Valencia II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
La actual provincia de V. fue creada por Decr. de 21 oct. 1833, de la regente María Cristina, en nombre de Isabel II. A la cabeza de la provincia se colocaba un subdelegado principal de Fomento como superior autoridad administrativa. El primero en ocupar este cargo fue José Galdeano. Los actuales límites de la provincia de V. no coinciden con los de 1822, cuando V. era, junto con Castellón de la Plana, Alicante y Játiva, una de las cuatro provincias del reino de Valencia. En la división provincial de España de 1833, Caudete, perteneciente hasta entonces al reino de V., pasó a la provincia de Albacete. En 1851, Requena, que era de Cuenca, se incorporó a Valencia.Edades Antigua y Media. La historia propiamente dicha comienza con el poblamiento ibero, pero los testimonios escritos son tan escasos que la reconstrucción histórica se basa en datos arqueológicos (v. LEVANTE ESPAÑOL II). Rastros de la cultura ibérica son, de N a S, las composiciones figuradas de Liria, Manises y Oliva. La primera, conocida entonces como Edeta y que los romanos llamaron Lauron, se constituye en capital de los edetanos (v.), que se extienden desde el río Mijares (provincia de Castellón) al Júcar (provincia de V.), desde el s. in a. C., y en un territorio de mayor amplitud con anterioridad. Al S de los edetanos, bajo una línea divisoria que de O a E podría pasar por Alberique, Alcira y Cullera (desembocadura del Júcar), se encontraban Aos contestanos (v.), cuya capital era Játiva, la Saetabís de los romanos. Estos pueblos iberos se relacionan, a través del comercio, con los griegos llegados al Levante español. Mediterraneísmo y europeísmo son dos constantes en la histo-’ ria de la provincia de V., aunque la primera llega a perder valor en ciertos momentos por la presión catalana.Desde el 138 a. C., comienza la romanización de la provincia, con centro en Sagunto (v.), ciudad de los edetanos que eclipsa a Liria. La fundación de la colonia de Valentia se atribuye al cónsul Decio Junio Bruto, ca. el 137 a. C. Anteriormente, existió un poblado edetano junto al río Turia, según refiere Rufo Festo Avieno en su Ora maritima (s. IV). Lauron y Valentia fueron escenario de las luchas entre Sertorio y Pompeyo (76-72 a. C.). La segunda fue incendiada por éste. Mayor importancia tuvo Sagunto, donde hay huellas de iberización y helenización, y parece ser que fue centro comercial con fenicios y griegos. Siendo aliada de Roma, fue conquistada por Aníbal después de un asedio de ocho meses (219 a. C.). Los romanos la reconquistaron en el 214 a. C. La dominación visigoda se extiende por la provincia hasta la llegada de los musulmanes. Sagunto (la. Murbiter de los visigodos) pasa a llamarse Murviedro hasta 1868.Desde la Edad Media, la ciudad de V. se constituye en centro de lo que actualmente es la provincia valenciana y del llamado reino de V. (V. VALENCIA [Región], III). Disuelto el califato de Córdoba en 1031, se forma la taifa de V., como reino independiente, disputado por Zaragoza, Albarracín y Murviedro. De 1021 a 1065 y de 1076 a 1085 gobiernan en V. los eslavos ?amiríes. En el intermedio, desde 1065 a 1076, se une a la taifa de Toledo. Cuando Alfonso VI de Castilla conquista esta ciudad (1085), instala en V. como vasallo tributario a al-Qadir, el destronado reyezuelo toledano, que muere asesinado en 1092. La intervención del Cid (v.) en V. data de 1088, cuando unido a Musta?in de Zaragoza, con tropas a sueldo castellanas, libera la ciudad del cerco al que la tenía sometida al-Mundir de Lérida. Al año siguiente, con nuevo refuerzo de tropas castellanas, rechaza a los sitiadores al-Mundir y Berenguer Ramón II, conde deBarcelona. La ciudad vuelve a la obediencia de Alfonso VI de Castilla, pero por poco tiempo.
Desterrado nuevamente de Castilla el Cid, emprende la conquista de las tierras valencianas por su cuenta. Játiva y V. reconocen su protectorado, que desde 1090 es prácticamente un dominio, que también le disputa Alfonso VI, el cual pone sitio a V. (1092), con ayuda de naves pisanas y genovesas, del conde de Barcelona y del rey de Aragón. Levantado el sitio se cierne sobre V. la nueva amenaza de los almorávides, pero el Cid, tras el asesinato de su protegido al-Qadir, conquista la ciudad (julio 1093), que nuevamente cierra sus puertas a los cristianos hasta que vuelve a rendirse al Cid (diciembre 1094). En 1097, la antigua mezquita se convierte en catedral. Al año siguiente, el Cid conquista Murviedro, con lo que detiene de momento el avance almorávide por tierra valenciana. Tras su muerte (10 jul. 1099), su mujer, Jimena, mantiene V. bajo dominio cristiano con la ayuda de Alfonso VI, que al fin ordena incendiarla y abandonarla (mayo 1102).A los almorávides suceden los almohades en el dominio de V., que se constituye independiente, como una nueva taifa, en 1228. Castellanos y aragoneses se disputan la conquista de estas tierras. Por el tratado de Tudillén (1151), Alfonso VII de Castilla cede al conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, rey efectivo de Aragón desde 1137, el derecho de conquista de Valencia. Haciendo uso de ese derecho, Alfonso II de Aragón sitia V. (1172) y llega hasta Játiva, que continuaba siendo una importante población con industria de lino y de papel. El mismo derecho se confirma en el tratado de Cazorla (1179), firmado entre Alfonso VIII de Castilla y Alfonso II de Aragón. No obstante, Alfonso VIII realiza una expedición sin consecuencias hasta Játiva (1211). En esta zona vuelven a coincidir los ejércitos castellano y aragonés, por lo que se entablan nuevas negociaciones para delimitar las conquistas. Aragón sigue reservándose V. por el tratado de Almizra (1244) entre el infante Alfonso (luego Alfonso X de Castilla) y Jaime I de Aragón. Es éste quien lleva a cabo la conquista de V. (28 sept. 1238), Alcira (1242), Gandía, Játiva y Murviedro (1248) y Liria (1252). De la conquista aragonesa se excluía Requena, capital del Llano de Utiel, tomada definitivamente en el reinado de Fernando III de Castilla (1238). Como resultado de la conquista de V., además de integrarse ésta en la Corona de Aragón, unos 50.000 musulmanes procedentes de la ciudad se establecen entre Cullera y Denia (provincia de Alicante). Catalanes y aragoneses se benefician de los repartimientos hechos por el monarca y repueblan V., que continúa con población musulmana. El fuero otorgado en 1240 se amplía en 1261 y 1271. Las sublevaciones de los musulmanes en 1254 y 1275 son fácilmente dominadas.Las luchas entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón dan lugar a una intervención armada de los castellanos en V., cuyo resultado es la conquista de Gandía, Liria y Murviedro (1363) por Pedro I, y de Requena por Pedro IV (1369), quien termina recuperando las plazas tomadas por su rival. Requena vuelve a Castilla en el reinado de Enrique II (1372). También tiene que enfrentarse Pedro IV a la Unión de los nobles valencianos que defienden los derechos contenidos en el Privilegio general (1283) y el Privilegio de la Unión (1287) otorgados por Pedro III y Alfonso III respectivamente, pego la resistencia de la nobleza valenciana es dominada por las armas en la batalla de Mislata (10 die. 1348).Edades Moderna y Contemporánea. El movimiento de las Germanías (v., 1519-23), la expulsión de los moriscos (v.) y la guerra de Sucesión (v.) son los sucesos más notables de la Edad Moderna valenciana. El primero tiene un carácter antinobiliario y coincide cronológicamente con el movimiento de las Comunidades (v.) en Castilla. En ambos hay un fondo social común y las causas son similares: desajuste precios-salarios, oposición burguesía-nobleza, etc. Las filas de los agermanados las nutren burgueses y artesanos del litoral. Uno de sus primeros actos es forzar la conversión de los moriscos. El pretexto para la creación de la Germanía o Hermandad es el temor a los ataques berberiscos, por lo que los agermanados reciben autorización de Carlos I para armarse. Políticamente, pretendían un gobierno comunal, pero la misma división entre ellos contribuyó a su derrota. Los nobles valencianos no sólo estaban unidos, sino que recibieron ayuda de la aristocracia andaluza y castellana. Vencidos los últimos focos de resistencia en Játiva y Alcira, la represión fue dura y afectó a vasallos que no habían intervenido en la lucha. Económicamente, las consecuencias fueron desastrosas para V.; el castigo y el alejamiento de la burguesía contribuyeron a la decadencia de la industria y el comercio. La crisis se agravó con la expulsión de los moriscos (1609-10). Las tierras perdieron la mayoría de los brazos que las cultivaban, y los nobles se quedaron sin una buena fuente de ingresos.A fines del s. XVII, se produjo un movimiento del campesinado de la zona de Játiva contra sus señores. La rebelión, cuya finalidad era el restablecimiento de los fueros otorgados por Jaime I y la abolición de los privilegios señoriales, fue también sofocada y seguida de una represión que afianzó el poder de los nobles terratenientes. Hasta la segunda mitad del s. XVIII, V. no se recuperó demográficamente.Los habitantes de las tierras de realengo, cuyos antepasados habían sido agermanados, y casi todo el litoral, siguieron la causa del archiduque Carlos (éste apoyaba las reivindicaciones del campesinado frente al régimen señorial) en contra de Felipe V, durante la guerra de Sucesión española (1701-13). El triunfo de Felipe V fue también el de los señores latifundistas y supuso el fin de los fueros de Valencia. En la guerra de Independencia (v., 1808-14), Sagunto, V. y Liria cayeron en poder de los franceses. Las Guerras carlistas (v.) afectaron a Liria, conquistada por tropas de Cabrera (1836), y Requena, cuya resistencia a los ataques carlistas (1835-36) fue premiada con el título de ciudad. Con el pronunciamiento de Martínez Campos en las proximidades de Sagunto, se restauró la monarquía (29 dic. 1874). Alfonso XII concedió a Sagunto el título de ciudad (1875). El Alzamiento Nacional del 18 jul. 1936 fracasó en V., que quedó bajo el control del Frente Popular. El 28 mar. 1939 entraban las tropas nacionales en Valencia.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: T. LLORENTE FALCÓ, De mi Valencia de otros tiempos, Valencia 1942-48; VARIOS, Dos mil cien años de Valencia, Valencia 1962; F. MOSCARDÓ CERVERA, Breu compendi de la Histeria de València, Valencia 1953; D. FLETCHER I VALLS, Els valencians prerromans, Valencia 1954; M. TARRADELL, La fundacio de la ciutat de València, Barcelona 1962; F. SEVILLANO COLOM, Valencia urbana medieval a través del oficio de Mustaçaf, Valencia 1957; M. BALLESTEROS GAIBROIS, Valencia y los Reyes Católicos (1479-93), Valencia 1943-44; J. OMBUENA, Valencia, ciudad abierta, Valencia 1973.
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