Sagunto I. Historia Antigua. HIST.
Categoria:
Historia
Según tradición de los habitantes de la ciudad, situada en Edetania, pasaban sus moradores por descendientes de los colonos de Zakinthos, en el mar Jónico, mezclados con algunos rútulos de Ardea. Según otra tradición, los colonos de la ciudad de Ardea, no la Ardea del Lacio, sino de Apulia, se unieron a los fundadores de S., una vez creada la ciudad en la costa ibérica. La Ardea de Apulia se encuentra próxima a la isla de Zakinthos, por lo que es probable que colonos de la misma región del Mediterráneo llegaran a Iberia. Posiblemente, esta tradición data de época helenística y se basa en el parentesco aparente de los topónimos. El nombre de la población indígena era Arsa, Arse o Arsee, lo que también pudo ocasionar cierta confusión en la Ardea del Lacio o de Apulia. Mucho antes de la segunda Guerra púnica (218 a. C.), S. se había aliado a Roma. La ciudad estaba en una vega riquísima, con buen puerto, y se dedicaba al comercio marítimo. Cuando los cartagineses intentaron el dominio de la costa mediterránea, pretendieron el control de S. y la decadencia de su floreciente comercio, por lo que los saguntinos recurrieron a Roma.La ciudad fue atacada en el 218 a. C. por Aníbal (v.), lo que ocasionó la segunda Guerra púnica (v. PúNICAS, GUERRAS). En S. había habido años antes un partido filocartaginés, orillado por el filorromano poco antes del ataque de Aníbal, cuya causa más inmediata fue la reyerta fronteriza entre los habitantes de S. y los turboletas, de localización dudosa. Roma acogió favorablemente la petición de ayuda de los saguntinos, lo que significaba una infracción del tratado del Ebro, por el que Roma no podía intervenir al sur de este río, zona de influencia cartaginesa. En el 220 a. C. Roma había ya advertido a Aníbal que no molestase a la ciudad, que era aliada suya. El ataque cartaginés consistió en devastar la campiña y en lanzar ballestas y catapultas por tres puntos diferentes. La ciudad estaba amurallada y defendida por torres. Fue asediada durante unos nueve meses, en los que hubo frecuentes escaramuzas, llegando en una de ellas el propio Aníbal a ser herido en una pierna. Los historiadores latinos calculan el número de atacantes en 150.000 hombres, cifra que parece exagerada. Los saguntinos utilizaron para su defensa un arma arrojadiza llamada falárica, fabricada de una vara de abeto con hierro en la extremidad y estopa empapada en pez, que abrasaba lo que tocaba. Los saguntinos perdieron poco a poco barrios de la ciudad, y se vieron obligados a construir una muralla interior. Durante el cerco, Aníbal tuvo que marchar contra los oretanos y carpetanos, que estaban disgustados a causa de la dureza de las levas hechas por los cartagineses. El cerco continuó bajo la dirección de Maharbal.Hubo intentos por parte de los sitiados de llegar a un acuerdo honroso con el ejército cartaginés. Las condiciones exigidas eran durísimas: tenían que devolver lo que habían quitado a los túrdulos, entregar el oro y la plata, abandonar la ciudad sin llevar nada más que los vestidos y asentarse en el lugar que el vencedor les señalara. Aníbal tomó la ciudad al asalto, y todos los varones en edad de combatir fueron pasados a cuchillo. S. fue reconstruida años después por los romanos, que la conquistaron en el 214 a. C. En el s. i fue famosa por una industria cerámica, cuyos productos se conocen con el nombre de "barro saguntino". Plinio menciona con elogio la cerámica de S. hacia el 77, y Marcial alude a ella repetidas veces. La investigación moderna rechaza que el barro saguntino sea la terra sigillata, ya que los talleres hispanos comenzaron a trabajar en la segunda mitad del s. i, teniendo en sus comienzos una difusión muy restringida. Hasta el momento, no han aparecido talleres en la ciudad. La producción de los barros saguntinos coincide con la época en que los talleres de terra sigillata subgálica invadían los mercados de Italia y España. Se cree que se trata de la cerámica ibérica que se exportaría a Roma; posiblemente irían decorados los vasos con motivos florales o animalísticos del tipo de los que adornan la cerámica de Azaila (v.), Elche, Liria, etc., en época republicana.J. M. BLÁZQUEZ MARTÍNEZ.
BIBL.: Apiano, Iberia, 7,10-12; Livio, 21,7-15; PLINIO, Historia natural, 16,216; 25,160; Polibio, 3,28,5; 3,30,1; Ptolemaios, 2,6,62; Silio Italico, 1,288; Estrabón, 3,4,6; Zonaras, 8,21.
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