Pacifismo
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Concepto y tipos. Pacifismo es un término relativamente reciente en las lenguas modernas, derivado del vocablo latino pax. En el castellano aparece empleado a partir del S. XVIII. De hecho es una palabra que no tiene un significado unívoco, pues son y se han llamado p. muchas doctrinas y movimientos sociales, políticos y religiosos. De una manera genérica se puede considerar como p. toda doctrina y actitud individual o colectiva que defiende y exalta la paz frente a la guerra. Esta noción abarca las tres manifestaciones principales del p.: a) en cuanto aspiración o tendencia genérica a la paz bien ideal o práctica, o p. en sentido amplio; b) como oposición concreta a toda forma de guerra y violencia, o p. en sentido estricto; c) el p. como movimiento social organizado.El p. en sentido amplio está compuesto por todas aquellas doctrinas y actitudes que insisten en el valor de la paz y en la necesidad de procurarla y mantenerla, pero que no condenan la guerra y la violencia absolutamente. Por el contrario, lo que caracteriza al p. en sentido estricto es la condena sin excepciones de toda forma de guerra e incluso de cualquier uso de la fuerza. El p. como movimiento, que aparece históricamente unido a las diversas formas de p. doctrinal, especialmente al de tipo estricto, está integrado por todas las organizaciones que procuran la difusión social de los principios del p. y su puesta en práctica, negándose a participar en toda actividad que signifique guerra o violencia.El origen histórico del p. en sentido amplio, como ideal y aspiración, es muy antiguo. Se advierte de forma más o menos clara en algunos profetas del Antiguo Testamento; en los filósofos estoicos griegos y en los sofistas, en diversos autores romanos (Virgilio, Séneca, Marco Aurelio, Epicteto). Constituye un elemento integrante de muchas corrientes religiosas orientales y occidentales. En cambio, el p. en sentido estricto, como idea y movimiento, es más moderno. En general, se estima que se inicia con las sectas cristianas disidentes de Wycleff (v.) y Huss (v.) y, más modernamente, con los mennonitas (v. MENNO Y MENNONITAS) y los cuáqueros (v.), que llegan incluso a sostener la ilicitud del empleo de la fuerza contra el mal y los delincuentes.Fundamentos ideológicos. Dada la multiplicidad de formas de p. y su vinculación en todo o en parte a los más diversos credos, doctrinas y movimientos, los fundamentos ideológicos del p. son, de hecho, muy variados, según su relación con unas u otras doctrinas. Sin embargo, haciendo abstracción de su unión a otras creencias y filosofías y a su dependencia de ellas, los distintos p. se suelen basar en todas o algunas de las razones que enumeramos a continuación, clasificándolas en tres grandes grupos: fundamentos humanos, religiosos y utilitarios.1) Fundamentos humanos. Entre ellos se pueden destacar: a) orden y armonía del universo, a la que debe corresponder la concordia humana; b) unidad fundamental del género humano y hermandad entre todos los hombres; c) esperanza en el advenimiento de una era de unión de la Humanidad, sin distinción de naciones, razas, etc.; d) reprobación absoluta o relativa de toda muerte e incluso daño causado al hombre por motivos de luchas, guerra, como castigo -abolición de la pena de muerte- y, a veces, hasta en el caso de legítima defensa.2) Fundamentos religiosos. a) Creencia en la dignidad y valor inestimable de la persona humana individualcomo imagen de Dios; b) amor a los enemigos individuales y colectivos; perdón de las injurias en el orden privado y social; c) no respuesta al mal con el mal ni a la violencia con la violencia, sino al mal con el bien y a la violencia con la mansedumbre.3) Fundamentos utilitarios. a) Los enormes sacrificios que suponen las guerras y violencias en hombres y bienes materiales; b) su ineficacia para establecer la paz duradera. La violencia engendra violencia, las guerras son gérmenes de nuevas guerras; c) imposibilidad de regular y contener dentro de límites mínimamente humanitarios los conflictos armados; d) necesidad de suprimir las disputas y contiendas entre naciones y que éstas se tomen la justicia por su mano, mediante el establecimiento de una sociedad internacional, con verdadero y eficaz poder coactivo sobre todas las naciones; e) inadmisibilidad absoluta, moral y práctica, de la guerra (v.) nuclear moderna a causa del peligro que supone la destrucción total o casi total del hombre y la vida sobre la tierra.Teorías. Sobre las principales teorías e ideologías refefentes o relacionadas con el p. -en realidad hay muy pocos sistemas filosóficos que no lo consideren como un ideal-, cfr. las obras de M. Scheler y I. L. Horowitz citadas en la bibl. Entre los pensadores contemporáneos cabe destacar, por su actualidad y vigencia, tres concepciones del p. tomado en el sentido estricto y entendido como no violencia incondicional activa: Tolstoi, Gandhi y Martin Lutero King. Los tres están íntimamente relacionados, pues Gandhi fue discípulo principal de Tolstoi, y Martin Lutero King se inspiró ampliamente en Gandhi.Tolstoi (v.) fue consciente de las desigualdades e injusticias en las relaciones sociales, políticas e internacionales en el mundo y la Rusia de su tiempo, pero frente a ellas sólo vio como solución no la violencia y la lucha de clases, sino un cambio general de conciencia, una conversión al amor.Gandhi (v.) desarrolló las ideas pacifistas de Tolstoi, basándose en un sincretismo entre las doctrinas religiosas hindúes, la Biblia y el Corán. Además concretó su pensamiento en un método de acción, que él mismo llevó a la práctica con el fin de liberar a su patria de la dominación inglesa. Según Gandhi, el hombre no posee el poder de crear; no posee, pues, el poder de destruir. En él, la no-violencia (expresión por la que se suele traducir el término hindú ahimsa) es un concepto muy amplio. "No dañar a ningún ser viviente, escribe, es, sin duda, parte del ahimsa, pero es un mínimo aspecto. ... La no violencia total es ausencia de mala intención hacia todo lo que vive. La no violencia, en su forma activa, es buena voluntad hacia todo lo que vive. Es perfecto amor" (cfr. T. Herbert, o. c. en bibl. 87).Martin Lutero King llevó a la práctica el principio de la no-violencia activa de una manera similar a Gandhi. Sin embargo, para él es, ante todo, un método, y su aplicación tiene en su doctrina un fundamento práctico. "Más recientemente, afirma, he visto muy clara la necesidad de la no-violencia en las relaciones internacionales... Si partimos de la base de que la humanidad tiene derecho a sobrevivir, tendremos que encontrar una alternativa a la guerra y a la destrucción. En la era de los vehículos espaciales y los proyectiles balísticos, la elección está entre la no-violencia y la no existencia".Punto de vista cristiano. Ya se ha señalado la estrecha relación entre el cristianismo y el pacifismo. En concreto, la posición cristiana es la de un p. que podríamos llamar relativo, según el cual la paz y la no violencia se consideran como un ideal y una aspiración, pero sin excluir la licitud de la violencia individual y la guerra en los casos de legítima defensa (v.).El Conc. Vaticano II, en su Const. Gaudium et spes, ha refrendado esta doctrina al declarar que "mientras exista el riesgo de una guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de medios eficaces, una vez agotados todos los recursos de la diplomacia, no se podrá negar el derecho de legítima defensa a los gobiernos", si bien establece la importante excepción, en relación a la llamada guerra total, de que el uso de "las armas científicas traspasa los límites de la legítima defensa" por lo cual condena, sin distingos, como un crimen contra la humanidad, toda acción bélica que "tienda indiscriminadamente a la destrucción de ciudades enteras o de extensas regiones junto con sus habitantes" (n° 79 y 80).V. t.: GUERRA; VIOLENCIA;PAZ;OBJECIóN DE CONCIENCIA; DEFENSA LEGÍTIMA.R. SIERRA BRAVO.
BIBL.: J. HERBERT, Lo que verdaderamente dijo Gandhi, Madrid 1967; M. SCHELER, La idea de la paz y el pacifismo, Buenos Aires 1955; 1. L. HOROWITZ, La idea de la guerra y la paz en la filosofía contemporánea, Buenos Aires 1967; P. R. REGAMEY, Frente a la violencia. Los objetores de conciencia, Madrid 1964; R. ARON, Paz y guerra entre las naciones, Madrid 1963; D. PIRE, Construir la paz, Barcelona 1969; J. ESCARBÉ, Educación para la paz del mundo, Gerona 1962.
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