O'higgins, Bernardo
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Biografía GER
Militar y gobernante chileno, héroe de la independencia de su país. Su padre, Ambrosio, fue un irlandés aventurero, que desde España pasó a las Indias y llegó a Chile en 1773. Allí se distinguió en la lucha contra los araucanos, principio de una brillante carrera que culminó con el cargo de virrey del Perú. Cuando tenía ya 60 años, y era teniente coronel, conoció en Chillán a una joven criolla, Isabel Riquelme, con la que tuvo un hijo natural, al que llamaron Bernardo (n. 20 ag. 1778 en Chillán). A los cuatro años, su padre lo reclamó y envió a Talca, al fundo de Juan Albano Pereira, donde se educó bajo el cuidado de fray Francisco Javier Ramírez. Su madre casó con el criollo Félix Rodríguez y de este matrimonio nació Rosita, que acompañaría a su hermano materno hasta la muerte. A los 10 años. Bernardo fue a estudiar al colegio limeño de San Carlos, usando el apellido Riquelme.Viaje a España y regreso a Chile. En 1794. su padre le mandó a España, y en Cádiz se hospedó en casa del conde de Maule, criollo chileno de gran cultura y riqueza. Más tarde, pasó a Londres para completar sus estudios, y allí conoció a Francisco Miranda que trató de ganarle para la causa de la independencia americana, pero entonces su ilusión era ingresar en el ejército español, y con este fin regresó a Cádiz en 1799. No logró realizar sus deseos por su origen ilegítimo, y trabajó un tiempo como escribiente meritorio en casa del conde de Maule, mientras entraba en contacto con las logias masónicas y con los revolucionarios americanos que tenían su cuartel general en el puerto gaditano. Deseaba regresar a Chile, pero el bloqueo de Cádiz por la escuadra inglesa le retuvo hasta el 3 abr. 1800, en que pudo embarcar en la fragata La Confianza, que pretendía romper el cerco, pero fue apresada, y O., con los demás pasajeros, conducido a Gibraltar, de donde logró escapar y volvió a Cádiz. A estos infortunios se unieron la muerte de su abuelo materno y la destitución de su padre (19 jun. 1800), que decidió entonces repudiarle, abandonándolo a su suerte. Bernardo le escribió una carta que es un valioso documento autobiográfico, en la que acepta sin protesta su decisión, aunque se defiende con dignidad. Pero arrepentido antes de morir, Ambrosio O’Higgins le nombró heredero universal y le dio su apellido (18 mar 1801). Bernardo llegó a Valparaíso el 6 sept. 1802, y al año siguiente fue a Lima para entrar en posesión de la herencia.Vuelto a Chile, se unió a su madre y hermana para dedicarse a la administración de sus fincas durante ocho años, en los que, sin embargo, no olvidó las palabras de Miranda ni los días vividos en Cádiz. Por eso, desde su retiro estaba en contacto con los revolucionarios americanos. Entró en la vida pública como diputado por Concepción en el primer congreso de Chile, abierto el 24 jun. 1811, mientras conspiraba contra el poder español, de lo que fue acusado por el presidente de la asamblea. Una pulmonía le apartó de la política durante un mes; cuando se restableció, José Miguel Carrera se había hecho dueño de Chile y constituido un directorio, del que Bernardo entró a formar parte un tiempo, pero al ver el rumbo de los acontecimientos se retiró a su hacienda de Las Canteras. Sin embargo, por patriotismo, intervino para solucionar el conflicto surgido entre Concepción y Santiago, a petición de Carrera, pero éste no quiso ratificar el pacto que sellaría la paz, y la junta revolucionaria de Concepción se preparó para la lucha, pidiendo a 0. que se encargara de organizar sus tropas. El mando de éstas se le dio a Rozas que, en el momento de entrar en batalla, abrazó al jefe enemigo.Bernardo se retiró otra vez a su hacienda hasta que llegó a Chile en 1813 la expedición realista mandada por Pareja; entonces tomó el mando de las milicias de La Laja y derrotó en Linares a un escuadrón de dragones, victoria que le valió el ascenso a coronel otorgado por la Junta Central de Santiago. En 40 días de campaña, ven- ció al enemigo en Yerbas Buenas y San Carlos, y conquistó la fortaleza de Los Angeles. Vendió parte de sus bienes para equipar una columna de 1.000 hombres, y después de una campaña afortunada ganó la batalla de El Roble, en la que fue herido. A consecuencia de este triunfo, la Junta Central se trasladó a Talca, y acordó destituir a Carrera, hasta entonces jefe supremo del ejército, y sustituirle por 0. que dudó mucho en aceptar, pero al fin se hizo cargo del mando; sufrió duros reveses en 1814 y se vio obligado a firmar el tratado de Lircay. El pueblo, desengañado, llamó otra vez a Carrera, y Bernardo quedó a las órdenes de éste. En tales circunstancias, fue cercado por los realistas en Rancagua (1 oct. 1814), donde fue vencido y aniquilado su ejército, pero él logró romper con sus dragones las líneas españolas, y marchó a la Argentina con su madre y hermana. Estuvo primero en Mendoza y luego tres años en Buenos Aires. Cuando José de San Martín tomó el mando del ejército de los Andes, llamó a su lado a 0. y le confió la división del centro, con la que colaboró a la victoria de Chacabuco (12 feb. 1817).Fracaso de su gobierno. Después de esta batalla, fue designado director supremo de Chile, y en seguida emprendió una expedición para conquistar el Sur, poniendo cerco a Talcahuano; pero se retiró por orden de San Martín. Pocos días después, fue derrotado y herido en Cancha Rayada (19 en. 1818). La noticia produjo gran conmoción en Santiago, y O., llegado a la capital, organizó una fuerza de reserva con niños, ancianos y mujeres, que no fue necesaria porque la victoria de San Martín en Maipo consumó la independencia chilena (5 abr. 1818). AQ1bos caudillos prepararon luego la expedición naval a Perú, que zarpó el 20 ag. 1820 para ayudar a los insurgentes peruanos. 0. no tenía madera de gobernante ni conocimientos para organizar el nuevo Estado; sus colaboradores, mal elegidos, le hicieron impopular. El descontento general estalló en Concepción, ejemplo seguido por otras ciudades y por la capital; el 28 en. 1823 comenzó la revolución santiaguina, que le obligó a renunciar al cargo de director supremo y refugiarse en Perú. Poco después que él, llegó a El Callao Simón Bolívar, que preparaba la última campaña contra los realistas. 0. ofreció su espada al Libertador, pero su ayuda no fue aceptada, y, tras la batalla de Ayacucho, se retiró a su hacienda de Montalván, donde se dedicó a la labranza. Desde Chile le invitaban a volver, pero él no quería intervenir más en la política, convencido de su ineptitud como gobernante.Con motivo de la sublevación de Chiloé, en la que se vio mezclado, se le dio de baja en el ejército chileno, pero más tarde el Parlamento le devolvió el grado de capitán general. Esperando el momento oportuno de regresar a la patria, le sorprendió la guerra entre Perú y Chile en la que triunfaron sus compatriotas, que entraron en Lima el 21 ag. 1838. Poco después de la victoria chilena de Yungay, murió la madre de O., hecho que aumentó sus deseos de repatriarse. Se veía retenido en Perú por un crédito de 15.000 pesos, recibido sin otra garantía que su palabra, y que como hombre de honor deseaba saldar. Esta es la verdadera razón de su demora, atribuida por algunos a la ambición política, y por otros a desarraigo de su país. En a. de 1840 lo pasó en la hacienda de Montalván, haciendo economías para liquidar cuanto antes su deuda. Entretanto, anotaba ideas y proyectos que pensaba serían útiles a Chile, p. ej., un plan de población del Sur y de colonización de Patagonia y Tierra de Fuego, la creación de un banco nacional, y el reconocimiento de la libertad de cultos.A principios de enero de 1841, sufrió un ataque cardiaco, y pasó el resto del año en Lima, sometido a tratamiento médico, mientras su hermana Rosita administraba la hacienda. Por este tiempo, O. encontró su único consuelo en la fe católica, con una intensa vida de piedad. El regreso a Chile, que creía ya próximo, le daba ánimos, y sólo pensaba en el momento de embarcar. Por dos veces tuvo reservados los pasajes para Valparaíso, y otras tantas hubo de aplazar el viaje a causa de su enfermedad, que le llevó al sepulcro el 23 oct. 1842, sin haber podido pisar de nuevo el suelo chileno. El Congreso aprobó en 1844 la repatriación de sus restos que no se efectuó hasta 1869, siendo sepultado en la capital de Chile.M. L. DÍAZ- TRECHUELO.
BIBL. : I. EYZAGUIRRE, ldeario y ruta de la emancipación chilena, Santiago de Chile 1957; ID, O’Higgins, 6 ed. Santiago de Chile 1965; C. H. LARRAZÁBAL, O’Higgins y la emancipación de Chile, Buenos Aires 1950; C. GALVÁN MORENO, El Libertador de Chile O’ Higgins, Buenos Aires 1953; E. CAMPOS MENÉNDEZ, Bernardo O’Higgins. El Padre de la Patria chilena, Buenos Aires 1942; O’Higgins pintado por sí mismo, Santiago de Chile 1941; E. ORREGO, O’Higgins, vida y tiempo, Buenos Aires 1968.
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