Talleyrand, Charles Maurice
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Biografía GER
Político y diplomático francés, obispo de Autun. Su larga carrera política abarca desde los primeros días de la Revolución francesa (1789), y termina en el reinado de Luis Felipe de Orleáns, en 1834. Miembro de la Academia de Ciencias morales y políticas, príncipe de Benevento (1806) y de T. (1814), es una de las figuras más discutidas de los s. XVIII y XIX, que ha merecido de los historiadores juicios contradictorios. Casi todos coinciden en resaltar los servicios que prestó a Francia, sirviéndose a sí mismo, para lo cual no renunció a traicionar a los mismos que le encumbraron. Utilizaba su fascinación entre las mujeres influyentes para prosperar en su carrera política.N. el 2 feb. 1754, en París, en el seno de una familia aristocrática sin riquezas. Su padre, Daniel de T., era general. Debido a un accidente en su infancia, quedó cojo y por esa deficiencia física se le privó de sus derechos de primogenitura. Después de nueve años de estudios en el Colegio d’Harcourt, sus padres le destinaron a la carrera eclesiástica, hacia la que no sentía vocación. Residió en Reims con un tío suyo, coadjutor de la diócesis, y en 1770 ingresó en el Seminario de S. Sulpicio. Continuó los estudios eclesiásticos en la Facultad de Teología de la Sorbona. Se ordenó sacerdote el 18 dic. 1779 y un año después era agente de la Asamblea del Clero. Por entonces era ya aficionado al juego de la Bolsa. Consagrado obispo (16 en. 1789), recibió la diócesis de Autun. Elegido diputado por su clero en los Estados Generales convocados por Luis XVI (v.), se colocó al lado de la mayoría revolucionaria. En la Asamblea Nacional propuso que el déficit de la Hacienda fuera cubierto con los bienes del clero. Contribuyó a establecer la Iglesia constitucional consagrando obispos. Fue suspendido en sus funciones de obispo y excomulgado por el breve de Pío VI Quod alicuanta caritas (10 mar. 1791).Su posición durante la Revolución fue moderada, siguiendo su teoría del justo medio. Aunque era un buen actor en política, acomodado a las circunstancias, no aceptaba el papel de jacobino y prefirió salir de Francia. En 1792 fue enviado en misión diplomática a Londres y allí se encontraba cuando fue calificado de traidor por la Convención. El 28 en. 1794 recibió la orden de salir de Londres, y marchó a Filadelfia. En 1795 se le permitió la vuelta a Francia. Se instaló en un principio en Auteuil, desde donde seguía los acontecimientos sin participar en ellos. Regresó a París en septiembre de 1796, bajo el gobierno del Directorio, que le nombró ministro de Relaciones Exteriores en 1797. Anteriormente había sido nombrado profesor de Ciencias morales y políticas del Instituto Nacional. En su cargo de ministro de Relaciones Exteriores tuvo la habilidad de adular a Napoleón (v.), manteniendo correspondencia con él. Como también tenía el acierto de adelantarse a los acontecimientos del modo más favorable para él, decide dimitir de su cargo de ministro de Relaciones Exteriores, previendo su despido,antes de la caída de Barrás. Para entonces era ya un hombre rico. Aprovechó sus buenas relaciones con Siéyes (v.) y Barrás para que Napoleón interviniera en el Consulado, y cuando éste alcanzó el poder le compensó concediéndole el ministerio de Relaciones Exteriores (21 nov. 1799). Sirvió a Napoleón, sacrificando sus personales ideas pacifistas. Napoleón utilizaba a T., a quien consideraba un entendido en asuntos internacionales. Efectivamente, T. intervino en las negociaciones de Lunéville (1801) para la paz con Austria y en las de Amiens (1802) para la paz con Inglaterra, pero su idea pacifista no coincidía con la de Napoleón. Ambos querían, por distintos caminos, hacer de Francia una nación árbitro. T. pretendía limitar el expansionismo de los zares y las ambiciones inglesas, hacer de Italia un reino independiente de Austria y tratar a este país con magnanimidad, punto con el que Napoleón no estaba de acuerdo, como tampoco con el matrimonio civil (19 sept. 1802) de T. con una aventurera divorciada, de nombre Catalina Grand (de soltera C. Worlée).En 1804 Napoleón era emperador y concedió a T. el título de príncipe de Benevento y el nombramiento de vice-gran elector con tratamiento de alteza serenísima. La relación Napoleón-T. no sólo era oficial, sino también personal, pudiendo ser amistosa, pero llegó a transformarse en enemistad. T. se limitó a cumplir las órdenes del emperador de los franceses, cayendo en desgracia desde el tratado de Presburgo (26 dic. 1805). El 9 ag. 1807 T. renunció al cargo de ministro de Relaciones Exteriores. El Imperio francés era demasiado grande para él. No obstante su dimisión, participó en la entrevista de Erfurt entre Napoleón y el zar Alejandro I (v.), en 1808, traicionando al primero al descubrir sus planes al zar. A su regreso a Francia, T. trabó amistad con Fouché (v.) y poco después fue acusado por Napoleón de haber inspirado el asesinato del duque de Enghien, por lo que T. se retiró a la vida privada. Cuando en 1814 Napoleón veía el desastre que se avecinaba, pidió ayuda a T., ayuda que le fue denegada. Posiblemente, T. estaba en relación con los Borbones a través de su tío, arzobispo de Reims, que permanecía en el exilio.Luis XVIII nombró ministro de Relaciones Exteriores (13 mayo 1814) a T., que toma parte en el Tratado de paz de París (1814) y en los Tratados de Viena (1815). En el Congreso de Viena consiguió que Francia se colocara a la altura de las grandes potencias e impuso el principio de legitimidad. Se le acusa de haber permitido el engrandecimiento de Prusia y de haber abierto el camino a una Bélgica independizada en 1830. Después de los Cien Días, T. fue presidente del Consejo de ministros y ministro de Relaciones Exteriores (9 jul. 1815). El ministerio T. cayó enseguida, porque perdió el favor de Luis XVIII (v.), aunque T. diga en sus Memorias que fue por no aceptar la petición de los aliados en el segundo Tratado de París. Fue dimitido de sus cargos el 24 sept. 1815 y escogió ValenQay como una de sus residencias favoritas. Para su sobrino Edmundo, con cuya esposa mantenía relaciones, consiguió el ducado de Dino, después de haber sido despojado del título de príncipe de Benevento.Desde 1815 no intervenía activamente en la política, pero simpatizaba y trataba con los liberales, protegiendo a Thiers (v.). Como miembro de la Cámara de los Pares pronunció discursos en 1821 y 1822. En uno de ellos atacó la censura y en otros se opuso a la intervención francesa en los asuntos de España, esgrimiendo el principio de no intervención. Al ocupar el trono Luis Felipede Orleáns nombra embajador en Londres (25 sept. 1830) a T., quien renuncia a su cargo en 1834. Un año después muere su esposa, de la que vivía separado desde 1815, y el 17 mayo 1838, día de su muerte, firma en París un documento en el que decía: "Nunca he dejado de considerarme un hijo de la Iglesia. Nuevamente deploro esos actos de mi vida que la han entristecido" (cit. por L. Madelin, Talleyrand, Madrid 1946, 449). Recibió los últimos Sacramentos de manos del abate Dupanloup. Fue sepultado en la capilla de S. Mauricio en el convento de las Hermanas de la Caridad en Valengay.Por muchos conceptos, T. es un personaje característico del siglo de la Ilustración. Con los principios hacía el mismo uso que con los trajes: los usaba cuando estaban de moda. Tenía un espíritu mundano. Amaba el placer de los sentidos y el dinero. Para conseguirlo no dudaba en traicionar, vender secretos y documentos. Era ingenioso, irónico, oportunista, intrigante y desapasionado. Partidario del justo medio, decía: "Todo lo exagerado es insignificante". Poco dado a las abstracciones, amaba el poder, adaptándose a todas las formas del mismo sin encariñarse por ninguna. Carecía de idealismo moral. En política aplicó la técnica maquiavélica. Una relación de sus escritos puede encontrarse en la obra de C. Brinton citada en la bibliografía. Sus Memorias (traducción, prólogo y notas de I. García Tolsá, Barcelona 1961) están consideradas por algunos biógrafos como poco sinceras.CARLOS R. EGUIA.
BIBL.: E. DARD, Napoléon et Talleyrand, 9 ed. París 1935; L. MADELIN, Talleyrand, Madrid 1946; 1. SINDRAL, Talleyrand,TAMAULIPAS - TAMAYO Y BAUS, MANUEL4 ed. París 1926; G. LACOUR-GAYT, Talleyrand 1754-1838, 3 vol. París 1947; R. LAFORGUE, Talleyrand, l’homme de la France, Ginebra 1962; W. RAMfREZ DE VILLAURRUTIA, Talleyrand. Ensayo biográfico, 2 ed. Madrid 1943; H. DEL VALLE, Talleyrand, Madrid 1943; C. BRINTON, Las vidas de Talleyrand, Madrid 1966; C. RoDRíGUEz EGUfA, Ch. M. Talleyrand (virtuoso en la diplomacia sin principios), en Foriadores del mundo contemporáneo (dir. F. Pf:REz-EMBID), 1, 4 ed. Barcelona 1967, 134-150.
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