Salamanca, Escuela de FIL.
Categoria:
Filosofía
Suele darse esta denominación a un conjunto de teólogos y juristas de los siglos xvi-xvil vinculados a la Universidad de Salamanca, y destacados por sus investigaciones y estudios que renovaron la ciencia teológica y jurídica de la época. Con la Teología, cultivaron también notablemente la Filosofía y la Moral, y dentro del Derecho y de las doctrinas jurídicas y políticas se dedicaron especialmente al Derecho natural, al internacional y al político y también a cuestiones económicas.Los aspectos más estrictamente jurídicos y políticos de la E. de S. se tratan ampliamente en la VOZ DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO, en su apartado VII: ESCUELA ESPAÑOLA DEL SIGLO XVI. Por tanto, aquí se tratarán sólo los aspectos más propiamente teológicos. Por otra parte, los autores más importantes, que suelen ser al mismo tiempo teólogos y juristas, tienen artículo propio (como se indicará en cada caso con v.). Además todos estos autores en su conjunto son también tratados con cierta amplitud en MODERNA, EDAD III, 4.Definición y sentidos del término. Diversas interpretaciones pueden ser dadas a la expresión Escuela de Salamanca. En sentido enteramente material, en Teología, sería el conjunto de catedráticos que se suceden en esa Universidad a partir de 1416 en que Benedicto XIII, por medio de la Bula Sincere, reorganiza los estudios creando de hecho una Facultad de Teología -de iure existía ya a partir de 1255- con la erección de dos Cátedras: una de S. Tomás con locación en el convento de S. Esteban, y otra de Escoto en el de S. Francisco.Con más precisión se circunscribe esa denominación en Teología a un conjunto de maestros y doctrinas teológicas en un muy concreto espacio de tiempo y siguiendo una única corriente magisterial. Desde este punto de vista, con la expresión E. de S. puede hacerse referencia al conjunto de catedráticos que se forman y enseñan en Salamanca a partir del magisterio de Vitoria en la misma -1526- y siguiendo los cauces teológicos y jurídicos que él marcara, hasta mitad del s. XVII. Por otra parte a la irradiación de ideas que partiendo de la Facultad de Teología salmantina en este periodo renovador son impartidas, principalmente en España, Portugal e Iberoamérica, por catedráticos formados en aquellas aulas por Vitoria y sus inmediatos seguidores.Propiamente, sin embargo, el término E. de S. viene a coincidir con el periodo de oro teológico, moral y jurídico que se inicia con el magisterio renovador de Vitoria y culmina a finales de siglo cuando en las ideas comienza a resentirse una dirección unilateral, debido a las controversias "de auxiliis", y en lo didáctico, los maestros salmantinos recopilan más que crean. Este periodo de oro se extiende, pues, desde el del magisterio de Francisco de Vitoria en 1526 hasta la muerte de Domingo Báñez, en 1604, si bien sea necesario decir que ya este último, como también su antecesor en la Cátedra, Bartolomé de Medina, afirman, en sus comentarios teológicos impresos comentando la 1-2 y 2-2 de la Suma Teológica de S. Tomás (1584), haber recibido el encargo de recopilar a los maestros dominicanos que les antecedieron.Maestros salmantinos. Concretándonos, pues, a lo estrictamente teológico, que es como núcleo impulsor de los estudios en otros campos, principalmente el ético y jurídico, en este periodo de oro, componen la Escuela los denominados grandes maestros que ocuparon sucesivamente la Cátedra de Prima en Teología: Francisco de Vitoria O. P. (v.; 1526-46), Melchor Cano O. P. (v.; 1546-51), Domingo de Soto O. P. (v.; 1552-60), Pedro de Sotomayor O. P. (1560-64), Mancio de Corpore Chisti O. P. (1564-75), Bartolomé de Medina O. P. (v.; 157681) y Domingo Báñez O. P. (v.; 1581-1604). En labor compartida, acompañan a esta pléyade los maestros que fueron ocupando sucesivamente la segunda Cátedra en importancia -la de Vísperas de Teología, a primera hora de la tarde- y que son: el mismo Soto antes de acceder a Prima (1532-49), Sotomayor en idéntica circunstancia (1552-61), Juan de la Peña O. P. (1561-65), Juan de Guevara O. E. S. A. (1565-86, año en que pide el retiro y le sustituyen otros profesores hasta la muerte del propietario en 1600).En labor más modesta, pero no por ello menos coherente con el conjunto de la Escuela, acompañaban en la docencia los sustitutos en Prima y Vísperas durante este periodo, los propietarios de las llamadas Cátedras menores o catedrillas (Partes de S. Tomás, Escoto, Durando y Gregorio de Rímini), los que habían obtenido alguna Cátedra extraordinaria o de partido. Bajo estas denominaciones pueden ser citados Ambrosio de Salazar O. P. (sustituto de Soto en Prima de 1556 a 1559), Juan de la Peña O. P. (idéntica sustitución en el curso 1559-60), Luis de León O. E. S. A. (sustituyendo a Mancio en Prima los veranos del 67 al 69), Juan Vicente de Astorga O. P. (sustituto en Vísperas de Juan de Guevara en 1586), Alfonso de Mendoza O. E. S. A. y Juan Márquez O. E. S. A. (continuando la sustitución de Guevara en 1591 al 96 el primero, y de 1597 a 1600 el segundo). En las Cátedras menores, pueden ser citados entre otros: Juan de Guevara, ocupando la de S. Tomás (1556-57) y la de Durando y Gregorio de Rímini (1557-65); Fr. Luis de León (v.), que regenta la de S. Tomás (1561-65) y Durando (1565 al 72); Pedro de Aragón O. E. S. A. (cátedra de Escoto desde 1576 a 1582); Juan Vicente de Astorga (cátedra de Durando, 1582-86); Alfonso de Mendoza (Escoto de 1585 al 91) y Agustín Antolípez O. E. S. A. en las de S. Tomás (1594-96) y Durando (desde 1596 a 1604 en que accede a Prima a la muerte de Báñez). Regentaron asimismo cátedras extraordinarias: Juan Gallo O. P. (1565). Pedro de Uceda y Guerrero O. E. S. A. (1573-77 y 1577-79); Luis de León, desde el 77 al 79, Diego de Chaves (v.) y otros.Características de la Escuela en este periodo. Hasta los Estatutos de 1561 no entraría la Suma de Tomás de Aquino como texto oficial de la Facultad de Teología, sustituyendo a las Sentencias de Pedro Lombardo. No obstante, desde la llegada de Vitoria comenzó a ser, de hecho, el texto magisterial hasta el punto de que en la misma Cátedra nominal de Durando hallamos que bajo el comentario a las Sentencias que éste compusiera -libro de texto en esta Cátedra- se explica a Tomás en 1557 por Guevara, en el 74 por Medina y en el 84 por el ásturicense, El hecho nos proporciona la coordenada de una característica primera. La Escuela nace como una vuelta vitalizadora al tomismo; lo que no empece que el adagio de la Escuela -"no jurar en las palabras del maestro"- sea verdad por su liberal apertura cuando citan a autores tanto antiguos como a modernos de otras tendencias. S. Tomás va a ser, no obstante, el punto norte de su trabajo y lo ensalzan comparándolo con los Padres y, en parte, colocándolo sobre ellos por su síntesis metódica.Son al tiempo conscientes del movimiento renovador que emprenden -casi a final de siglo su obra será estimada ya en Europa entera como un milagro- a partir de una reactualización del método con regreso al equilibrio de S. Tomás que armonizara lo especulativo con lo positivo y lo práctico. Si la Teología precedente podía haberse ido desviando hacia un racionalismo naturalista y conclusivo, ellos preconizan la f ides como suctoritas, la inteligencia sapiencia) de los Padres y del pretomismo, la vida piadosa y la virtud como cuna de un crecimiento en la intelección al lado de una labor racional que no se aparte de la fe, sino que regrese a la misma. Si un cierto prurito escriturista, por permeabilización protestante, llevaba a algunos a desligarse de la Tradición, procurarán que los estudios de S. E. sean compensados con la puesta en plano visible de la fe viviente de la Iglesia y la garantía del Magisterio coma norma y regla.La E. de S. desarrolla, desde el embrión de la Suma (1 ql a8), una amplia metodología de lugares o fuentes de argumentación teológica. Junto al lugar propio y necesario de Tomás (la Escritura) señalan como fuentes argumentativas: la Tradición apostólica, la doctrina de la Iglesia universal en fe y costumbres, los Concilios universales (también los provinciales y sinodales confirmados por el Papa en sus decretos de fe), y las definiciones papales. Al lado del lugar propio y probable de la Suma (la autoridad de los Padres) colocan los Concilios provinciales y sinodales, las Encíclicas papales y decretos romanos, la común opinión de los teólogos y canonistas. S. Tomás había señalado dos fuentes extrañas de argumentación teológica: la razón natural y la autoridad de los filósofos. Salamanca desarrolla estas fuentes añadiendo la historia y las tradiciones humanas. Hay que añadir que la E. de S. proporcionó una coherente idea del progreso dogmático por la doble vía del crecimiento sapiencia) y del discurso conclusivo con garantía final de la Iglesia magisterial.Dictado y manuscritos salmantinos. Como método didáctico Vitoria había traído desde París e introducido en Salamanca el dictado o lectura pausada de las lecciones de modo que todos los alumnos pudieran copiar literalmente las lecturas. Quizá la vigilancia de la Inquisición y algunos procesos (como los dos seguidos de Fr. Luis) por atribución de desviaciones doctrinales a los Maestros contribuyó también a que el método fuese escrupulosamente seguido. Prohibido éste por frecuentes Cédulas Reales, perseguido con abundantes multas a los catedráticos, al final es autorizado con plena legalidad a continuación de una razonada petición que el Claustro Pleno de Salamanca eleva al Consejo Real en 1575. Como fruto de este método se conservan hoy en todo el mundo occidental centenares de manuscritos que, bajo la denominación de académicos y la aplicación de ciertos criterios científicos, son atribuibles a los Maestros salmantinos como reportata auténticos, algunos de los cuales han sido editados en el siglo XX.V. t.: DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO VII; MODERNA, EDAD III, 4; ESCOLÁSTICA II.L. MARTÍNEZ FERNÁNDEZ.
BIBL.: E. ESPERABÉ Y ARTEAGA, Historia pragmática e interna de la Universidad de Salamanca, 2 vol. Salamanca 1914-17; V. BELTRÁN DE HEREDIA, Los manuscritos teológicos de la Escuela salmantina, "La Ciencia Tomista", 42 (1930) 229 ss.; íD, Hacia un inventario analítico de manuscritos teológicos en la E. de S., siglos XV-XVII, conservados en España y en el extranjero, "Rev. Española de Teología", 3 (1943) 59-89; F. EHRLE, 1. M. MARCH, Los manuscritos vaticanos de los teólogos salmantinos del s. XVI, Biblioteca de Estudios Eclesiásticos, Madrid 1930; F. STEGMÜLLER, Filosofía e Teologia nas Universidades de Coimbra e Evora no século XVI, Coimbra 1959; C. Pozo, La teoría del progreso dogmático en los teólogos de la E. de S., Madrid 1959; íD, Fuentes para la historia del método teológico en la E. de S., t. 1, Granada 1962; L. MARTÍNEZ FERNÁNDEZ, Sacra Doctrina y Progreso dogmático en los "Reportata" inéditos de Juan de Guevara, dentro del marco de la E. de S., Eset-Vitoria 1967; íD, Fuentes para la historia del método teológico en la Escuela de Salamanca, t. II, Granada 1973; para las cuestiones de doctrina jurídica, teoría política, etc., v. la bibl, de DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO VII.
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