardines, etc. de España y América, variando luego el rumbo estilístico escultores como José Capúz, el más importante, cuyo retorno a lo estructural, a lo plástico, coincide con la obra de otros escultores españoles coetáneos suyos. Y, tras la fase sobriamente clásica de C. y O. Vicent, las experiencias sobre hierro, monumentales, de "Antonio Sacramento", Gonzalbo y "Nassio" Bayarri, aparte los que siguen, a la vez, fieles a la estética anterior y a los materiales clásicos.V. t.: ALICANTE IV; CASTELLÓN DE LA PLANA IV; VALENCIA (Provincia y ciudad) IV.F. Mª GARÍN ORTIZ DE TARANCO.
BIBL.: E. TORMO, Levante, Madrid 1923; F. ALMELA Y VIVES, Valencia y su reino, Valencia 1965; M. TARRADELL y M. SANCHIS GUARNER, Historia del País Valencia, Barcelona 1965; F. M, GARÍN ORTIZ DE TARANCO, El arte valenciano, "Rev. financiera del Banco de Vizcaya", Bilbao 1966 (número extraordinario); V. MARTINEZ MORELLA, Alicante monumental, Alicante 1963; J. SÁNCHEZ ADELL, Guía de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana 1965.
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