Palencia, Benjamin
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Biografía GER
Pintor español contemporáneo, n. en Barrax (Albacete) el 7 jul. de -al parecer- 1901, sin que hayan dejado de barajarse otros años, 1900, 1902, 1903. Mayor ausencia de puntualidades hay en cuanto a sus circunstancias familiares e infantiles, constando tan sólo que aparece en Madrid hacia 1909, y aquí realiza sus estudios. No, en todo caso, los habituales de la Escuela de Bellas Artes, sino que parece haber sido autodidacto y entregado muy prontamente a la pintura. En 1920 concurre al I Salón de Otoño con un cuadro alusivo a Larra. En 1923 publica en la editorial índice, con prólogo de Juan Ramón Jiménez, el volumen Niños, tema que siempre ha interesado al artista. Su realismo primero, advertible en lienzos como La Puerta del Sol, de 1918, y El encuadernador, de 1919. va dando lugar a versiones más libres y cerebrales, de lo que fue muestra su aportación al I Salón de Artistas Ibéricos, de 1925.A continuación, y ya incurso de corazón en las nuevas tendencias, marcha a París, donde permanece dos años, más observando que aprendiendo. Al regreso, en 1928, realiza en el Museo de Arte Moderno, de Madrid, su primera gran exposición, interesantísima, y que es lástimano se pueda reconstruir. Visita Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, celebrando una exposición en Nueva York. En 1930, abre su segunda en el Museo de Arte Moderno, y emprende seguidamente el viaje a Italia, del que será fruto literario su ensayo Giotto, raíz viva de la pintura, publicado en "Cruz y Raya" en 1934. En 1932 hace su tercera exposición madrileña y se publica su primera monografía, con texto propio, ardiente y sugestivísimo escrito. Las obras de esta etapa, que un tanto arbitrariamente ha sido llamada abstracta, se caracterizan por su síntesis, por su desnudo culto a formas esenciales y primitivas, a la vez rudas y perfiladas, dando la mejor versión de aquella voluntad de vanguardia española estética que rompería bruscamente la Guerra civil.Terminada la contienda, el gran artista vuelve a la plena figuración, pero en los comienzos de ella ha de intercalarse un curioso episodio, el de la fundación de la llamada Escuela de Vallecas. En este pueblo de los alrededores madrileños, P. creó un rudimentario estudio al que acudieron los entonces jóvenes artistas Álvaro Delgado, Carlos Pascual de Lara, Francisco San José, Gregorio del Olmo y Enrique Castelo. Fue una iniciativa generosa y romántica, que no han olvidado sus seguidores.Al mismo tiempo, P. seguía pintando sin cesar. En 1941 obtiene una tercera medalla en la Nacional, y en 1943, una primera por su Vista de Toledo. De 1944 a 1946 participa en las exposiciones de los Salones de los Once, de Eugenio d’Ors, y realiza otras monográficas en Madrid, en 1942, 1945 y 1946. A todo esto, el artista ha elegido como centro de su pintura un viejo molino entre las sierras Paramera y de Gredos, en Villafranca de Ávila, desde donde recoge la lozanía y la verdad de montes, ríos, arroyos, campesinos, niños, peces y perdices; verdad y lozanía que informó sus memorables exposiciones de 1949, una en Madrid y otra en Barcelona. En 1952, un extraordinario paisaje de esta especie significó para el artista el Gran Premio de Pintura de la memorable Primera Bienal Hispanoamericana. Posteriormente, han sido más raras las exposiciones monográficas, aunque sea necesario destacar la madrileña de 1965.Y, en todo momento, la obra de P. se ha impuesto por su poderoso ímpetu de color, por su nitidez, por su fuerza, por una especie de furor con que el artista traslada la violencia de los parajes españoles. Él ha referido que, a veces, para abreviar el proceso de esa traslación (visióncolor-pincel-pincelada) utiliza los dedos en lugar de acudir a pinceles ni espátulas, y de aquí lo directo y magnífico de sus escenarios. Así, es justo calificar su estilo de fauvismo ibérico, conservando una palabra francesa contingente a la violencia expresiva, pero acompañándola del recio y no sustituible iberismo. Y, en tanto, sus dibujos son de extraordinaria delicadeza, abundando siempre en imágenes de niños y de campesinos. En resumen, P. es hoy uno de los más altos valores de la pintura española novecentista, así como el iniciador de un paisajismo de nueva estirpe sin ninguna relación con el que falsamente alardeaba de tradicional. Él ha sido el primero en dar a conocer la grandiosa bravura de la España incógnita.Académico de Bellas Artes desde enero 1973; m. el 16 en. 1980, en Madrid.J. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: B. PALENCIA, Monografía, Madrid 1932; R. D. FARALDO, Benjamín Palencia, Barcelona 1949; A. BONNARD, Benjamín Palencia, Madrid 1949; I. CORREDOR MATHEOS, Vida y obra (le Benjamín Palencia, Madrid 1979.
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