Pacifico, Guerra Del HIST.
Categoria:
Historia
El Perú no limitaba con Chile antes de la Guerra del P., sino con Bolivia, país al que había dado salida al mar el mariscal Sucre, adjudicándole los territorios de Atacama y Mejillones. Por el a. 1842 se descubrieron ricos yacimientos salitreros en aquellos territorios, lo que despertó el interés del gobierno chileno. Años más tarde, el Gobierno boliviano presidido por Melgarejo adjudicó al Gobierno chileno territorios que pertenecían tradicionalmente a Bolivia; pero el Gobierno que reemplazó a aquél declaró nulas esas adjudicaciones, lo que determinó las protestas del Gobierno chileno, quien alegó que sus límites con Bolivia estaban en el paralelo 24, o sea, muy al N de los límites tradicionales. Simultáneamente, el Gobierno boliviano, en uso de sus derechos soberanos, aplicó un impuesto de 10 centavos a cada quintal de salitre que se expórtase por el puerto de Antofagasta, lo que motivó que las empresas chilenas que operaban en esa región protestaran y se negaran a pagarlo. El Gobierno boliviano respondió confiscando las propiedades de esas empresas, lo cual determinó que Chile ocupase militarmente los territorios en disputa.Declaración de guerra. El Gobierno del Perú, que cuando la amenaza chilena había suscrito un tratado secreto de alianza defensiva con Bolivia en 1873, se vio obligado a intervenir en -el conflicto y envió a Chile, en calidad de mediador, al ministro Lavalle, quien fue recibido hostilmente en Valparaíso. Chile. que se había preparado con anticipación para la contienda, se opuso a cualquier arreglo y declaró la guerra a Bolivia y, consiguientemente, al Perú el 5 abr. 1879. Era notable la diferencia de potencialidad en que entraban a la guerra las naciones beligerantes. Chile contaba con un ejército adiestrado y bien equipado y disponía de una poderosa marina de guerra; Perú y Bolivia carecían de esos elementos; además, la guerra sorprendió al Perú cuando atravesaba por una difícil situación financiera. La guerra tuvo dos etapas definidas: la marítima y la terrestre. La primera se inició con el bloqueo del puerto peruano de Iquique por la escuadra chilena, bloqueo que fue burlado audazmente por el marino peruano Villavicencio, quien logró desembarcar víveres y armamento en ese puerto. Posteriormente, se realizó el combate de Iquique, con la intervención de la escuadra chilena, mandada por el capitán Arturo Prat, y la peruana al mando del capitán Miguel Grau. En medio del fragor de la lucha murió Prat y fue hundida la nave chilena Esmeralda. El blindado peruano Independencia, que perseguía a la Covadonga, encalló en un arrecife y fue inutilizado. Las operaciones marítimas posteriores se realizaron con el predominio de la marina peruana. Grau, comandante del Huascar, puso en serios trances a la escuadra enemiga. En sucesivas incursiones al S, capturó naves enemigas y amenazó con el bombardeo a puertos chilenos, absteniéndose, en muchos casos, en excepcional rasgo de generosidad, de atacarlos, para no causar daños en la población civil.Derrota del Perú. La brillante campaña del pequeño monitor peruano causó gran desconcierto en el mando chileno, lo que determinó su reorganización. El Gobierno chileno, dispuesto a terminar con esas incursiones, concentró sus naves en Mejillones y desde aquí destacó hacia el N, el 2 de octubre, dos divisiones navales, con el expreso propósito de eliminar al Huascar. El encuentro decisivo entre la escuadra chilena compuesta de seis naves, a las órdenes de los marinos Riveros y La Torre, y la peruana integrada por el Huascar y la corbeta Unión, mandadas por Grau y García y García, respectivamente, se realizó en Punta Angamos el 8 oct. 1879. En los preliminares de la acción, Graú ordenó a García y García retirarse del escenario de lucha y decidió enfrentarse solo a la escuadra enemiga. A poco de iniciada la acción, murió Grau y con él todos los que le habían sucedido en el mando de la nave, cuyo último comandante, teniente Garezon, ordenó abrir las válvulas de la nave, para evitar su caÍDa en manos enemigas. Finalmente, la tripulación enemiga abordó el monitor, capturándolo. La pérdida del Huascar y de su heroico comandante significó un daño irreparable para el Perú y dejó las puertas abiertas para la preparación de la campaña terrestre, que tuvo trágicas consecuencias para el país. Concentrado el ejército chileno en el puerto de Antofagasta, partió rumbo al N el 20 oct. 1879, bajo el mando del general Erasmo Escala, a quien acompañaba, como ministro de Guerra en campaña, Sotomayor. Este ejército, que constaba de 10.000 efectivos, desembarcó en la caleta de Pisagua, que fue tomada tras doblegar la resistencia de sus escasos defensores, que se retiraron a Agua Santa, mientras el ejército invasor ocupaba las alturas de Hospicio.En posteriores operaciones, el ejército chileno se posesionó del cerro de San Francisco, donde fue atacado por las fuerzas aliadas que mandaba el general Buendía, quien, vencido tras un sangriento encuentro, se replegó hacia Tarapacá. Consiguiente a esta derrota, se produjo la captura de la nave peruana Pilcomayo y la toma del puerto de Iquique por los chilenos. El ejército peruano acantonado en Tarapacá decidió atacar al chileno, no obstante su inferioridad numérica, el 27 de noviembre. Después de dura lucha, las fuerzas peruanas derrotaron a las chilenas, pero aquéllas no supieron aprovechar la victoria, pues abandonaron el campo para dirigirse a Pachica y Arica. Sucesos inesperados agravaron la situación política y militar del Perú. El presidente Prado (v.) abandonó el país y se dirigió a Europa y, como consecuencia, asumió la presidencia del Perú, como dictador, el viejo político Nicolás de Piérola. Durante su administración se produjo el bloqueo de Arica y El Callao por la escuadra chilena, y la derrota del ejército peruano en las acciones de Los Ángeles y el Alto de la Alianza; estos hechos culminaron con el asalto y la toma de Arica, en cuya acción se inmoló heroicamente el jefe de la plaza, coronel Francisco Bolognesi, luego de negarse a aceptar la rendición solicitada por los chilenos, numéricamente superiores en fuerzas. Tras la derrota del Alto de la Alianza, el ejército boliviano dejó de participar en la contienda. La toma de Arica permitió al mando chileno organizar la expedición decisiva, destinada a la toma de la ciudad de Lima. Fracasadas las negociaciones de paz, realizadas bajo la mediación del Gobierno norteamericano, el ejército chileno, compuesto de másPACIFICO, GUERRA DEL - PACIFICO, OCÉANOde 18.000 hombres y bajo el mando del general Baquedano, se encaminó hacia Lima.La resistencia organizada por Piérola fue tenaz, pues participaron en ella hombres de todas las edades y profesiones, pero fue inútil dada la superioridad de las fuerzas atacantes. Luego de las sangrientas batallas de San Juan y Miraflores, en las que sucumbió lo mejor de la juventud peruana, fue ocupada la capital. La generosa intervención del almirante francés Du Petit Thouars salvó a la ciudad de ser destrozada. Producida la derrota, Piérola se dirigió al interior del país y estableció su gobierno en Ayacucho. En vista de la acefalía existente en Lima, un grupo de vecinos notables eligió presidente provisional al Dr. Francisco García Calderón, quien, al negarse a aceptar las excesivas exigencias del jefe del ejército de ocupación, fue hecho prisionero y enviado a Chile. El general Andrés A. Cáceres, héroe de varias jornadas militares, se negó a reconocer la derrota y organizó la resistencia en la sierra central, logrando vencer en las acciones de Marcavalle, Pucará y Concepción, hasta que, finalmente, fue derrotado en la batalla de Huamachuco y no tuvo otra alternativa que reconocer la victoria chilena.Tratado de paz. Ante la imposibilidad de continuar la resistencia, el Gobierno peruano se vio obligado a firmar el tratado de paz de Ancón, suscrito el 20 oct. 1883, por el cual se convino, entre otras cosas, que Perú debía pag4r una fuerte suma de dinero por indemnización de guerra, ceder a perpetuidad el departamento de Tarapacá y adjudicar el derecho de posesión, durante 10 años, de las provincias de Tacna y Arica. Cumplido este plazo debía celebrarse un plebiscito para definir la posesión dé estas provincias, pero ese acto no pudo realizarse porque el Gobierno chileno llevó a cabo una intensa política de chilenización en esos territorios, y el Gobierno del Perú se negó a aceptar esta situación. Luego de infructuosas negociaciones se convino, finalmente, en 1929, durante el gobierno del presidente Leguía (v.), que Tacna se reincorporase al Perú, en tanto que el puerto de Arica quedó libre para su uso por Chile, Perú y Bolivia. En definitiva, Perú perdió el departamento de Tarapacá, sufrió irreparables pérdidas materiales y tuvo que pagar una fuerte indemnización de guerra. Bolivia perdió su litoral del Pacífico, y Chile se benefició con la riqueza salitrera de los territorios conquistados.R. RIVERA SERNA.
BIBL.: C. DELLEPIDNE, Historia militar del Perú, Buenos Aires 1941 ; C. R. MARKHAN, La Guerra entre el Perú zy Chile, s. 1. y s. a.; C. BULNEs, Guerra del Pacífico, 2 vol. Valparaíso 1912-19; J. BASADRE, Historia de la República del Perú, Lima 1964 (con amplia bibl.).
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