Nápoles (Napoli) II. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
El origen griego de la ciudad está confirmado arqueológicamente con el descubrimiento de las gruesas piedras de las primeras murallas griegas, protegidas por rejas de hierro, que pueden verse en los alredores del teatro Trianon. Pero la que hoy está considerada la parte más antigua de la ciudad resulta ser de planta romana: tres decumanos paralelos cortados por ejes; el decumano central corresponde a la moderna calle de los Tribunales, la tradicional Spaccanapoli. La mayor parte del patrimonio arqueológico de N. y alrededores ha sido trasladado de los lugares de origen, hallándose actualmente en el Museo Arqueológico Nacional, uno de los más célebres del mundo y uno de los mayores atractivos de la ciudad. Fue fundado por Carlos de Borbón con las piezas heredadas de la madre, Isabel de Farnesio, y ha sido admirablemente reordenado tras la guerra por Amedeo Maiuri.De la primera época cristiana quedan en N. las catacumbas llamadas de S. Genaro, el obispo mártir patrono de la ciudad, con pinturas, esculturas e inscripciones, que se remontan al s. II. Son pocos los monumentos y los recuerdos ligados a la dependencia de Bizancio y a todo el periodo de la dominación normando-suaba, hecha excepción de la Universidad, una de las más antiguas de Europa, fundada en 1224 por el emperador Federico II de Alemania, en contraposición a la Universidad güelfa de Bolonia.La ciudad de N. florece en el intercambio comercial, en las letras y en el arte, sólo con la llegada de los angevinos. Convertida en capital del reino, acoge florecientes colonias de catalanes, provenzales, flamencos, venecianos y pisanos. La laboriosidad constructiva de los Anjou sigue patente en las iglesias de S. Lorenzo y S. Maria di Donnaregina, ricas ambas en preciosas esculturas de Tino de Camaino, pero sobre todo en S. Clara, el mayor templo gótico de la ciudad, mandado construir por Sancha de Mallorca, esposa del rey napolitano Roberto de Anjou.El monumento más insigne de la época aragonesa es un castillo, Castelnuovo, construido por orden de Alfonso V de Aragón, y en el que trabajó el arquitecto mallorquín G. Sagrera (v.). El arco de triunfo que corona su entrada está considerado como una de las más espléndidas obras de la escultura renacentista. Bajo los aragoneses, villas, palacios e iglesias embellecen la ciudad y sus alrededores: villa suburbana de Poggioreale; palacio Cuomo, hoy sede del Museo Filangieri; palacio Carafa; palacio Sanseverino; palacio Gravina, sede de la Facultad de Arquitectura. Entre las iglesias nos limitamos a recordar S. Ana de los Lombardos, en donde se pueden admirar esculturas de Benedetto da Maiano, Antonio Rossellino y Guido Mazzoni. Durante los dos siglosdel virreinato español, de 1504 a 1707, la ciudad se enriquece con nuevos barrios: Sanitá, Vergini, Borgo Loreto. El virrey Pedro de Toledo manda abrir la gran arteria que aún hoy lleva su nombre. En el centro de la ciudad surge el Palacio Real (1600-02), obra genial de Domenico Fontana, que se encarga también de la construcción del Monte de Piedad, Monte de la Misericordia y palacio de los Estudios, ahora sede del Museo Arqueológico. Al clasicismo arquitectónico de Fontana sucede la arquitectura barroca de Cosimo Fanzago, cuyo ejemplo más típico es la iglesia de la Cartuja, de S. Martino En, las artes figurativas, mientras que es escasa la importancia del manierismo napolitano, es muy vasta y variada la producción del Seiscientos y del Setecientos. Los maestros más notables son: Battistello Caracciolo, Bernardo Cavallino, Mattia Preti, Stanzione, Fracanzano, Salvalore Rosa, Lucas Jordán (v.) y Solimena.Cuando el reino reconquista su independencia, Carlos III de España (v.), sirviéndose de la obra de grandes arquitectos como Luigi Vanvitelli, Ferdinando Fuga, Mario Gioffredo y Ferdinando Sanfelice, da mayor señorío á la ciudad. Son obras de la época carolina: el Foro carolino (plaza Dante), palacio d’Angri, los alcázares de Capodimonte y de Portici, el teatro S. Carlos, el albergue de los Pobres, la villa Floridiana y el palacio real de Caserta. No hay que olvidar que todo este fervor de obras coincide con el comienzo de las excavaciones de Herculano (v.) y Pompeya (v.), promocionadas por el rey Carlos en 1737. En el curso del s. XIX la preocupación es, sobre todo, resolver el problema viario. Se abren nuevas calles: la vía que conduce a Capodimonte, la carretera a Coroglio, el paseo Garibaldi, vía Duomo, vía Caracciolo y, en 1884, tras la epidemia de cólera, el paseo Umberto.En los primeros decenios del s. XX han aparecido también nuevos barrios: el Vomero, Arenella, Fuorigrotta. El Vomero se ha constituido en una ciudad dentro de la ciudad y acoge el Museo de Cerámica en la villa Floridiana, y el Museo histórico de la vida napolitana en la Cartuja de S. Martino. Arenella, Villanova y Posillipo están en plena expansión urbanística. Desde Fuorigrotta, donde se encuentra el gran complejo de la Mostra de Ultramar y el nuevo estadio de S. Pablo, la ciudad avanza hacia los fabulosos Campos Flegrei.V. t.: NAPOLITANA, ESCUELA.GIUSEPPE PALMIERI.
BIBL.: G. CECI, Saggio di una bibliogralia per la storia delle arti ligurative nelle province napoletane, Bar¡ 1911; E. BERTAUX, L’art dans l’Italie méridionale, París 1904; W. ROLFs, Geschichte der Malerei Neapels, Leipzig 1910; F. NICOLINI, L’arte napoletana del Rinascimento..., Nápoles 1925; G. ALOMAR, Guillem Sagrera y la arquitectura gótica del siglo XV, Barcelona 1970.
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