Ugarit GEOG.
Categoria:
Geografía
Antigua ciudad de ’ la costa fenicia, cuyas ruinas fueron descubiertas en Ras Sarrirali, unos kilómetros al norte de Latakia (Siria), en 1928, excavadas a partir de 1929 e identificadas con certeza pocos años más tarde. Hoy es famosa por sus hallazgos, especialmente su abundante documentación escrita en varias lenguas y grafías, entre las que destaca su alfabeto, el más antiguo que ha conservado su propia lengua; el ugarítico (v.).Arqueología. El descubrimiento casual de una tumba subterránea en Minat al-Bayda, a 12 Km. al N de Latakia, en la orilla del Mediterráneo, llevó a los arqueólogos a un próximo tell, Ras Samrah, en cuya superficie abundaban los tiestos de cerámica antigua. Bajo el mandato francés, se programó la excavación, dirigida desde el primer momento por M. Schaeffer, del Museo de Estrasburgo. Ya en la primera campaña de excavaciones se descubrió el templo de Baal (v.) y su vecina "biblioteca" con gran cantidad de tabletas de escritura cuneiforme (v.) agrupadas cuidadosamente. Gracias a los textos se avanzó, y más tarde confirmó, la identificación del lugar con U., ciudad conocida por textos hititas, egipcios, especialmente las cartas de Amarna, y mesopotámicos, principalmente de Mar¡ (v.).La estratigrafía trasciende la vida de U., ya que penetra hasta el Neolítico cerámico (V milenio a. C.) con restos de rudimentarias habitaciones de adobes sobre cimientos de piedra. Destruido este primer poblado por un violento incendio, los nuevos pobladores, ya en pleno IV milenio, introducen formas cerámicas emparentadas con las culturas de Hasuna, Halaf y Ubaid (v.). Esta relación con Mesopotamia (v.) se mantiene con Sargón de Akad (III milenio). El estrato siguiente muestra mayor influjo anatólico y de las islas del Mediterráneo, y acaso coincida con la llegada de los primeros fenicios (V. FENICIA, l). Un nuevo estrato, ya en el Il milenio, atestigua relaciones con el Egipto del Imperio medio (V. EGIPTO III, 3), gracias a los nombres de cuyos faraones puede datarse en la primera mitad del milenio. El dominio de los hicsos (v.) en Egipto se aprecia en U. por un influjo muy definido de hurritas (v.) y mitanni (v.).El más reciente estrato propiamente dicho corresponde a los años 1450 a 1195 a. C. y significa la edad de oro de U. por su prosperidad y cultura, manifestadas en los majestuosos edificios, ricas tumbas y reveladores archivos y bibliotecas. A partir de ese momento, ya no puede hablarse de ciudad en los pobres restos, que no llegan a formar estrato en la época persa, en la romana o en la árabe. Entre los objetos sacados a la luz por los arqueologos destaca la maravillosa colección de marfiles, similar a las de Nimr-ud y Arslan Tas, las joyas y vajillas de oro y plata, y sobre todo las tabletas con el alfabeto ugarítico completo.Historia. Los documentos de los archivos de U., juntamente con los de Amarna y Boghazhói, permiten reconstruir la vida de los últimos siglos de Ugarit. Niqmad II, contemporáneo de Suppiluliuma I (V. HITITAS I) -ca. 1380 a. C.-, es el primero de los reyes de U. ciertamente situado en el tiempo, y Arampi, que reinó en época de Suppilufluma Il (ca. 1225 a. C.), el último. Conocemos los nombres, pero sólo esto, de los reyes anteriores hasta el casi mítico Yaqaru que, como aventura J. Gray, pudo reinar en el s. XVI a. C. Todos los reyes de U. cuyos hechos conocemos fueron fieles vasallos de los hititas, excepto Arhalbu, contemporáneo de Horeinheb (ca. 1330 a. C.). Este vasallaje permitía mantener muy buenas relaciones con Egipto en cultura y comercio. U. era el centro comercial de la costa asiática, que unía el comercio caravanero con el interior del gran continente con el marítimo de Egipto y las islas mediterráneas, especialmente Creta, con su numerosa y próspera colonia, y Chipre. La participación de U. en la batalla de Kades junto a los hititas no dañó dichas relaciones, que se intensificaron a raíz del tratado de paz entre Hatusilis III y Ramsés II en 1278 a. C. También estaba en inmejorable situación con los principados o reinos vecinos de Karkemis, Amurru y Alalakh, todos bajo el protectorado del imperio hitita.Los documentos administrativos y los relatos encontrados permiten apreciar la evolución de la monarquía en U. desde sus orígenes con un rey -guerrero, sacerdote y juez-, hasta la diversificación de funciones en una sociedad que se desarrolla y tiene un nuevo concepto de autoridad. Sabemos también nombres y casi límites de diversos estamentos claves en la sociedad de U., entre los que destaca el de "aurigas", revelador de la importancia de los carros de batalla en la moderna estrategia. Hacia 1200 a.C., la invasión de los pueblos del mar acaba con la prosperidad, y también la historia de Ugarit. Escritura, lengua y literatura. Lógicamente, en ciudad tan cosmopolita como U. aparecieron inscripciones y documentos en varias lenguas: acadio, egipcio, hitita, etc.; pero además los arqueólogos hallaron tabletas, inscripciones y sellos en un cuneiforme hasta entonces desconocido y, caso inédito, alfabético. Gracias a su riqueza documental pronto fue descifrado, reconstruida su gramática y constituido su diccionario, con los que se han podido traducir sus textos. Como la lengua conservada en dicho alfabeto de 29 letras era la propia de U. se llamó ugarítico al alfabeto y a la lengua en él conservada.El alfabeto fue original y para la lengua semita que se hablaba en U.: contiene todas las sibilantes y guturales características. Además conserva la vocalización del alel en a, i, u, que permite reconstruir cambios vocálicos en conjugación y declinación. Como tan sólo se conservan documentos de dos siglos escasos, el ugarítico aparece como lengua constante, prácticamente sin evolución, y muy cercana a sus Orígenes "semitas": vocalización de los casos, riqueza de partículas, formas adjetivadas, etc. Todo ello la distancia del hebreo (V. HEBREOS V), la otra lengua o dialecto cananeo que con el ugarítico ha sobrevivido con gran riqueza de textos y con el que conserva muchos puntos de contacto.Las obras literarias ugaríticas son religiosas y de carácter mítico. El ritmo, con sus hemistiquios y el paralelismo, la sitúa estilísticamente en el ambiente general de las lenguas semitas (v. SEMITAS III). Desconocemos los autores de los mitos, transmitidos oralmente durante generaciones, pero en alguna ocasión junto a la firma del escriba que los conservó aparece el nombre del sacerdote que lo dictó y el rey que garantiza la fidelidad del texto. Entre estos textos, las leyendas de Keret y Aqhat pueden ser comparadas con la asiria de Gilgamel (v.) por contenido y tratamiento de sus temas, aunque en un contexto religioso y ambiental netamente distinto.Religión. Los mitos, antes citados, y los templos identificados por los excavadores son la fuente para el estudio de la misma. Gracias a esta documentación conocemos el panteón: El, Dagán, Baal (v.), Asera, Anat, Astarté (v.), etcétera, todos ellos dioses conocidos por la Biblia e inscripciones fenicias y cananeas, excepto El, padre de todos los dioses, intuido por algunos autores, como M. 1. Lagrange. De Baal conocemos sus luchas, especialmente contra el Mar y contra el dios Mot, y la construcción de su casa-templo: con hondas raíces en la lucha fenicia por la supervivencia. Otros mitos hablan de las relaciones de los dioses entre sí: matrimonio de Yarih con Nikkal, nacimientos de Chacar y Chalem, el texto de los Refaim, etcétera. Alguno de estos textos podía formar parte de rituales en fiestas o usos religiosos (V. CANAÁN II). Los templos descubiertos son de tipología netamente semita con sus patios, pronaos y celas, pero no excesivamente cercanos al de Jerusalén. En algunos se han conservado sus masivos altares y-no pocos idolillos exvotos, entre los que destacan la representación de El y Baal (V. TEMPLO I, 3).Relación con el Antiguo Testamento. Tanto lingüística como histórica y religiosamente, U. tiene gran importancia para una mejor comprensión del A. T. El ambiente de los relatos de los Patriarcas (v.) bíblicos del Génesis es casi el de la historia de Ugarit. Hay textos religiosos que debidamente desmitizados han pasado a la Biblia, y el diccionario y sintaxis hebrea se han podido enriquecer con los textos de Ugarit.V. VILAR HUFSO.
BIBL.: E. CASSIN, J. BOTERO Y J. VERCOUTTER, Los Imperios del Antiguo Oriente, II, Madrid 1970; J. GRAY, Ugarit, en D. WINTON THOMAS, Archaelogy and Old Testament Study, Oxford 1%7, 145-167; E. JACOB, Ras Shamra et VAncient Testament, París-Neuchátel l%0; P. GARELU, El Próximo Oriente asiático, Barcelona 1970; C. H. GORDON, Ugaritic Handbook, Roma 1947.
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