Kenia, III. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Al desembarcar Vasco de Gama en Malindi, un poco al N de Mombasa, encontró numerosos enclaves árabes. Determinados a incorporar la región a su imperio marítimo, los portugueses crearon bases -la principal el Fuerte Jesús, en Mombasa- y, tras expulsar a los árabes, impusieron su supremacía, durante unos 150 años. En el s. XVII, los árabes inician la reconquista que termina cuando el imán de Omán elimina a los últimos portugueses, a fines de la centuria, y encomienda el país a varias familias omaníes, una de las cuales, los Mazrui, se hace prácticamente independiente hasta que es dominada por el poderoso sultán Sayyid Sa’id de Omán, que traslada su capital de Omán a Zanzíbar en 1837.Hasta entonces, ni portugueses ni árabes habían pasado de la costa; sólo algunos mercaderes, que buscaban marfil y esclavos, se aventuraban en el interior. Son los agentes alemanes de la Soc. de la Iglesia misionera quienes, entre 1840 y 1870, comienzan la penetración europea, mientras traficantes árabes y swahili la realizan en nombre de Sayyid Sa’id. En el interior, la primitiva población bantú había sido empujada hacia el S desde la segunda mitad del s. xvii por los invasores masa¡, belicoso pueblo nilo-camítico, que predomina hasta que la peste bovina acaba con su riqueza ganadera y una epidemia de viruela diezma su población a fines del s. xix. Es el momento en que van a actuar los ingleses. Aunque inicialmente el Gobierno británico no tenía interés por la región, su postura cambió cuando Alemania declaró su protectorado sobre varias tribus de Tanganica (1885). Una comisión, de la que formaban parte Francia, Gran Bretaña y Alemania, limitó los derechos del sultán de Zanzíbar a una franja costera de 10 millas de ancho y facilitó el tratado (1886) que separaba las esferas de influencia británica (K.) y alemana (Ta nganica). La administración de K., encomendada primero a la Imperial British East Africa Company (1888), pasó a manos del Gobierno británico (1894).La declaración del protectorado británico sobre Uganda y África oriental (1895) permitió, empleando a unos 32.000 indios, muchos de los cuales se instalarían en África, la construcción del ferrocarril entre K. y Uganda, que posibilitaba la colonización del interior. Mas, como faltaba una organización nativa eficaz, Gran Bretaña no pudo recurrir aquí al sistema de gobierno indirecto ni se preocupó de desarrollar el país. Sólo desde 1900, especialmente gracias a lord Delamare, se ofrecieron tierras a los europeos que quisieron colonizarlas. Con su llegada se recurrió al trabajo forzado de los africanos y se planteó la exigencia de participar en el gobierno, trayectoria que, frenada por la 1 Guerra mundial, se reactivó desde 1919, cuando los colonos blancos e indios pudieron elegir sus representantes en el Consejo Legislativo de K., convertida ya en colonia (1920).Durante la II Guerra mundial, K. fue el primer territorio que incluyó a un africano en su Consejo Legislativo (1944); aun así, las miserables condiciones de vida de los nativos, a quienes los blancos sólo dejaron una cuarta parte de las tierras cultivables, desencadenaron la revuelta del Mau-Mau (sociedad secreta, antieuropea y anticristiana, de los bantúes kikuyu), que sumió al país en un baño de sangre. Los ingleses quisieron cortarla deteniendo al kikuyu lomo Kenyatta (jefe de la Unión Nac. Africana de K. o KANU) que, pese a sus protestas de no tener relación con el Mau-Mau, fue encarcelado (1954-59). La revuelta no fue reprimida hasta 1956. Para entonces, Gran Bretaña preparaba ya la independencia de K., mediante la creación de un Gobierno multirracial (1954). Y, como los africanos aumentaran sus exigencias, se celebró en Londres una conferencia (febrero 1960), donde se les satisfizo y se inició una etapa de transición: las elecciones legislativas de 1961, dominadas por el KANU, pusieron fin a la dominación blanca; en 1962, K. logró la autonomía interna; y, el 12 die. 1963, obtuvo la plena independencia, adoptando un año después la forma de gobierno republicana, dentro de la Comtnonwealth, con l. Kenyatta como presidente. Ante la sorpresa general, l. Kenyatta siguió una política moderada, pacifista y anticomunista, matizada por un creciente autoritarismo en el interior.V. t.: ÁFRICA ORIENTAL.O. GIL MUNILLA.
BIBL.: R. COUPLAND, East África and its lnvaders from the earliest Times to the Death of Seyyid Said, Oxford 1938; E. HUXLEY, White Man’s Country: Lord Delamere and the Making of Kenya, Londres 1935; L. S. B. LEAKEY, Mau-Mau and the Kikuyu, Nueva York 1954; K. INGHAm, A History of East África, Londres 1962; Z. A. MARSH-G. W. KINGSNORTH, An tntroduction to the History of East África, Londres 1965.
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