Valaquia. II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Este antiguo principado danubiano forma parte de Rumania (v.). Poblada la región por los dacios, fue conquistada por Trajano (106), que la incorporó a la Dacia (v.). Asolada por las invasiones, al igual que Moldavia y Transilvania, llevó una vida precaria; la mayoría de sus habitantes se refugiaron en las montañas de Transilvania. Los Caballeros de la Orden Teutónica la colonizaron, recibiendo a través de ellos una intensa influencia cultural y religiosa húngara, lo que determinó su inclinación al culto latino y a la cultura occidental. La leyenda señala al voivoda Radu Negru como el fundador de Valaquia. Llegado de Transilvania (1290) y establecido con otros nobles de la misma procedencia en el Norte, en la región de Fagarash, supo aprovechar la decadencia de Hungría al extinguirse la dinastía de los Arpads (v.), para emanciparse transitoriamente de la tutela húngara. A su muerte, la familia de los Bessarab se puso a la cabeza del naciente principado, que se vio favorecido por la decadencia de los búlgaros y por las invasiones mongolas que amenazaban Hungría. Reconocieron la soberanía húngara sobre V., con alternativas de guerra y paz, hasta que lograron sacudírsela definitivamente en 1380 (v. HUNGRÍA III).Mircea el Grande (1386-1418) fue el verdadero organizador del Estado valaco. Pese a su derrota frente a los turcos en Nicópolis (1396)., aliado del rey de Hungría, y al tributo que hubo de pagarles más tarde (1413), ensanchó el principado con la anexión de la Dobrudja, que abrió el país al tráfico del mar Negro y atrajo sobre él una pujante prosperidad, pues V. se convirtió en la ruta entre los mercados de Polonia, Transilvania y el mar Negro.Bajo la influencia otomana. Sus sucesores siguieron una política de balancín entre turcos, húngaros y moldavos, que determinó una gran inestabilidad, de tal manera que entre 1418 y 1526 se sucedieron 30 voivodas en V. muertos trágicamente o depuestos por turcos, húngaros y moldavos. A partir de la batalla de Mohács (1526), el país vivió más de 60 años de paz, aunque sus voivodas siguieron pagando un fuerte tributo al sultán. El espíritu de resistencia a los turcos no se adormeció por esto y fue encarnado con brillantez por Miguel el Bravo (15931601), que logró reunir, aunque brevemente, los tres principados de Moldavia, V. y Transilvania (v.).Persuadidos los príncipes valacos de la inutilidad de su lucha aislada contra Turquía, buscaron la ayuda de Rusia, que se perfilaba, bajo Pedro el Grande, como gran potencia. Esto provocó la desconfianza turca y el desplazamiento de las familias indígenas de la administración de la provincia, para confiarla a griegos. El gobierno de los fanariotas griegos duró hasta 1822 y sumió al país en la corrupción.Hacia la independencia. Minado el país interiormente por el gobierno de los hospodares griegos y exteriormente por la creciente presión rusa y por la naciente presión austriaca, sufrió numerosas ocupaciones. Las tropas austriacas la ocuparon entre los tratados de Passarowitz (1718) y Belgrado (1739), a partir de cuyo momento fue de nuevo cedida a Turquía. Los rusos ocuparon asimismo V. (1770), que fue cedida de nuevo a Turquía por el tratado de Kutchuk Kainardji (1774), si bien, tras una nueva ocupación rusa, Alejandro I obtuvo en el tratado de Bucarest (1812), por primera vez, una porción del territorio valaco.Saqueada, requisada, robada y convertida en constante campo de rivalidades ruso-turcas, V. reivindicó pronto su independencia. Los aires revolucionarios europeos de 1848 también se dejaron sentir en V., provocando una nueva ocupación rusa, esta vez aliada de Turquía; entonces se nombraron los hospadares por siete años en vez de ser vitalicios, no sin la desilusión de los nacionalistas valacos. Durante la guerra de Crimea (v.) fue ocupada de nuevo por las tropas rusas, austriacas y turcas, reconociéndole las grandes potencias, en el congreso de París (1856), un organismo común destinado a unificar las leyes, la moneda, el ejército, la justicia y a elegir una bandera federal, si bien se mantuvo la soberanía del sultán, simbolizada en el pago de un tributo, y la separación de los dos principados de Moldavia y Valaquia. Pero las asambleas de Jassy y Bucarest eligieron el mismo hospodar, Alejandro Cuza (1859), que se nombró príncipe de Rumania.(1861), confundiéndose a partir de ese momento la historia de V. con la de este país (v. RUMANIA IV).M. J. ÁLVAREZ PANTOJA.
BIBL.: R. RISTELHUEBER, Historia de los países balcánicos, Madrid 1962; N. JORGA, A History of Roumania, Londres 1925; H. PROST, Destine de la Roumanie, París 1954.
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