La Habana, IV. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
El nacimiento, desarrollo y transformación de L. H. surge como consecuencia de su privilegiada situación geográfica para el tráfico comercial entre España e Indias. Fue por esto por lo que muy pronto sustituyó a Santo Domingo en este papel y por lo que uno de los aspectos que más preocuparon a sus gobernantes fue el de atender sus fortificaciones. En 1589 el ingeniero Bautista Antonelli realizó los castillos de la Punta y el Morro a la entrada de la bahía, como contrapartida a la insuficiente Fortaleza Vieja (1537). En 1600 se pensaba en el amurallamiento de la ciudad, y en 1674 se comenzó.Esta preocupación por las defensas de la plaza determinaron una merma sensible de los gastos en obras monumentales, aunque en la ciudad se realizasen algunas de gran importancia. En lo que se refiere a su estructura urbana, de cuadrícula, su verdadera fisonomía la adquiere en el s. XVIII. A causa de esto es poco lo que ha llegado a nosotros de edificios anteriores. Del s. xvl, en el plano religioso lo más importante son los proyectos de la iglesia mayor. En 1609 se derriba y se emprende la construcción de una nueva cuyo estilo, según los proyectos de Juan de la Torre y Francisco Sillero, enlaza con el conjunto de catedrales americanas del s. xvi continuadoras de las españolas de esa centuria. En el s. xviii trabajan en la catedral Pedro de Medina y Fernández Trevejos, al menos uno de ellos, dando un nuevo sello a su estructura.Del s. XVII lo más importante es la realización de algunos edificios religiosos, como la iglesia de S. Domingo (destruida) y el convento de S. Clara, ambos con cubiertas mudéjares de madera. Este elemento, a causa de la bondad y abundancia de la madera, será uno de los rasgos característicos de la arquitectura de L. H. Así, en el s. XVIII, se construye S. Isidro (1720) y el grupo importantísimo de iglesias con elementos mudéjares de Guanabacoa (p. ej., iglesia parroquial; S. Domingo; patio de S. Francisco). Los elementos mudéjares perviven en la arquitectura de la ciudad durante el s. xix. En el barroco cubano ponen una nota de vivacidad en contraste con la austeridad decorativa de sus fachadas. E igualmente lo encontramos en la arquitectura civil, en los balcones volados, en los patios y portales en los que la madera juega siempre un papel de primer orden. A esta arquitectura civil corresponden los edificios oficiales como la Casa de Gobierno y la Casa de Correos.La huella española se extiende durante el s. XIX hasta que en nuestro siglo se producen intentos . de renovación e incorporación al lenguaje arquitectónico actual. Entre los arquitectos que han intervenido figuran, entre otros, Pérez Beato, Vitorio Gattardi (Escuela de Arte de L. H.), y los que llevan a cabo el Plan de L. H. del Este (Hugo de Acosta, Roberto Carazano, entre otros).V. NIETO ALCAIDE.
BIBL.: D. ANGULO MIGUEZ, Historia del arte hispanoamericano, I y III, Barcelona 1955 y 1956; L. CASTEDO, Arte precolombino y colonial de la América latina, Barcelona 1970; G. KUBLER y M. SORIA, Art and Architecture in Spain and Portugal and their American dominions, 1500-1800, Baltimore 1959.
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