Saboya, Condado y Ducado de HIST.
Categoria:
Historia
1. Genealogía de la dinastía. La dinastía de los S. tiene su origen en Humberto Blancamano, que vivió entre 1005 y 1048 (v. SABOYA, CASA DE). Las diversas tradiciones atribuyen al conde Humberto distintas procedencias (sajona, borgoñona, italiana, provenzal), y todavía no se ha podido precisar su verdadera patria ni recurriendo a sus antepasados, que permanecen desconocidos. Sin embargo, después de él, la sucesión es bastante clara: recae por línea directa sobre el varón primogénito, pudiendo los restantes hijos varones suceder al padre sólo en el caso de haber muerto el primogénito con anterioridad. No obstante, a partir de Amadeo V (s. xiv) se respetó en toda ocasión dicha costumbre, mas no antes.Por todo ello, a Humberto Blancamano le sucedió el primogénito, Amadeo I (llamado Cola, 1047-48/51 aprox.), y a éste el cuartogénito, Odón, que se casó con Adelaida, hija y heredera de Olderíco Manfredi, marqués de Turín. De los cinco hijos de Odón, el primogénito, Pedro I, y el segundogénito, Amadeo II, sucedieron uno tras otro al padre en las tierras transalpinas, gobernando conjuntamente los territorios piamonteses. Humberto II (10801103), llamado Rinforzato, primogénito de Amadeo II, sucedió a éste; le siguieron en línea directa Amadeo III (m. 1148), Humberto III (m. 1189), Tomás I (m. 1233) y Amadeo IV (m. 1253). Este último dividió por primera vez el Estado, otorgando a su hermano Tomás II, que se había casado con una Fieschi, sobrina de Inocencio IV, las tierras piamontesas. A la muerte de Amadeo IV y de su único hijo Bonifacio (1263), Pedro II, llamado el pequeño Carlomagno, hermano de Amadeo IV, usurpó el título a Tomás III, primogénito de Tomás II, y que también fue apartado de la sucesión a la muerte de Pedro II, a favor de otro hermano del difunto conde, Felipe de Acaya (1268-85). Tras él se convirtió en conde de S. el hermano de Tomás III, Amadeo V (1285-1323).Sin embargo, aunque sólo uno fuera conde de S., entre 1294 y 1418 los dominios se dividieron en varias partes. De hecho, la región del Vaud era feudo de otro hijo de Tomás II, Ludovico I (m. 1302), y de sus descendientes, y hasta 1359 no volvió a la corona. S. pertenecía a Amadeo V, mientras que el Piamonte (v.). era feudo de Felipe, hijo de Tomás III, príncipe de Acaya, y de sus sucesores, y como tal permaneció hasta la muerte del último titular en 1418. A Amadeo V le sucedieron su primogénito, Eduardo el Liberal (m. 1329), y después el hermano de éste Aimón el Pacífico (m. 1343). Luego, y siempre en línea de primogenitura, se sucedieron los tres Amadeos: Amadeo VI (conde Verde, m. 1385), Amadeo VII (conde Rojo, m. 1391) y Amadeo VIII (m. 1451). Este último obtuvo del emperador Segismundo el título ducal (1416); anexionó el Piamonte a sus posesiones transalpinas (1418), fundó la Orden de los SS. Mauricio y Lázaro (1434) y se retiró a la vida monástica abdicando en su hijo Ludovico, que ciñó la corona cuando Amadeo VIII fue elegido antipapa en oposición a Eugenio IV (1440). Renunció a la tiara en 1449. A Ludovico (murió en 1465) le sucedieron Amadeo IX el Santo (m. 1472), Filiberto el Cazador (m. 1482) y Carlos el Guerrero (1490). Su primogénito, Carlos Juan Amadeo, murió siendo niño (1496). Pasó entonces el título a Felipe Sin Tierra, su tío abuelo, señor de Bresse y Bugey. Tras su muerte asumieron sucesivamente el título ducal sus hijos Filiberto I el Hermoso y Carlos III el Bueno, al que sucedió en 1553 Manuel Filiberto.2. Formación del Estado territorial. Los bienes heredados por Humberto Blancamano, tal vez de origen alodial, se encontraban en el Vienesado (Delfinado) y parece ser que también en el Sermorens. Otras posesiones, probablemente feudales, estaban en el Chiablese y en el Vallese, mientras que, como vasallo de Rodolfo III, último rey de Borgoña, dominaba los condados de Belley y Aosta. Conrado II el Sálico, como compensación por la ayuda prestada por Humberto en la conquista de Borgoña a la muerte de Rodolfo III, le otorgó el condadode Moriana, lo que le permitía el control del Moncenisio y de la ruta que une la llanura del Po con el Ródano. También se remontan al tiempo de Humberto el patronazgo sobre la abadía de S. Mauricio de Agauno (SaintMaurice-en-Valais), anteriormente de los Rodolfingi, y la posesión del condado de Tarantasia. Odón, hijo de Humberto Blancamano, tras contraer matrimonio en 1046 con Adelaida, hija del marqués de Turín, heredó un vastísimo territorio que comprendía gran parte del actual Piamonte y estaba unido al O con los territorios transalpinos, a través de los valles de Susa y Aosta.Aunque a la muerte de Odón su primogénito Pedro fue reconocido marqués de Turín por la emperatriz Inés, en 1080 Enrique IV concedió como feudo la Marca turinesa a Federico de Montbéliard, casado con la hija de Pedro I. Éste había sucedido en los territorios transalpinos a Odón, y a su muerte correspondió el título a su hermano Amadeo II. En 1091, con la muerte de Adelaida y Federico, la Marca de Turín se fraccionó, correspondiendo a Hum. berto 11, hijo de Amadeo II, una zona que comprendía el valle de Susa (menos el alto Valle, que se encontraba en manos del conde de Albon) y tal vez una parte de las tierras del Pinerolo y de Turín. Enrique V, para poner freno a la continua expansión de los S., concedió amplios privilegios a la comuna de Turín (1111 y 1116). Tampoco fueron mejores las relaciones con el Imperio en tiempos de Amadeo III y de Humberto III, este último declarado proscrito (1187) tras perder casi todas sus posesiones, excepto los valles de Susa y Aosta y alguna pequeña localidad. Su hijo Tomás 1, al sucederle, se supo aprovechar de la caótica situación de Alemania y del Imperio, y recibió de Felipe de Suabia (1207) no sólo la confirmación de las posesiones familiares, sino también poder sobre las tierras de Chieri, Testona y Moudon, capital del Vaud.Los largos gobiernos de Tomás I y Amadeo IV estuvieron dedicados a la laboriosa reconstrucción del patrimonio de los antepasados y a la extensión de los dominios, sobre todo en el Piamonte. Tomás I se adueñó de Rivalta (1197), Giaveno, Vigone (1212), Barge, Roncaglia y Fontanile (1215), Busca y Scarnafigi (1217), y en 1243 también del Pinerolo. Amadeo IV redondeó más tarde las conquistas, de forma que a mitad del s. xii el Piamonte pertenecía en gran parte a S., excluidas las posesiones de la Iglesia turinesa. Federico II cedió después a Amadeo IV el castillo de Rivoli (1245); y a Tomás II, sucesor de éste, le dio como feudos los de Collegno, Cavoretto, Lanzo y el Canavese, con derecho a construir fortificaciones. Tomás II-se convirtió en 1248 en vicario general del Imperio en Lombardía occidental (más o menos el actual Piamonte, comprendido el distrito de Pavía) con amplios poderes militares, administrativos y judiciales, aunque sin la plena potestad para sustituir al soberano. Pedro II, también hijo de Tomás II, a la muerte de su hermano Aimón había heredado Moudon, y extendió la conquista en la región del Vaud, convirtiéndose en señor de Romont (1240) y obteniendo el reconocimiento de Payerne y el homenaje de otros señores locales.Asimismo en el s. din se produjo la anexión de casi todo el condado de Bresse (entre el Saona y el Ain), donado como dote a Amadeo por su mujer, Sibila de Bágé. Arrigo VII nombró vicario imperial del Piamonte a Amadeo V, lo que permitió a éste entrometerse en las guerras entre los señores feudales, las comunas y los Anjou, y asimismo conquistar la señoría de Ivrea (1313), del Canavese, Fossano y Ca valle rmaggiore (1317). En esta época comienza con Felipe la rama de los S.-Acaya (1282), señores de las tierras piamontesas al norte del Po. comprendido Turín, y con capital en Pinerolo (pero excluidos los valles de Susa y Aosta, que pertenecían a la rama principal de los condes de S., los cuales dominaban las demás tierras del otro lado de los Alpes, S., Tarantasia, Moriana y Bresse, teniendo enclavada la capital en Chambéry). Con Amadeo VI se añadieron a las posesiones piamontesas Mondovi y Cherasco (1347), Savigliano (1349), Santhiá (1377), varias localidades biell°_nses y la misma Biella, y más tarde también Cuneo (1382)Mientras tanto, habían pasado asimismo a manos de los S. el Faucigny y el Gex (1355), cedidos por el Delfín de Francia a cambio de las tierras del Vienesado. Carlos IV de Luxemburgo reconoció a los S. estas posesiones, reforzando de este modo el Estado contra Francia (v. LUXEMBURGO, CASA DE). El privilegio de non appellando concedido al conde Verde le delegaba además por tiempo limitado el ejercicio de la jurisdicción de apelación absque contradictione sobre todos los señores laicos y eclesiásticos del Estado saboyano indistintamente. En 1365 Amadeo VI se convirtió también en vicario imperial, pero tuvo que afrontar graves problemas en Piamonte, sobre todo en lo concerniente a apelaciones con los S.-Acaya y con el marquesado de Saluzzo, y a los progresos llevados a cabo en tierras piamontesas por el marqués del Monferrato y por los Visconti (v.). Maniobrando hábilmente entre todas estas fuerzas, Amadeo VI pudo someter a los Acaya (1368) y obtener el homenaje de Federico II de Saluzzo, pronto anulado por la intervención francesa; en tanto, el Monferrato conservaba únicamente Asti, y los Anjou (v.) ya no constituían un grave peligro. Las ventajas materiales no habían sido grandes; lo que más aumentó fue su prestigio entre los señores italianos, acrecentado por la Cruzada que condujo, aunque sin éxito, a Oriente. Los esfuerzos realizados en los 15 últimos años de su vida para engrandecer el Estado no habían dado grandes resultados, ya que chocó siempre contra la barrera casi infranqueable de Juan Galeazo Visconti, el poderoso sobrino, contra el cual Amadeo había buscado refuerzos en Génova, en Venecia y entre los Anjou.
Amadeo VII, que sucedió a su padre, recibió una herencia muy gravosa y se halló en el centro de muy diversos intereses: desde el francés (como hijo de Bona de Borbón, primo de Carlos? IV y marido de la hija del duque de Berry) al de los Visconti. Su prudente conducta le permitió obtener una salida al mar con la conquista de Niza (1382), pero la muerte le sorprendió a los 32 años, poniendo en peligro la sucesión al trono ducal. El hijo, Amadeo, era todavía un niño, y en el seno de la familia habían surgido graves discordias por las acusaciones contra su madre, Bona, de la que se sospechaba que le había envenenado.Amadeo VIII se convirtió en conde de S. en 1394, pero los Acaya primero, y los duques de Berry y Borgoña después, controlaron realmente el Estado. La muerte de luan Galeazo Visconti puso de nuevo sobre el tapete el equilibrio de las tierras piamontesas, ya muy difícil de mantener entre las rivalidades y los peligros constituidos por los otros Estados que se disputaban las diversas partes. A pesar de todo, en los años de la crisis del Estado viscontino, Amadeo VIII llevó a cabo algunas pasajeras anexiones: Vercelli (1404), Mondovi (1407) y el valle de Ossola. Obtenido el título ducal en. 1416, en 1418, a la muerte de Ludovico de Acaya, heredó también el principado de Piamonte con Turín. A partir de ese momento quedaron unidos los territorios transalpinos y los piamonteses. Seguidamente, la política de Amadeo VIII consistió en una continuada alternativa de alianzas en pro y en contra de su primo Felipe María Visconti, de lo que pagaron las consecuencias, sucesivamente, la Liga Lombarda, el Monferrato, Francisco Sforza y los mismos Amadeo VIII y Felipe María. El retiro en el monasterio de Ripaglia (1434) no le apartaba de su astuto juego político, como no le apartó tampoco su elección como antipapa Félix V, representando al anticurialismo. Pero las dos partes que componían el Estado saboyano, la Patria oltramontana (Saboya, Genevese, Bresse, Faucigny, Chiablese, Vaud) y la Patria cismontana (la "Tierra vieja", el Canavese, la "Tierra transpadana" y la "Patria vercellese"), no podían convivir pacíficamente. Esto fue evidente desde la época del hijo de Amadeo VIII, Ludovico (duque en 1440; m. 1465), cuando se produjeron frecuentes conflictos entre saboyanos y piamonteses, y la nobleza feudal escapaba al control del duque.No fue mejor el periodo de Amadeo IX el Santo (m. 1472), que dejó el Estado en manos de su mujer, Yolanda de Francia, obligada a gobernar en difíciles condiciones debido a las continuas presiones desde el interior y el exterior. Las guerras de Borgoña en que la duquesa se vio envuelta condujeron a la pérdida de gran parte del Vaud y del Vallese. A su muerte (1478), la corona pasó a su hijo de 13 años Filiberto (el primogénito Carlos había muerto en 1471), que murió cuatro años después (1482), dejando el trono al hermano Carlos I (llamado el Guerrero), que tenía sólo 14 años. Muerto prematuramente también este último (1489), su mujer, Blanca María de Monferrato, regentó el Estado en nombre de su hijo Carlos Juan Amadeo, de un año y medio de edad, a cuya muerte (1496) se convirtió en duque Felipe, señor de Bresse (llamado el Sintierra), hijo de Ludovico y sobrino de Amadeo VIII, que hacía 40 años que aspiraba a la corona ducal. Pero los 18 meses que gobernó, a pesar de la inteligente línea política seguida en el intento de liberar al Estado de la injerencia extranjera, no fueron suficientes para librarlo del caos en que se estaba precipitando, ni para hacer un todo orgánico y unitario de las diversas partes que lo componían y las fuerzas que lo agitaban. En los albores del s. XVI, el ducado de S., el principado de Riamonte y el condado de Niza estaban más divididos y desorganizados que nunca.3. Organización. El poder público de los condes y después duques de S. derivaba de iure del otorgamiento imperial, como se aprecia en el examen de los diplomas de investidura concedidos por Arrigo VII a Amadeo V (1310 y 1316), por Carlos IV a Amadeo VI (1356 y 1365), y por Segismundo de Luxemburgo a Amadeo VIII, fundamentales para el reconocimiento de la superioridad territorial de los S. dentro de sus dominios, aunque de facto estos privilegios no tuvieron plena realización por las continuas oscilaciones de la política imperial en sus relaciones con el Estado saboyano, ejerciéndose, por tanto, tal poder principalmente gracias a los muchos bienes y derechos que los S. acumulaban en diferentes formas en sus tierras. Ya Pedro II se había arrogado el ius statuendi cuando promulgó sus propios estatutos, imitado en ello por Amadeo VI con sus Capitula, statuta et ordinamenta, y por Amadeo VIII, que promulgó en 1430 los cinco libros de los Statuta, base de la sucesiva legislación del Estado saboyano.
La organización central estaba totalmente configurada, aunque de modo muy simple, en el s. XIII. Así como en principio, junto al conde sólo se hallaba la curia feudal, a fines del s. XIl aparecía ya un consilium formado por nueve consiliarii et barones. Este consilium tenía la función de suprema corte de justicia y funcionaba también como tribunal ambulante, siguiendo al conde en sus desplazamientos por las posesiones. A principios del s. XIV este tribunal estaba dividido en dos consilia, uno que residía normalmente en Chambéry y el otro que seguía al conde y se asemejaba a un verdadero Consejo de gobierno. Amadeo VI (1355) separó definitivamente los dos órganos: el primero se convirtió en tribunal supremo del Estado; el segundo colaboraba con el conde y además entendía de las apelaciones de las sentencias del consejo de Chambéry. Amadeo VI constituyó la Camera computorum (cuyo modelo había llevado a S. desde Inglaterra Pedro II) en entidad autónoma (1351), convirtiéndose ésta así en el organismo de control de toda la administración estatal. Amadeo VIII creó el cargo de canciller, al que correspondía también la custodia de los sellos ducales, la presidencia del Consejo residente cerca del duque, etc.En cuanto a la organización periférica, el territorio se dividía, en un principio, en castellanie y cittá (s. XII), regidas generalmente por funcionarios nombrados y pagados por los condes, aunque existían algunas pequeñas jurisdicciones feudales. Pedro II, en la segunda mitad del s. XII, reagrupaba las castellanie bajo los balivi e instituía los iudices con las correspondientes curie. Pero en el Estado saboyano, las ciudades no alcanzaron mucha importancia a causa del territorio montañoso y el modesto desarrollo del comercio; se beneficiaron de cartas de franquicia, pero no tuvieron autonomía comunal verdadera y propia. Los S. ejercieron un estrecho control sobre las ciudades que eran autónomas a su ingreso en el Estado saboyano, poniendo un vicario propio en el puesto de podestá local y revisando los estatutos locales.G. RONDININI SOLDI.
BIBL.: Fuentes: Archivo del Estado, Turín, Serie de Niza y de S., Inventarios, I, Roma 1954; II, 1962. Intr. al I, R. M. BORSARELLI; al II, M. V. BERNACHINI. El I contiene la serie del Archivo de Corte (fondos de las abadías del s. XII al XVIII; de los arzobispados y obispados; documentos relativos a Materie economiche, Commercio, Cerimoniale, y los fondos de Niza). El II se ocupa principalmente de los Atti de la Sezione Camerale que comprende los documentos de la antigua Camera computorum referentes a S. y Niza, desde el s. XIV al XVIII. Parlamento Sabaudo, a cargo de A. TALLONE, 8, Bolonia 1928-35 (en el prefacio se encuentra una amplia monografía sobre la historia del parlamento en la Patria cismontana y oltramontana).
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