La Rochefoucauld, François de
Categoria:
Biografía GER
Moralista y memorialista francés, n. en París el 13 sept. 1613 y m. en la misma ciudad el 17 mar. 1680. Su vida ofrece un periodo activo, en que participa en varias campañas (1629-42), sostiene a Ana de Austria contra Richelieu, y arrastrado por su amistad con la duquesa de Longueville, hermana de Condé, interviene en los desórdenes de la Fronda (v.), de los que sólo saca un mejor conocimiento de la inconstancia y de la ingratitud humana (1648-53); y un periodo de retiro, dedicado a la vida social y literaria, en la sociedad que se reunía alrededor de Madame de Sablé, y luego de Madame de La Fayette (v.). En sus Mémoires (1662) relata la historia de la Fronda, desde el punto de vista de su actuación; se le atribuye que intervino o colaboró en la célebre novela La Princesa de Cléves, de su amiga Madame de La Fayette.Sus Máximas, que son su obra principal, nacieron como un entretenimiento de salón y fueron leídas, discutidas e incluso corregidas o refundidas en los salones de Madame de Sablé. Publicadas en 1665, con el título de Réflexions ou sentences et maximes morales, las 314 máximas llegaron a ser 504 en la quinta edición (1678), la última revisada por el autor. Fueron concebidas como apotegmas independientes y como un juego de ingenio, al margen de que lo que expresaban era verdad o paradoja. Esta finalidad se evidencia alguna vez en el equilibrio rebuscado de la forma, en los contrastes expresivos, en los efectos estilísticos. Las ideas expuestas no son siempre las del autor; se ha podido señalar una deuda importante para con la literatura española. Así y todo, las máximas representan una visión original del mundo y de la sociedad, teñida de un hondo y misantrópico pesimismo y caracterizada por un despiadado examen de los móviles y de los sentimientos que impulsan y agitan a los hombres. Su tendencia general está indicada por el mismo epígrafe de la obra: "Nuestras virtudes son, lo más de las veces, vicios disfrazados", y por la máxima 171: "Las virtudes se pierden en el interés como los ríos se pierden en el mar". El primer móvil de nuestras acciones es el amor propio, o sea, el egoísmo; la amistad se funda en un interés recíproco; la fidelidad es "un invento del amor propio para ganar la confianza"; el agradecimiento es el equivalente de la "buena fe de los comerciantes" y si lloramos, es "para evitar la vergüenza de no llorar". Sería fácil discutir el fundamento de estas observaciones, preguntando, p. ej., por qué el no llorar debe considerarse como una vergüenza. Es más importante señalar que las Máximas no tienen el valor universal que aparentan, debido a sus fórmulas apodícticas. El autor las señala como observaciones o verdades de uso frecuente, no general, y no pretende constituir con ellas un tratado de ética, sino que intenta formular unas reglas de psicología. Con estas reservas, no cabe duda que L. R. es quien mejor y con más ferocidad ha puesto al hombre al desnudo; su visión es la del hombre decaído, mientras que Pascal (v.) presenta, casi simultáneamente, la otra cara del díptico del alma.ALEJANDRO CIORANESCU.
BIBL.: F. LA ROCHEFOUCAULD, Oeuvres complétes, 2 ed. París 1957; E. MAGNE, Le vrai visage de La Rochefoucauld, París 1925; M. BISOP, The life and adventures of L. Rochefoucauld, Cornell 1952; F. BALDENSPERGER, L’arriére-plan espagnol des Maximes, en Études d’histoire littéraire, IV, París 1939, 70-94; M. F. ZELLER, New aspects of style in the Maxims, Washington 1954.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.