Kerschensteiner, Georg
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Biografía GER
N. el 24 jul. 1854 en Munich y m. en enero de 1932 en la misma ciudad. Pedagogo alemán creador de la "escuela del trabajo" y organizador de la escuela activa; la estrecha unión que fijó entre la teoría y la práctica educativas, así como su bello y profundo análisis de lo que debe ser un educador, han tenido hondas resonancias en la pedagogía de la primera mitad del s. xx.Cursó estudios en la universidad de su ciudad natal, y se doctoró en Ciencias. Ejerció la enseñanza en todos sus grados. Fue maestro de escuela primaria, profesor de Matemáticas y Física en varios gimnasios, y, al final de su vida, ya jubilado, profesor honorario de pedagogía en la Univ. de Munich. Los cargos de consejero escolar de su ciudad y de comisario real de las escuelas bávaras le permitieron llevar a la práctica sus nuevas teorías sobre la educación, aprovechándose de la certeza de los resultados y pudiendo perfeccionar su sistema escolar. Entre sus aciertos en esta labor merece destacarse la creación de la primera escuela profesional en 1904 en Munich; escuela que venía a ser algo parecido a las universidades laborales españolas.De su obra escrita destacan tres libros que reflejan bastante fielmente su pensamiento. Se trata de Die Seele des Erziehers und das Problem der Lehrerbildung (El alma del educador y el problema de la formación del maestro, 2 ed. Barcelona 1934), 1921, donde recuerda que la labor del magisterio no es nada fácil y que alcanza la gravedad y altura del sacerdocio; Theorie der Bildung (Teoría de la formación), Leipzig 1926, su canto del cisne; y Der Begrif f der Arbeitschide (Concepto de la escuela del trabajo, Madrid 1928), 1912. Poco después de publicado este último libro, Ortega y Gasset le acribillaba con su malabarista dialéctica: "Me encuentro con que para el señor Kerschensteiner el fin general de la educación es educar ciudadanos útiles, en cuanto han de servir a los fines de un Estado determinado y a los de la humanidad. Yo no concibo cómo un hombre de tan excelente criterio puede decir una cosa así...". "No creo que exista hoy en Europa ninguna cabeza `actual’ a quien no produzca un efecto cómico que del gigantesco hecho humano se destaque como lo más importante, lo más valioso, el enteco atributo de la ciudadanía...". "¿Y todo lo demás que el hombre es mucho más profundamente que ciudadano, más permanentemente? ¿Quién no advierte el increíble error de perspectiva que esa doctrina pedagógica comete?" (Pedagogía y anacronismo, en Obras completas, III, Madrid 1957, 131).Cierto que K. en dicha obra dice que es el "fin de la escuela pública del Estado, y con ello de la educación en general, el educar ciudadanos útiles" (p. 35). Y más importante aún, que en esta concepción de la Pedagogía subordinada a la política fundamenta su teoría sobre la educación. Pero este concepto origina precisamente otros fines de la escuela que coadyuvan a principios de este siglo a renovar y justipreciar la didáctica y la educación en general. En el mismo capítulo donde señala el fin general indica otros tres fines, formando un único proceso: 1. El fin de la formación profesional o, al menos, de su preparación. 2. El fin de la moralización de la formación profesional. 3. El fin de la moralización de la comunidad, en la cual se ha de ejercer la profesión.Y para que se cumplan los mismos debe darse la que él denomina "escuela del trabajo". Tanto "trabajo" como el término alemán Arbeit pueden hacer pensar a cualquiera que K. añade otro anacronismo a su pedagogía tendiendo hacia el imperio del trabajo manual. Pero él mismo se ocupa de deshacer el entuerto aclarando en el prólogo que está muy lejos de su escuela la Produktionsschule que era lo que en verdad constituía la Arbeitsschule, p. ej., de P. P. Blonskij. La "escuela del trabajo" es realmente "una escuela de aprender por experiencia con el propio trabajo". Y las notas que la deben caracterizar presentan en primer lugar, y como base de toda la actividad educativa, el tener siempre en cuenta la individualidad del alumno (K. se aparta completamente de la tabula rasa de Locke). Después se exigirá que haya un reflejo de la vida en la formación del escolar, que se acostumbre al alumno al continuo autocontrol, y que la tarea educativa se transforme en último término en una comunidad de trabajo.K. considera que la acción pedagógica es un acto de comprensión, de amor, religioso y teórico (conocimiento de la teoría y técnica educativas). Y para poderla cumplir hace falta un educador con mayúsculas en el que se reúnan, principalmente, estas características: simpatía por el hombre y de manera especial por el niño, finura de sentimientos, alegría en el trabajo, don particular de observación, capacidad para formar el niño y, motivándolo todo, un potente impulso interior que suponga juventud de corazón. La doctrina de K. está en estrecho contacto con las de Pestalozzi (v.), Dewey (v.) y Spranger (v.; por cierto, discípulo suyo). A este último le confiesa en 1917 que carece de una base filosófica sobre la que pueda construir su teoría pedagógica, y, consecuentemente, se entregó con ardor a conseguirla. En este intento se aferró casi únicamente al sistema filosófico de valores de H. Rickert.A. GALINO CARRILLO
BIBL.: G. KERSCHENSTEINER, El problema de la educación pública, "Rey. de Pedagogía", Madrid 1932; fu, Esencia y valor de la enseñanza científico-natural, Barcelona 1930; ID, La educación cívica, Barcelona 1934; ID, Charakterbegrilt und Charaktererziehung, Leipzig 1919; ID, Autoritdt und Freiheit als Bildungsprinzipien, Leipzig 1924; J. CHATEAD, Les Grands Pédagogues, París 1956; E. HUGUENIN, Éducation et culture d’aprés Kerschensteiner, París 1933.
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